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Sorpresivo cierre del diario Perfil

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1 de agosto de 1998  

Cuando anteanoche, pasadas las 23.30, un puñado de editores del diario Perfil abandonó las instalaciones del matutino tras editar el número de ayer, nadie imaginaba que acababa de ponerle su rúbrica al último ejemplar de su existencia.

A 84 días de su aparición, por medio de un artículo firmado e insertado sin previo aviso sobre el filo del cierre de la edición, por su director, Jorge Fontevecchia, Perfil anunció ayer su clausura y dejó sin empleo a 171 personas.

Fontevecchia dijo que el cierre se produjo por serios problemas financieros.

Desde su primer número, que salió a la calle el 9 de mayo último, el diario perdió 15 millones de pesos, con una inversión de $ 25 millones en maquinaria y equipamiento tecnológico.

La noticia fue dada a conocer de manera inesperada y abrupta: el público se enteró antes que los 256 empleados estables del diario, muchos de los cuales ayer se acercaron a trabajar en forma habitual al edificio de la calle Chacabuco 271.

En su mensaje de la contratapa, Fontevecchia dijo que "ésta es, literalmente, la última página de este diario, en esta etapa. A partir de mañana (por hoy) se suspende la edición". Su nota se tituló "Hasta pronto". Explicó que no se había alcanzado el objetivo de vender 50.000 ejemplares diarios.

Ayer, a las 10.45, Fontevecchia llegó al edificio en auto. Periodistas de Perfil y de otros medios que se acercaron ante la noticia del cierre, intentaron pedirle explicaciones, pero el chofer no detuvo la marcha. El auto ingresó en el edificio por el garaje, seguido por los cronistas hasta el tercer subsuelo. Allí, un encargado de seguridad le dio un puntapié al fotógrafo de la agencia DyN. Ante estos incidentes, Fontevecchia no descendió del auto y le indicó a su chofer que lo alejara del lugar.

Sorprendidos e indignados, los empleados afectados tomaron ayer el diario en forma pacífica y al cierre de esta edición se proponían permanecer allí hasta que sus reclamos obtuvieran una respuesta satisfactoria.

"Es una estafa moral, nosotros nos hicimos cargo del proyecto del diario, que creíamos que iba a funcionar, pero parece que ni el propio Fontevecchia creía en sus planes", dijo una redactora que prefirió el anonimato.

"Ninguna de estas personas sabe qué será de sus vidas. Yo tampoco tengo idea de qué va a ser de mi vida", confió a La Nación otro periodista, que había abandonado un empleo seguro para trabajar en Perfil.

A las 20 de ayer, los periodistas quedaron incomunicados temporariamente luego de que personal de sistemas cortara las líneas telefónicas, el acceso a los cables provenientes de agencias de noticias y a Internet de toda la redacción.

Al enterarse de la noticia del cierre del diario, el secretario general de la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (Utpba), Daniel Das Neves, concurrió a Perfil a las cinco de la mañana de ayer.

Por la tarde, al cabo de una reunión de dos horas, el dirigente gremial acordó con los empleados afectados la toma pacífica de la Redacción, que ocupa cuatro pisos del edificio de la editorial Perfil. También decidieron editar un diario de emergencia, fotocopiado, donde, según supo anoche La Nación , se dice de Fontevecchia: "A pesar de las promesas de que todo periodista tenía derecho de dar su opinión libremente, el hipócrita ejercía habitualmente la censura".

Además de su distribución manual y por fax, anoche se estudiaba la posibilidad de difundirlo a través de Internet. "Esa publicación saldrá de una u otra manera", dijo Das Neves a La Nación .

Minutos antes, el dirigente gremial había asegurado en una conferencia de prensa que la Utpba rechazará el cierre del diario y que no se aceptarán despidos. "La lucha será larga pero estamos convencidos", dijo Das Neves.

El lunes se convocará a los redactores de la editorial Perfil a una asamblea general para unificar los reclamos.

En otra conferencia de prensa, el director de la Sociedad Diario Perfil, Luis Moretti, intentó explicar a los medios que se acercaron al edificio los motivos que llevaron a ocultar la noticia del cierre del diario a sus empleados hasta último momento: "Fue la postura que eligió Fontevecchia para respetar a los lectores", señaló.

Moretti explicó que los "avisos publicitarios que recibió Perfil no llegaron a cubrir el 10% de la peor hipótesis que manejaban".

En 48 horas

En su nota de contratapa aparecida ayer a modo de despedida para lectores, auspiciantes y empleados, Fontevecchia atribuyó el fracaso comercial a una serie de cualidades que, explicó, caracterizaron al diario: excesiva cantidad de texto, poca emotividad, racionalismo, exagerado pluralismo, distancia, frialdad. "En síntesis, un diario poco adecuado al país actual", dijo en su artículo.

Y más adelante añadió: "La total neutralidad informativa todavía no resulta digerible masivamente".

El miércoles último, La Nación había llamado a Perfil para confirmar la versión que señalaba que el diario efectuaría despidos masivos de personal, lo que pondría en riesgo su edición. En ese momento, el departamento de personal negó la versión e informó que, si bien en este último mes tres personas renunciaron, se estaban tramitando doce nuevos contratos.

Sin embargo, 48 horas después apareció el artículo de Fontevecchia y empezaron a llover los telegramas de despido. Uno de los periodistas afectados explicó a La Nación que, en el caso de los contratos del personal jerárquico, los contratos eran de seis meses y vencieron ayer. En esta situación se encuentran unas 30 personas del diario con cargos de subeditor, editor asociado y editor jefe y sueldos de entre 4000 y 7000 pesos.

Según relataron algunos periodistas del diario, para evitar que la noticia se conociera antes de la publicación del último ejemplar, se ideó una falsa contratapa. La verdadera, contenida en un diskette que habría entregado Fontevecchia cerca de la medianoche, sólo apareció cuando los editores ya se habían retirado.

"Cuando los redactores del diario en Internet se dieron cuenta de lo que tenían que ingresar en reemplazo de la última página, hacia las tres de la mañana, empezaron a llamar por teléfono para dar aviso a los compañeros de trabajo", explicó un redactor despedido.

El diario que salió ayer demuestra que ninguno de sus editores, a excepción de Fontevecchia, sabían del cierre inminente. A excepción de la página final, el último número de Perfil no dio indicios del cierre. En la tapa, los títulos dicen que "Palito Ortega lanzó su candidatura presidencial con fondos del Estado", que Claudia Bello insultó a Corach en Olivos y que un vestido sucio probaría el caso Clinton-Lewinsky.

El máximo indicio de la reserva en que se mantuvo la noticia del cierre dentro del mismo diario fue la aparición de un anuncio del Instituto Verificador de Circulaciones (IVC), que da la bienvenida a Perfil como un nuevo medio asociado.

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