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Nada es lo que aparenta en el mundo de Carter

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La conspiración gubernamental y el mal de los hombres son los ejes de "Los expedientes secretos X" y de "Millennium".

 
 

"Quiero creer". La inscripción del único póster que decoraba la oficina del agente del FBI Fox Mulder podría ser un objeto más. Pero ese decorado que diseñó especialmente el escéptico creador de "Los expedientes secretos X", Chris Carter, es una declaración de principios. De la serie y del mundo Carter: nada es lo que parece. Bajo la apariencia de la superficie, se oculta otra verdad. El gobierno miente. Y conspira a espaldas de todos nosotros.

En "Millennium", la otra serie que Carter creó hace dos años y que se montó en el éxito de "Los expedientes...", el mundo no es un lugar más agradable. El mal no viene del gobierno, es cierto. Pero, en este caso, el universo Carter es aún más oscuro: el mal está en el hombre; en el vecino; a la vuelta de la esquina. Y la verdad tampoco es lo que parece ser.

Paranoia. Desconfianza. Oscuridad. Esos son los condimentos que alimentan las dos criaturas de Carter. La base de la mezcla que en los últimos cinco años consiguió atrapar a 20 millones de norteamericanos y a otro tanto en el resto del mundo. Sobre todo en los noventa, cuando las fantasías de infiltración comunista desaparecieron de los guiones de las series televisivas y había que buscar un nuevo menú para tentar a los comensales de la pantalla chica.

Las apariencias engañan

Carter no tiene muchas explicaciones serias sobre el origen de sus paranoias y sus monstruos televisivos. Con esa cara de rubio siempre bronceado y su pasado de surfista, no parece la clase de hombre del que uno puede esperar semejantes historias. Pero las apariencias, incluidas las de él, engañan. El muchacho que se montaba en la cresta de la ola y editó una revista especializada en surf, escondía algo bajo su melena.

Quizás sea cierto, como repite cada vez que le preguntan, que la semilla está en "Kolchak: The Night Stalker", una serie clase C sobre un periodista al que le da por investigar fenómenos paranormales. Quizás sea cierto también, como agrega él, que la película "El silencio de los inocentes" más una entrevista que hizo el periodista de la CNN Larry King a un agente del FBI que investigaba sectas satánicas, dispararon el resto de su imaginación.

Puede ser. Lo cierto es que el ex surfer llegó primero con sus ideas a la Disney y, cuando finalmente dio con la cadena Fox, ninguno de los directivos creyó en él. De hecho, en esa temporada, las fichas del canal apostaban a un western. Error: la historia del oeste cayó rendida mientras Fox Mulder y Dana Scully se llevaron los números de la audiencia.

Los gerentes del canal tenían algunas razones para desconfiar de Carter. En principio, los protagonistas de "Los expedientes..." están en las antípodas del estilo caras bonitas más romance, que tanto le gusta a la TV. David Duchovny, el actor que representa al agente Fox Mulder, venía de trabajar en "Twin Peaks", de David Lynch, donde representó a un policía travesti. Y Gillian Anderson, la agente Dana Scully en la ficción, ni siquiera eso: con el pelo teñido de violeta trajinaba hasta entonces las salas de teatro off. Y para colmo, en los planes de Carter, esa pareja no tenía planes de romance en los episodios de la serie.

Pero la fórmula funcionó. Carter logró la tensión exacta entre los protagonistas y los sumergió en una historia de la que ni él mismo sabe cómo saldrán. Los vistió de negro; les puso potentes linternas en la manos para moverse en la oscuridad y los dotó de una obsesión fuera de serie por encontrar la verdad. Aunque representen dos caras opuestas _Mulder, el creyente casi hasta el delirio en los fenómenos paranormales, y Scully, la escéptica científica dispuesta siempre a encontrar una explicación racional_, los dos saben que nada es lo que parece ser.

Y no sólo eso. Carter los rodeó además de un coro de actores cuyas caras parecen sacadas del álbum de fotos de una prisión. Ahí está como muestra "el fumador compulsivo"(o Cancerman), el villano de la serie que mueve desde el gobierno los hilos del FBI para impedir las investigaciones de los agentes (en el último capítulo, de anteayer, llegó a quemar los expedientes secretos ), y que a la vez deja entrever que él mismo puede llegar a ser el padre de Mulder.

Pero para atrapar el éxito, Carter alargó dos pinzas fundamentales más: las abducciones extraterrestres (el 3 por ciento de la población norteamericana está convencida de que alguna vez fue raptada por ovnis) y la conspiración gubernamental.

Con ese éxito como carta de presentación, no fue difícil elaborar "Millennium". Aunque Carter asegura que se metió en un problema más. Es que el creador, tan obsesivo como sus personajes, no sólo dirige ambas series sino que pocas veces delega la escritura de los guiones. "Hay poca gente que pueda hacer historias interesantes", asegura, sin falsa modestia. Y sabe lo que dice. Sin duda, los mejores episodios son aquellos que salen de su pluma, o de un colaborador del tamaño del escritor Stephen King, un fanático confeso.

En "Millennium" es Frank Black el que enfrenta el mal. Un hombre con la cara surcada de arrugas y el cerebro surcado de intrigas. Un ex FBI desencantado con el mundo violento que lo rodea que además tiene un extraño poder extrasensorial que le permite ver lo que ven los asesinos en el momento del crimen. Y junto a una organización secreta (no podía ser de otra manera) llamada Millennium, investiga esos casos.

Otra vez la paranoia, la desconfianza, la oscuridad. Los tres elementos del mundo Carter, donde nada es lo que parece ser.

Guía fácil de personajes complicados

  • Fox Mulder: es el obsesivo agente del FBI (David Duchovny). Su obsesión tiene una explicación: cuando era niño vio cómo los extraterrestres raptaban a su hermana Samantha. O al menos de eso estaba convencido. En este último año, su teoría cambió. Ahora, Mulder está seguro de que todo es parte de un plan del gobierno norteamericano: fueron ellos los que raptaron a su hermana para hacer experimentos genéticos. Y, para complicarle el panorama, el último capítulo dejó latente la posibilidad de que "el fumador compulsivo" sea su padre.
  • Dana Scully: es la compañera de Mulder. Al principio de la serie, la agente intentaba dar explicaciones sesudas a las teorías disparatas (para ella, al menos) que planteaba Mulder. No siempre resultaron. De hecho, terminó contagiándose de esas explicaciones paranoicas. Y, además, ella misma fue raptada -por agentes del gobierno- y le pusieron un chip en el cerebro que terminó desembocando en un extraño cáncer que la tuvo al borde de la muerte. Más tarde se enteró de que en realidad la inseminaron y crearon varios clones de su hija.
  • Walter Skinner: es el jefe de Mulder y Scully en el FBI. Su posición no es fácil. Debe soportar las presiones de "el fumador compulsivo".
  • El fumador compulsivo: es la conspiración hecha ser humano. No está clara cuál es la posición que ocupa en el gobierno, pero evidentemente está al tanto de todo. Sabe de todas las investigaciones que encaran los agentes y de los planes del gobierno. En el último capítulo quemó los expedientes, las únicas pruebas que tenían Mulder y Scully (excepto uno, el expediente de Samantha Mulder).
  • Los pistoleros solitarios: estos personajes son como los tres chiflados de las computadoras con obsesiones paranoico conspirativas. Aparecen sólo esporádicamente, cuando Mulder necesita resolver algún enigma imposible.
  • El hombre bien manicurado: aparece poco y siempre con el grupo que suele rodear al "fumador". Evidentemente, es su jefe.
Verónica Bonacchi
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