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Atractivo concierto de música de cámara

Se lució el ensamble que dirige Elena Bashkirova

Jueves 30 de octubre de 2008
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Concierto del Jerusalem Chamber Music Festival Ensemble, dirigido por Elena Bashkirova, con Latica Honda-Rosenberg (violín), Gérard Caussé (viola) y Michael Sanderling (chelo), presentado por el Mozarteum Argentino. Programa: Trío con piano en Do mayor KV 548, y Cuarteto con piano en Mi bemol mayor KV 493, de Mozart; Dúo para violín y violonchelo, de Erwin Schulhoff (1925); Intermittances (Intermitencias) para piano solo, de Elliott Carter (2005); Märchenbilder (Cuadros de cuentos de hadas) para viola y piano op. 11, de Schumann, y Cuarteto con piano en Mi bemol mayor op. 47, de Schumann. En el Coliseo. Nuestra opinión: muy bueno

Puede aseverarse que este concierto del Mozarteum Argentino ha constituido un auténtico homenaje al genio de Mozart, que pareció reinar soberano en más de una oportunidad en el ámbito de la sala. Así aconteció en la primera parte de un concierto que, asimismo, tuvo un epílogo brillante con el Cuarteto op.47 de Schumann. El ensamble musical de Jerusalén capitaneado por la pianista Elena Bashkirova –cuyo ilustre apellido apunta a uno de los más importantes pedagogos actuales del piano–, evidenció con pulcro sonido y claros conceptos estilísticos una acabada interpretación de las obras del genio de Salzburgo rayana en la perfección.

El Trío en Do mayor KV 548 inicial fue un Mozart decantado, depurado, expuesto con un discurso cristalino, burilado desde el piano con gran pureza expresiva y sentido del estilo clásico, que tanto la excelente violinista Honda-Rosenberg cuanto el chelista Sandeling siguieron con gran ductilidad. Fueron el sonido, el fraseo, el equilibrio, y aun el virtuosismo mozartianos en acción. El andante central, conmovedor, tuvo finos matices tonales, admirables "legatissimos" y profundidad sonora en el chelo; y el allegro final, gracia y una gran plasticidad sonora cercana al preciosismo. En el Cuarteto en Mi bemol KV 493, nuevamente, se exhibió ajuste y equilibrio dinámico, con un buen juego de contrastes expresivos en el allegro inicial (especialmente por parte de la viola) que mantuvieron su fresca inventiva, el larghetto tuvo hondura sonora en las cuerdas y elocuencia en el piano.

El grupo de cámara israelí, junto a Elena Bashkirova, su directora y pianista
El grupo de cámara israelí, junto a Elena Bashkirova, su directora y pianista. Foto: Grupo 44

El Dúo para violín y violonchelo de Schulhoff, obra del neoclasicismo moderno, evidenció el grado de fusión sonora y fluidez expresiva, junto al gran dominio de la articulación que son capaces de lograr la violinista Honda-Rosenberg (formada en la prestigiosa Academia de Detmold, Alemania, y ganadora del Premio Tchaikovsky, en 1998) y el no menos destacado chelista Michael Sanderling.

Para conmemorar el 100° aniversario del compositor neoyorquino Elliott Carter, la pianista Bashkirova ejecutó sus Intermittances, pieza que refleja la enérgica inventiva del músico, quien atribuye valor esencial al silencio, verdadero protagonista en medio de una prosa sonora de notas y acordes percusivos de alturas e intensidades diversas. La obra ofreció, obviamente, un significativo contraste entre Märchenbilder (Cuadros de cuentos de hadas) para viola y piano, de Schumann en la que el primer instrumento no tuvo una muy feliz intervención, y el Cuarteto con piano en Mi bemol op. 47 del mismo compositor que fue objeto de una brillante interpretación.

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