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El panorama a futuro se ve realmente comprometido

Por Alejandro Meneses y Teo Zorraquin
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6 de diciembre de 2008  

Este año quedará en la memoria de muchos empresarios agropecuarios no sólo por el paro del campo y el componente político que se vivió, sino además por ser sin lugar a dudas una de las peores campañas de la historia reciente. Pocas veces se ha visto que se combinen tantos efectos negativos que afecten a todos los productores por igual, más allá de su tamaño, tipo de producción u organización empresaria.

La baja violenta de los precios, en magnitud y rapidez, sumada a la sensación de error repetido en campañas pasadas al tomar precios de los granos en forma anticipada que luego subían, hizo que las coberturas fueran bajas; y por lo tanto esta caída impactó en más del 80% de la producción de la presente campaña (2008-2009) y en el 100% de la mercadería retenida de la campaña pasada.

La combinación de baja de precios, sequía y altos costos, conforman una ecuación de quebranto generalizada del sector pocas veces vista. Hoy lo que se discute es el porcentaje de pérdida y cómo seguir en el negocio, cuando hace poco se hablaba de ganar dinero y en cómo crecer.

Todo este escenario hostil se ha visto potenciado por el efecto nocivo de las políticas, o la ausencia de las mismas, llevadas adelante por el gobierno nacional respecto del sector agroalimentario. La alta presión tributaria, las restricciones a las exportaciones y el intervencionismo de los mercados, entre otros factores, son elementos que atentan contra la confianza y la capacidad productiva.

Y para coronar la historia llegó la crisis mundial, que ha hecho que muchos de nuestros productos ya no sean demandados como antes. Esto hace que el panorama a futuro de la gran mayoría de los productores se vea realmente comprometido.

El resultado a cosecha dependerá de si la empresa ha tomado o no coberturas de precio de los granos por porcentajes mayores al 50%. Si no lo ha hecho, el quebranto de la empresa no sería inferior al 20%. Las empresas con ganadería o lechería posiblemente estén peor que aquellas en las que predomine la agricultura. Las empresas que operan con un alto porcentaje de capital prestado serán más vulnerables. Con este escenario es posible no equivocarse al decir que muchas empresas, en esta campaña, pueden perder cerca del 50% de su capital operativo. Esto significa que el sector "desahorraría", por lo menos, las ganancias de los últimos 3 o 4 años.

Esta pérdida de ahorro significa que la totalidad de la cadena productiva (productores, bancos, proveedores de insumos, vendedores de maquinarias, proveedores de servicios, contratistas, fletes, etc.) deberá de alguna manera absorberla, encontrando en forma conjunta la manera de volver a sembrar y producir.

Vale mencionar que en la actualidad ya se están renegociando contratos de la presente campaña en distintas zonas del país, y no sería raro escuchar casos de incumplimiento de las últimas cuotas de la presente campaña. Para el ejercicio que viene aumentarán en forma evidente y generalizada los arreglos a porcentaje o los pagos al final del ciclo productivo. Es posible que los dueños de campo aún no hayan tomado real conciencia y quizás esperen que aparezcan, como en otros años, productores de otras zonas no afectadas; pero esto no va a suceder dado que el quebranto es general, y no zonal.

Al recorrer distintas zonas productivas se nota en los productores la conciencia de que es una muy mala campaña, al punto de pensar que "algo tiene que pasar" porque si no el interior del país sufrirá un altísimo costo social.

La menor actividad de los servicios (fletes, cosechadoras), la menor inversión generalizada y el menor ingreso que recibirán los dueños de los campos generará una fuerte iliquidez y un menor empleo en los pueblos y ciudades.

Es posible que aún no exista una cabal dimensión del daño que las actuales decisiones políticas generan en una campaña como la actual, con políticos más preocupados por hablar que por resolver problemas. Quizá sólo cuando perciban un castigo electoral decidan tomar en cuenta a uno de los sectores más movilizadores de la economía y el empleo. Ojalá no sea demasiado tarde.

Los autores son socios de Zorraquín,, Meneses y Asociados ( www. zorraquinmeneses.com )

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