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Historias Solidarias

Dos instituciones que combaten la depresión

Información general

La Fundación Mendizábal y la Casa Solidaria del Pilar tienden una mano a los que atraviesan un mal momento

Por   | LA NACION

La depresión es una silenciosa enfermedad que sufren una de cada cinco mujeres y uno de cada diez hombres en todo el mundo. La Argentina no es la excepción. Por eso, la Fundación Mendizábal y la Casa Solidaria del Pilar emprendieron sendas batallas con un mismo objetivo: vencerla.

Cerca de 1000 personas se acercan cada mes a la Fundación Mendizábal en busca de ayuda. "En general, se trata de adultos de edad media, pero atendemos gente de todas las edades", explicó a La Nación el doctor Héctor Rubinetti, secretario y director de Docencia e Investigación de la entidad.

Alicia Cendón fue una de las personas que llegó a la fundación en busca de algo que no encontraba en ningún lado: tranquilidad. "Venir acá fue tocar el cielo con las manos -contó, ahogada por las lágrimas-. Todos huyen del depresivo, pero aquí encontré paz y profesionales que me ayudan a mirar hacia adelante."

Cuando Cendón ya no pudo hablar, la doctora Mabel Rama explicó: "Estar deprimido no es sentirse triste. Es un conjunto de síntomas que acompañan a la enfermedad. Tampoco tiene siempre un origen psicológico: es muy frecuente que los trastornos orgánicos u hormonales produzcan depresión".

Desde los comienzos de la entidad, en 1989, un equipo multidisciplinario de neurólogos, médicos clínicos, psicólogos y psiquiatras recibió 85.000 consultas.

Mediante terapias individuales, grupales y familiares, los profesionales de la Fundación Mendizábal (813-7722) logran que el paciente se sienta contenido y lo ayudan a superar la enfermedad.

Según explicaron,la fundación tiene un bono contribución de 25 pesos que sólo la mitad de los pacientes abona en su totalidad. El resto paga lo que puede o recibe el tratamiento sin pagar. También trabajan en la entidad ocho voluntarias. Silvia Vignau es una de ellas. "Empecé a colaborar hace nueve años, cuando abrió la fundación, para ayudar a los demás -relató la recepcionista-. La depresión es una enfermedad muy dolorosa para el paciente y para los que conviven con él. Ayudarlos me hace feliz."

Escuchar y contener

"La angustia es un motivo que trae a mucha gente a la consulta. Luego se discrimina qué tipo de origen tiene la preocupación y cuál sería la mejor intervención", señaló Bernardo Beguet, el psicólogo que coordina el equipo de profesionales de la Casa Solidaria del Pilar.

La institución depende de Caritas y funciona en la parroquia del Pilar, en el barrio de Recoleta. "Este servicio se creó a partir del clima de soledad, desorientación y angustia que veíamos en muchas personas a través del contacto diario", recordó Beguet.

Así se organizó, en julio del año último, un grupo de voluntarios que intentaban darle una primera respuesta -que consistía en la contención- a las personas que estaban en medio de una crisis.

Este servicio, a cargo de 40 voluntarios, fue bautizado La Escucha. "Suponíamos que la problemática de esta gente tenía causas psicológicas y queríamos darle la mejor respuesta -contó el psicólogo a La Nación -. Por eso se conformó un equipo de psicólogos, psiquiatras, psicopedagogos y hasta una abogada." De lunes a viernes, de 9.30 a 12.30 y de 14.30 a 18.30, hay una guardia de La Escucha en el 821-9111.

Beguet explicó que el plan de la Casa Solidaria del Pilar comprende una primera entrevista gratuita. "Si la persona no dispone de recursos, el servicio de atención es gratuito, pero en algunos casos, de personas que sí pueden pagar, se pacta un honorario reducido", agregó.

El tratamiento continúa en los consultorios de los 30 profesionales del equipo, que tienen un requisito: deben tener una experiencia mínima de tres años. Actualmente, se reciben unas 30 consultas semanales y están bajo tratamiento alrededor de 50 personas, de las cuales la mitad no paga.

La mayoría de los que recurren a la Casa Solidaria son mujeres y el promedio de edad es de 50 años.

Buscar una salida

Un taller para desocupados, que busca la contención afectiva y la atención de la crisis de pareja; un grupo para mujeres solas; uno de expresión y trabajo corporal; otro de orientación vocacional para adolescentes, y uno para padres que los orienta sobre la educación de sus hijos son los caminos que propone la Casa Solidaria para los que atraviesan un momento difícil.

"Tenemos un banco datos de instituciones para derivar a la gente de acuerdo con el problema que tenga o al barrio donde viva", dijo Beguet.

Las necesidades no faltan: una secretaria, una central telefónica y más recursos son algunas de las cuentas pendientes de la Casa Solidaria, que funciona en French 2442.

Aunque las formas de abordar la problemática son distintas, los enemigos comunes de ambas instituciones están bien definidos: la depresión y la angustia. .

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