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Brillo vocal junto con la Sinfónica

Lunes 10 de agosto de 1998

Concierto de la Orquesta Sinfónica Nacional, con la dirección de Karl Martin en calidad de director invitado, con la participación del Coro Nacional de Jóvenes (dirección: Néstor Zadoff), actuando en calidad de solistas los cantantes Lelia Couselo, Patricia Bechelli, Ricardo González Dorrego y Alejandro Meerapfel, y del violoncelista Claudio Baraviera. Programa. Misa en Do mayor ("Mariazeller Messe"); Concierto N° 1 en La menor para violoncelo y orquesta Op. 33, de Camille Saint-Sa‘ns; y "Petruchka", de Igor Stravinsky. En el Auditorio de Belgrano.

La participación de un conjunto coral y un solista destacados de nuestro medio dio al último concierto ofrecido por la Sinfónica Nacional especial relieve. Claro está que hubo un agente dinamizador, el maestro Karl Martin, director invitado cuyo vigor comunicativo supo infundir al sustancioso programa la energía necesaria para valorizarlo en cada una de sus facetas.

La Misa en Do mayor de Haydn tuvo por ello un vigor fervoroso en las voces de las diferentes cuerdas del Coro Nacional de Jóvenes, un conjunto que la competente dirección de Néstor Zadoff llegó a obtener significativos lauros en el IV Concurso Internacional de Coros de Maribor, Eslovenia.

Los galardones recibidos por los coreutas argentinos en las categorías de Coro Mixto, Coro Masculino y Coro Femenino, compitiendo con conjuntos de Hungría, Italia, Suecia y Eslovenia, añadieron a la Medalla de Oro y las dos de Plata, el Gran Premio del Público, una cosecha de éxitos que en los 32 conciertos ofrecidos obtuvo ocho premios internacionales y se clasificó para competir en 1999 por el Gran Premio Europeo, en Varna, Bulgaria. El Kyrie y el Gloria de la Misa que Haydn compuso para el claustro de Mariazell, de marcado carácter exultante, permitieron apreciar la sólida homogeneidad de una masa coral afinada, sin fisuras, de impresionante presencia, con una no menos sólida apoyatura orquestal constituida por instrumentos de cuerda y de soplo.

El verbo religioso de Haydn, penetrado de humanismo, vibró en las voces solísticas de la soprano Lelia Couselo, con algunas notas levemente inseguras en el sector agudo, pero innegable expresividad. Las intervenciones que ella junto con la contralto Patricia Bechelli, el tenor Ricargo González y, especialmente, el bajo Alejandro Meerapfel tendrían en el Benedictus, así como el dramatismo convincente en el Agnus Dei, fueron de apreciable calidad vocal. En todas las partes de la misa, el coro y orquesta exhibieron un ensamble perfecto y elocuente expresión en los fugados.

La primera parte del concierto incluyó otro logro interpretativo con el Concierto N° 1 en La menor para violoncelo y orquesta Op. 33 de Saint-Sa‘ns , ya que toda la claridad, la mesura y la elegante facilidad de su escritura encontró en Claudio Baraviera a un traductor excepcional.

Baraviera extrae de su instrumento un sonido pulcro, particularmente denso, leñoso y pleno, especialmente apto para dar vuelo a mensajes muchas veces inspirados como ocurre en el insigne compositor francés, sutilizándolo con expresividad en los pasajes de virtuosismo, que no escasean. La interacción entre el solista y la orquesta fue clara y natural, y el balance sonoro perfecto.

No ocurrió lo mismo con la ejecución de "Petruchka", de Igor Stravinsky. Si bien hubo ajuste rítmico en esta fresco sinfónico de originalísimas características, su frescura y osadía creadoras fueron expuestos con un brillo que no pocas veces desbordó en un sonido detonante. Martin posee, sin duda, una idea acabada de la definición estilística de la obra, aunque también un sentido muy personal de los tempi, pero los resultados distaron en las respuestas de ajustase a sus ideas desde el podio.

Hubo, ciertamente, bellos solos instrumentales de flautas, fagots, cornos y algún pasaje arpegiado en las trompetas que resultó desafortunado. La tuba se excedió, y el piano concertante no tuvo la presencia requerida, si bien el propio Stravinsky le dio suficiente entidad para ello, e incluso redujo ventajosamente para el instrumento algunos números de la partitura.

Héctor Coda

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