Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Soledad de la Rosa, en la cumbre de su arte vocal

También fue positiva la labor de Homero Pérez Miranda

Jueves 04 de diciembre de 2008

Los cuentos de Hoffmann, de Offenbach. Con: Marcelo Puente, Soledad de la Rosa, Homero Pérez Miranda y Laura Rizzo, y elenco. Escenografía: Nicolás Boni. Vestuario: Mariano Toffi. Iluminación: Gabriel Lorente. Régie: Carlos Palacio. Dirección de coro: Sergio Giai. Dirección musical: Federico García Vigil. Teatro Argentino. Nuestra opinión: buena

Fue un acierto artístico la elección de Los cuentos de Hoffmann de Offenbach, básicamente porque es una ópera que permite el lucimiento de todos los sectores productivos y musicales de un teatro dotado de potencial técnico para la fabricación de sus espectáculos, como también la actuación de cantantes con voces generosas y de convincente capacidad actoral. En este sentido, el punto positivo de la versión estuvo a cargo de la soprano María Soledad de la Rosa, encarnando a Antonia en la función del domingo pasado. Feliz circunstancia para valorar, de modo contundente, su exquisita musicalidad y las condiciones excepcionales de su voz. Es que, a nuestro entender, De la Rosa transita la cumbre de su arte, con el agregado de una distinción que le asegura figurar entre las más notables cantantes del arte lírico nacional, afirmación que se sustenta en sus virtudes: llamativo volumen sonoro, belleza de timbre, infalible afinación, fraseo cautivante e inteligente capacidad actoral. Y como no podía ser de otro modo, el público le tributó la mayor ovación.

También positiva fue la labor del bajo-barítono Homero Pérez Miranda dando vida a los cuatro personajes que simbolizan al espíritu del mal -Lindorf, Coppelius, Dr. Miracle y Dapertutto-, luciendo sobriedad en la escena y voz bien timbrada; en tanto, la soprano Laura Rizzo cantó con seguridad la gran aria con coro "Les oisseaux dans la charmille". En relación con el resto del elenco, se apreciaron mucho empeño y seriedad en la preparación. En este sentido, el personaje protagónico es de una exigencia que sobrepasa los recursos del tenor Marcelo Puente, circunstancia que no desmerece un esfuerzo llevado a cabo con entrega y seriedad.

Pero el resultado global pudo ser superior, de haberse logrado una puesta escénica sugerente y con capacidad para abreviar a la mínima expresión los tiempos en cambios de escena. Igualmente nos resultó elemental la marcación escénica; en este aspecto el único cuadro verdaderamente acertado fue el de Antonia en la casa de Crespel. El resto fue estático y deslucido en los diseños de vestuarios, en especial el de Olimpia. La versión de Federico García Vigil careció de precisión, nervio interior y vuelo lírico, con lo cual varias de la razones de la vigencia y trascendencia de la obra, una de las grandes contribuciones al repertorio lírico de Francia, quedaron en el olvido. No puede soslayarse el perjuicio que sufrió el teatro al verse obligado a modificar su temporada por un conflicto con el coro, que impidió hacer Nabucco , y también con la gobernación, que obligó a suspender un ballet de Stravinsky.

Te puede interesar

Debido a la veda electoral estas notas estarán cerradas a comentarios hasta el domingo a las 18hs. Muchas gracias.