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Niemeyer conquista la costa del Paraná

La primera obra del arquitecto brasileño en la Argentina será un centro de artes escénicas, que se inaugurará en 2012

Miércoles 22 de octubre de 2008

ROSARIO.- La elección de Oscar Niemeyer para proyectar el Puerto de la Música en Rosario tiene condimentos simbólicos interesantes, en un momento que el país busca sumar esfuerzos con Brasil por la crisis internacional, y a tan sólo 19 meses de celebrarse el Bicentenario de la Revolución de Mayo.

Sería la primera obra del maestro brasileño en la Argentina, y un icono arquitectónico de proyección global en 2010, ya que la obra podría hacerse en 18 meses, pero el gobierno provincial, que promueve la iniciativa, tiene previsto inaugurarla no antes de 2012.

Según se difundió en un video durante la ceremonia de presentación, el viernes 10 último, para Niemeyer, "este proyecto va a causar cierta sorpresa. Brasil y la Argentina no tienen un teatro igual a éste, puede que tengan alguno mejor, pero igual no", bromeó. Es una obra tan ansiada para todos los presentes que, sin reparos, se la comparaba con el Teatro Colón. El gobernador Hermes Binner recordó que el proyecto del Puerto de la Música estaba previsto dentro del plan rector de la ciudad desde hace 14 años, al igual que otras importantes obras públicas construidas por arquitectos internacionales, como los centros municipales de Alvaro Siza (Portugal) y Laureano Forero (Colombia); el propio lugar donde se anunció la obra de Oscar Niemeyer, el Auditorio Parque España, de Oriol Bohigas (España), y el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez, de Mario Corea Aiello (rosarino, pero residente desde hace varias décadas en España).

Los croquis a mano del arquitecto Niemeyer, más los planos y los renders por computadora muestran claramente la idea: tres volúmenes (teatro, servicios, restaurante) delimitan un ágora para 30.000 personas, que podrán ver y escuchar todo tipo de obras. El conjunto se inserta en un planteo general que apunta a revalorizar la costa del río, "otra cosa que nos gusta, porque nosotros tenemos uno que se llama igual, pero no es tan grande", ironizaba por su parte el arquitecto Fair Valera, representante del estudio ON.

El teatro (18.000 m2 totales) se aloja dentro de un caparazón de hormigón armado, y tendrá una sala principal para 2500 espectadores, distribuidos en dos bandejas que se comunican con el foyer a través de rampas y escaleras helicoidales. El escenario, con 800 m2, tendrá una mayor altura que la sala principal y un portón que se abre a la plaza. El volumen incluirá también dos auditorios menores, una escuela de música, espacios para exposiciones, depósitos y camarines.

Nuevas utopías

Para el gobernador Binner, sumar a Oscar Niemeyer generaría el efecto Bilbao, como se conoce a la explosión económica del País Vasco en 1997, generada por el desarrollo de industrias creativas y la llegada de cerca de un millón de turistas mensuales, a partir de la construcción del Museo Guggenheim, del canadiense-norteamericano Frank Gehry; las estaciones de subterráneo del británico Norman Foster, y el puente del valenciano Santiago Calatrava.

¿Pero por qué no llamar a Mario Roberto Alvarez o a Clorindo Testa? O mejor, ¿por qué no llamar a un concurso internacional? A diferencia de otras veces, las entidades profesionales y vecinales no se pronunciaron en contra hasta el momento, y una posible explicación es que Oscar Niemeyer es una de las figuritas difíciles de la modernidad, más vigente que nunca en el siglo XXI. Hace pocos meses, el presidente de Brasil, Lula, lo incluyó dentro de una lista de las 100 personas más influyentes por sus cualidades humanísticas.

Al igual que México y su Torre Bicentenaria, encargada directamente al holandés ganador del Premio Pritzker 2000, Rem Koolhaas (por el momento la obra está suspendida), la Argentina busca construir nuevos iconos para celebrar su Bicentenario. En Buenos Aires, a partir de dos concursos internacionales, se recicla el ex Palacio de Correos como centro cultural (proyecto del estudio argentino 4BFS), y se busca elegir un edificio icónico para Buenos Aires 2010, que no necesariamente será construido, pero que surgirá por votación pública. Suman también el proyecto Aleph, en construcción en Puerto Madero por Norman Foster; la inauguración del Museo Fortabat, de Rafael Viñoly, y la Torre Repsol, de César Pelli.

¿Por qué nunca construyó en nuestro país? Muy simple: "Nunca lo habían llamado", aclara Fair Valera.

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