Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Un asunto bastante complicado

SEGUIR
LA NACION
Viernes 24 de octubre de 2008
0

Provengo de una generación cuyos individuos obtenían el acceso a la máquina de escribir sólo cuando daban muestras de cierta maestría psicomotriz y dominio de las operaciones abstractas, además, claro, del manejo de los elementos de la escritura. Así que, me guste o no, cargo con un prejuicio difícil de desmantelar: la letra manuscrita de las personas.

Por ejemplo, cuando veo un texto redactado con caracteres minúsculos y apretados, casi como de impresora láser, me viene a la mente la imagen de una personalidad obsesiva y detallista. Los escritos incomprensibles, hechos por alguien que parece estar al borde del brote o en pleno salto paracaidístico, me irritan profundamente; los interpreto casi como una falta al respeto. El corrector me horroriza y los renglones dubitativos y temblorosos me sacan de quicio. Si por mí fuera, la caligrafía, no los adornos, sino el bello escribir, sería disciplina obligatoria desde la nursery.

Pero sé que es un prejuicio en vías de extinción. Hoy sólo tengo la ocasión de ver un texto recién manuscrito cuando tomo exámenes en la Facultad. La semana última le pedí a un alumno que por favor pasara en limpio su hoja, cosa que hizo sin chistar, consciente de que lo que me había entregado parecía el electroencefalograma de un colibrí bizco que ha ingerido dos Martini de más.

Pero a no desesperar, ¡hay nuevos prejuicios para nublarnos la razón! Por ejemplo, ahora, lo confieso, trato de adivinar cómo será la persona según las características de sus Asuntos. Me refiero a sus mails, no a otra cosa. He creado una pequeña caracterología, que quisiera compartir y que, entre todos, podríamos corregir y aumentar. Esto, desde luego, y lo aclaro por si acaso, es para reírnos un rato (que buena falta nos hace, entre una mala noticia y la siguiente), sin intención de ofender. Si no nos tomamos tan en serio, los prejuicios, ese estigma execrable de la civilización, se empiezan a diluir.

Es que no, no es cierto lo que se ve en las películas de Hollywood, que si tenés letra chiquita y apretada entonces sos asesino serial o que si no respetás los renglones entonces sos un inadaptado social. Tampoco ha de ser cierto lo que sigue, pero que estos Asuntos los vemos todos los días, vamos, los vemos.

Dame un título

Sabemos que el Asunto de un mail es una forma de incitar a su lectura. La cuestión es cómo cada uno hace esto. Aquí va mi clasificación, luego de leer, literalmente, decenas de miles de correos electrónicos.

Catástrofe: el remitente te pone en autos sobre la gravedad de su mensaje con cosas como Me quiero morir!!!! o Puedo tener tanta mala suerte??? Es el clásico alarmista que ve hundirse la civilización occidental tres veces por semana. Cuando ocurren cosas como las del último mes, uno descubre que es mejor no convocar problemas. Tienen la costumbre de venir solos.

Peligro inminente: con frases como Por favor, necesito ayuda! o Leelo antes de que sea tarde se reconoce a esos amigos y conocidos que tienden a dramatizarlo todo, hasta el resfrío común. Existe una variante que le da más patetismo: colocar simplemente la palabra auxilio o la frase por favor , así, en minúsculas, como quien ruega socorro con un hilo de voz y al borde de sus fuerzas.

Críptico: aquí la cosa pasa por lograr que el receptor no pueda con su curiosidad. Dicen cosas como Cuidado , Ya me parecía o ¿Y entonces? Muy usados por el spam, pero también por esa clase de persona a la que si le preguntás la edad te responde: "Adiviná".

Sin anestesia: es el que demuestra que el cuerpo del e-mail es innecesario. Estos Asuntos tienen sabor a SMS, dicen todo en una línea y, personalmente, los amo. Me evitan un montón de trabajo. Por supuesto, sólo sirven para ciertas cosas, como Vuelvo en media hora o Te olvidaste el celular . Odiosos resultan, en cambio, cuando dicen cosas como Feliz cumpleaños! o Felicitaciones por el premio!

