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El gospel, hecho por especialistas

Domingo 16 de agosto de 1998

Concierto de gospel y negro spiritual, por el Inspirational Ensemble del Convent Avenue Baptist Church de Harlem (Nueva York). Coro, solistas y trío instrumental de piano, bajo eléctrico y batería, bajo la dirección (en piano), de Gregory Hopkins. Obras de varios autores, más fragmentos de la Gospel Mass, de Robert Ray, y fragmentos de uno de los Sacred Concerts de Duke Ellington. Organizó Festivales Musicales. Teatro Avenida.

Puede uno toparse con el gospel sin saber exactamente de qué se trata. Puede incluso no haberse enterado de su historia de tangencias con el negro spiritual y el blues. Pero bastará que aquí se deje llevar por la música y siga atentamente las letras, para quedar atrapado por la unción religiosa de estos cantos y cantantes negros, donde reina la alegría.

Nada que se parezca al alarido histérico de los predicadores electrónicos o de las plazas; nada que roce el estado hipnótico de fanáticos que repiten mecánicamente y a los gritos interminables letanías.

Estos negros del Inspirational Ensemble son la prolongación de una raza sufrida y, por ello mismo, asida intensamente a la divinidad.

Su música cabalga por lo general sobre ritmos eufóricos que tanto admiten un mambo como un boggie-woogie, siempre con la base contundente del jazz-beat.

Este -y no otro- es el meollo.

Si alguien fue a escuchar a este coro y sus solistas desde el punto de vista de la técnica vocal, desde el grado de afinación, desde el fraseo convencional, ha equivocado la cita. Porque aquí moran y se expanden desde los giros modales y blue notes , hasta la libertad creativa en la improvisación y en los sorprendentes adornos de la melodía, la alegría del canto colectivo, el histrionismo auténtico y esencialmente musical.

El regocijo espiritual

Un trío de piano, bajo eléctrico y batería es el sostén armónico-rítmico de las veintiocho voces (contando con la bellísima de su director Gregory Hopkins, que apenas regala una canción desde su piano).

Con él surge el rito canoro eminentemente negro (y eclesial) del llamado-respuesta en las voces de dos solistas y coro.

El coro entero se mece con la cadencia, canta el estribillo y hace palmas con la fruición y el encanto intransferible de los negros.

El Inspirational Ensemble nos traslada -en el regocijo, la vitalidad y el swing del gospel- a ese ámbito sagrado de la iglesia. Los expresan tanto los gestos elocuentes de sus solistas (quince en total) al cantar, como la emocionada entrega de sus coreutas, visible en lágrimas y en ese ademán final de ofrenda a Dios, al cabo de cada canción.

Hay momentos de recogimiento, como el canto a capella de "Quiero que Jesús camine conmigo", el Agnus Dei de la Misa Gospel, la canción "Dios es amor" y la bellísima oración "Sólo invoca su nombre".

La garra, la delicadeza, el fervor transmitidos por cantantes y director han atravesado credos para confluir en un sentimiento religioso de proyección universal.

René Vargas Vera

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