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Quiero morir tocando SKA

El género jamaiquino resurge en Buenos Aires: vuelven Los Fabulosos Cadillacs, Dancing Mood llena el Luna Park y se editó un libro sobre su historia

Sábado 11 de octubre de 2008
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Saco y corbata finita; el jean prolijamente roto; el pelo cortito o rapado; zapatos creepers ; quizás un sombrero o tiradores; siempre de blanco y negro. No se trata de una nueva tribu urbana en competencia con emos, floggers, cumbios y raperos por un espacio televisivo, pero el rude boy ha vuelto a la escena porteña de la mano de un libro documental que descubre hasta el último detalle de la historia secreta del ska en la Argentina y con el regreso a los escenarios del grupo más célebre de la movida: Los Fabulosos Cadillacs. Todo esto, musicalizado por el buen momento que atraviesa la orquesta Dancing Mood, referente indiscutido de la escena actual, que quince días atrás colmó de fieles seguidores su primer Luna Park. ¿Vuelve el pasito saltando en el mismo lugar? Los apasionados testimonios de un músico y periodista, un fan todoterreno y un manager y agente de prensa de la escena prefiguran una respuesta tan redonda como un simple de vinilo de 33 rpm.

Lado A, tema uno (primer corte de difusión): "La manera correcta de gritar".

Daniel Flores, periodista y tecladista del grupo Satélite Kingston, acaba de publicar La manera correcta de gritar , el libro basado en una minuciosa investigación que sin duda se convertirá en la biblia del ska local, que parte de un insospechado Génesis a mediados de los años 60 a cargo de un tal Ronnie Montalbán y cierra con la formación de la orquesta de ska de Hugo Lobo y compañía, en 2000.

"El libro se originó, en parte, en el blog: satelitekingston.blogspirit.com, en el que, a fines de 2006, mucha gente comenzó a «postear» anécdotas relacionadas con la escena ska, cosas vividas en shows, en disquerías, en ensayos, sobre todo durante los años 80", cuenta Flores, quien entrevistó a más de cincuenta músicos y fans del ska ("en la mayoría de los casos las dos cosas por igual") para volcar sus palabras en primera persona. "El ska es un género con el que, parece, alguna gente se engancha de por vida... Quizá, porque es una escena chica, «compacta», a muchos les resulta más fácil engancharse, mantener en el tiempo un sentido de pertenencia, e incluso defenderla o vindicarla, si tal cosa hiciera falta."

Las apariciones televisivas de Ronnie Montalbán, "un proto rude boy del Oeste"; la influencia new wave ejercida en los músicos locales por la visita al país de The Police, en 1981; Alphonso S Entrega y Luca Prodan como transportadores del virus ska en la primaveral reapertura democrática allá por 1983; la irrespetuosa impronta de Los Fabulosos Cadillacs y el momento más álgido de la escena con una inesperada reproducción de bandas del género, de Los Intocables a los más under Romana Patrulla o Chiflados. Todo es historia y está detalladamente contado en este antiguo y nuevo testamento Ska.

-¿Cuál es el primer recuerdo que tenés relacionado con el ska argentino?

-La presentación de Bares y fondas , primer disco de los Cadillacs, en un teatro de la calle Corrientes. Un show del que, creo, salieron muchos fans no sólo de los Fabulosos, sino de esta música. Aunque después hayan incursionado en muchos otros géneros, los Cadillacs le presentaron a un montón de gente bandas, como Madness y Specials, de la misma manera que Specials y Selecter nos presentaron a muchos de nosotros a los Skatalites y al ska jamaiquino en general.

Lado B, tema uno (rareza): "Yo quiero morir bailando ska".

Waldo Fernández, fan incondicional del género y con asistencia casi perfecta en cuanto show ska ande dando vuelta por ahí, toma la palabra (experimentada y apasionada) en representación del público ska: "Dancing Mood es la banda nacional de ska del momento. Con su música, han jerarquizado la escena local, apuntalada por otras bandas con varios años en la movida, como Satélite Kingston e Intocables, y también por los que van asomando, como Papas Ni Pidamos o Sombrero Club, que siguieron el legado de grupos under, como los marplatenses Correcaminos. Gracias a todos ellos este ritmo ha levantado mucho y nos ha dado la posibilidad de ver crecer tanto la escena que hasta algunos vieron el negocio y trajeron al país a figuras internacionales de la talla de Skatalites, Madness y Rico Rodríguez, entre otros. Creo que el cierre de este año con lo que será la vuelta de Los Fabulosos Cadillacs será la frutilla tanto para los nostálgicos, como yo, como para los más chicos que con Dancing Mood empezaron a conocer el ritmo. ¡Todos juramos morir bailando Ska!".

-¿Cuál es el primer recuerdo que tenés relacionado con el ska argentino?

-El primero es de 1986... ¡Yo tenía 9 años! Estaba en la casa de un compañero de la primaria, y su hermano puso un casete de Sumo. Eramos niños, prácticamente no conocíamos nada de música y sinceramente nos estaba pareciendo tediosa esa musiquita cantada en un idioma que no era el nuestro. Por ahí íbamos hasta que llegó el tema 4, y comenzamos a movernos al ritmo pegadizo de "White Trash". Me acuerdo que dije: «¡Qué linda esta banda de rock!». Y el hermano de mi amigo me respondió: «No nene, esto es ska».

Lado B, tema dos (inédito): "En las venas".

Esteban Cavanna se convertirá el mes próximo en el primer biógrafo oficial de Los Fabulosos Cadillacs, con el libro El león , una mirada íntima del grupo que, a mediados de los años 80, popularizó el ska en el país. Cavanna estuvo allí, detrás de escena, y lo cuenta: "Recuerdo esa época como una revolución que llegó de la mano de la new wave, que incluía nuevas tendencias opuestas al virtuosismo musical reinante. Era una opción refrescante frente al viejo rock nacional de pelo largo".

-¿Cuál es el primer recuerdo que tenés relacionado con el ska argentino?

-Ver a Los Cadillacs en el programa Badía y Cía. , en 1986. Yo trabajaba en la producción y me impactó muchísimo el look que tenían ellos, que contrastaba grosso con las demás bandas que tocaban en el programa.

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