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Jueves 06 de noviembre de 2008
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PARA LA NACION
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Dos pianistas en tiempos de guerra

Nació como Moritz Rosenthal pero, desde pequeño lo llamaron Merit y así fue conocido este pianista polaco que llegó al mundo en 1862. A los trece años marchó a Viena para estudiar piano. En 1877 conoció en persona a Liszt que, luego de escucharlo, decidió tomarlo como alumno privado y preferencial. Pero no sólo fue su discípulo sino que, además, se transformó en una especie de consultor con quien, ocasionalmente, Liszt discutía sus manuscritos y sus ideas. Además, Merit completó su formación graduándose con honores en Filosofía en la Universidad de Viena.

Rosenthal asumió su doble condición de pianista sobresaliente, con quien, por ejemplo, Fritz Kreisler emprendió su primera gira por los Estados Unidos, y también de personalidad destacada que gozó del reconocimiento por parte de compositores tan disímiles como Anton Rubinstein, Saint-Saëns, Brahms o Albéniz. Lamentablemente sólo dejó unas pocas horas de grabaciones que no alcanzan sino, parcialmente, para corroborar todas las maravillas que de sus interpretaciones se hablaban. Pero sí han quedado algunas anécdotas deliciosas que lo muestran como un hombre sagaz y de muy buen humor. En Viena, luego de escuchar a un pobre cuarteto de cuerdas, el primer violín del ensamble se acercó presuroso hasta Rosenthal para oír sus comentarios: "¿Qué le pareció, Herr Doktor?" "Excelente", respondió, con elegancia. "Y nuestros tempi ?" "Brillantes", y agregó, "especialmente el suyo".

Con todo, la perla que la historia nos ha legado es aquella en la que habló de Arthur Schnabel, el glorioso pianista austriaco, veinte años menor que él. Rosenthal se enteró de que Schnabel había sido convocado para incorporarse al ejército y que había sido rechazado en el examen físico. "Por supuesto", dijo, en referencia a ese joven rival en ascenso, "cómo va a disparar un arma alguien que no tiene dedos".

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