Sincopado: suelo usarlos, pero sé que deben ser algo irritantes. Consiste en empezar la frase en el Asunto y rematarla en el cuerpo del mail. Por ejemplo, Necesito ver si/nos reunimos a la tarde o Acordate de que/hay que corregir la central . Se trata, me parece, de espíritus poéticos mal encauzados que echan mano de mecanismos lingüísticos para provocar al receptor.

Vacío perfecto: los escépticos y cínicos de entre casa no ponen nada en el Asunto. ¿Para qué molestarse si de todas maneras nadie lee los mails, a nadie le importa nada, sólo hay spam y ofertas insípidas y nada tiene realmente mucho sentido, no? Los cínicos me caen muy mal. Sin embargo, los Asuntos vacíos tienden a ocurrir por un simple olvido del remitente. La gente olvidadiza me gusta.

Interminable: aquel que no quiere perder nada, que lo aprovecha todo, que a todo le encuentra utilidad es incapaz de ser sucinto en el Asunto de sus mails. ¡Cómo no explotar todas las posibilidades de esa línea en blanco que puede tener hasta 1000 caracteres, incluyendo los retornos de carro! El resultado es un Asunto incomprensible, fragmento de texto que hasta Joyce envidiaría, y que debe prepararnos para la avalancha de texto que, inevitablemente, viene en el cuerpo del mensaje.

Irrelevante: no tiene nada que ver con lo que dice el tema que se trata y posiblemente es el resultado de alguien que, práctico, respondió un mail que le habíamos mandado alguna vez para evitarse escribir nuestra dirección. Así, al Asunto Re: No me esperen a comer sigue un mensaje que dice Por favor, avisarle a todos sobre el nuevo proyecto de acuarismo asistido por computadora .

Negativo: Leelo cuando puedas, no es importante o Fijate en esto si podés... si no, no . Tal es el tono de estos mensajes de hondo patetismo y admirable renuncia que indefectiblemente nos llevan, al principio, a leer el mensaje, más que nada por lástima. Pero más tarde o más temprano, los empezamos a borrar. Eso sí, como siempre ocurre con las personalidades negativas, no sabemos si haciendo lo que nos piden les hicimos un favor. O, si como todo parecería indicar, al hacer lo que no nos piden porque no quieren pedirlo directamente en realidad estamos ofendiéndolos o algo.

Perseguido: Este mail es para el señor Juan Carlos González, por favor enviárselo sólo a él o Este mensaje es para Pedro Pérez solamente . Así rezan los Asuntos de esas gentes que todo es una gran conspiración, que los correos son filtrados, procesados y censurados, o que cada personaje con un cargo mayor que el de ascensorista dispone de un ejército de secretarias y secretarios que leen sus mensajes antes de establecer qué es importante y qué no.

Elitista: algunos veteranos de Internet no pueden evitar exhibir sus medallas, ahora que esto de la Net se ha popularizado y es cosa de cuanto lamer anda por ahí. O sea, todos nosotros. Así que tienden a usar o al menos incluir siglas y modismos propios de la época de El zen y el arte de Internet , aquel genial libro del irlandés Brendan Kehoe. Así, se ven Asuntos que contienen siglas como FYI ( For Your Information ), AFAIK ( As Far As I Know ) o IMHO ( In My Humble Opinion ). BTW, la primera edición del libro de Kehoe es gratis y se puede leer aquí: www.cs.indiana.edu/docproject/zen/zen-1.0_toc.html

A LO GRANDE: otro modo con que intentamos llamar la atención del destinatario es usando mayúsculas. Como ya es más o menos público y notorio, las mayúsculas en Internet equivalen a gritar. En el chat y también en el mail. Además, son difíciles de leer. Y encima nos pegamos unos sustos tipo película de terror japonesa cuando vemos en la lista de mensajes cosas como ERROR GRAVE o REUNION URGENTE . Eso sí, funcionan. Pero deberían declararlos ilegales o casi.

Ganan los buenos: dejo para el final el Asunto perfecto, ese que dice qué carácter tiene el mensaje y sobre qué trata, y que lo hace en pocas palabras. Por ejemplo: Consulta router Wi-Fi configuración . Es difícil ponderar con total justicia lo mucho que nos ayudan estas cosas a los que leemos cientos de mails por día.

Si se les ocurre alguno más, y estoy seguro de que sí, los espero en los Comentarios.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas