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El Grupo de Canto Coral sopla 25 velitas

La agrupación, que dirige Néstor Andrenacci, festeja sus bodas de plata con el Réquiem de Brahms.
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22 de agosto de 1998  

"Soy un músico tardío", confiesa Néstor Andrenacci. Pero sabe, a pesar de su modestia, que tiene méritos suficientes como para contarse entre los mejores músicos argentinos. "Lo que más me gustaba, de adolescente, era cantar. Por eso el escuchar al Coro de Arquitectura que dirigía Antonio Russo fue un shock: no podía dormir pensando en la música de Monteverdi, Bach, Mendelssohn. Entonces fui, en 1973, con mi hermana, mi novia y amigos a La Lucila como oyente de las clases de Russo. El me aceptó.Y con él aprendí muchísimo. Y me consagré a la música.

-Sentí curiosidad por la música contemporánea, pero abarqué la música antigua, la romántica y la popular. No quise encasillarme.

-¿Todo registrado en discos?

-Una buena parte. Hasta ahora editamos cuatro: uno de música coral universal, de Bach a Copland; otro de autores argentinos; un tercero con el repertorio de Chiquitos (Bolivia), y el último de música colonial de América, desde México hasta el extremo Sur. Todo según mis inquietudes y posibilidades de mis grupos.

-¿Cuántos grupos?

-Dirigí muchos. Cuatro años el coro estable de San Antonio de Areco y diecisiete el Conjunto Vocal de Cámara de Quilmes, por ejemplo; amén de los coros independientes. Tuve coreutas ultraprofesionales y gente que jamás había cantado.

-Director, productor, cadete...

-Todo eso, y más: partituras, contrataciones, lugar de ensayos, armado de escenario, etc. Eso no ocurre en Europa, porque hay una carrera universitaria para esto, y se manejan presupuestos increíbles.

-¿Hay un movimiento coral?

-Sí. Es muy interesante. Diría explosivo y de calidad -incluidos sus altibajos- desde la década del sesenta y luego con el impulso dado desde el CDM a partir del 84. Está en constante crecimiento. Es algo vital, no gubernamental. Hoy tenemos coros vocacionales que ganan premios internacionales en Europa y que son invitados por organismos prestigiosos.

El Grupo de Canto Coral

Para conocer y admirar al Grupo de Canto Coral basta con asistir a los conciertos de la Academia Bach en la Iglesia Metodista Central.

-Desde hace doce años nos invitan a participar en cantatas, oratorios y motetes. Allí nos sentimos muy bien y nos da mucha alegría trabajar junto al maestro Mario Videla y a su excelente grupo instrumental.

Lo distintivo del GCC -apunta Andrenacci- es el repertorio poco conocido, como es la obra de los argentinos Julio Viera, Martha Lambertini, y Jorge Maronna (de Les Luthiers).

-También la música romántica...

-Sí. Por ejemplo los Valses y la obra religiosa de Brahms y Mendelssohn.

El nombre de Néstor Andrenacci aparece como jurado (años 93, 95 y 99) del certamen internacional bienal de Trelew y en los talleres de música romántica y argentina en el festival coral de Madryn Canto.

Andrenacci ensanchó el GCC con un Coro de Cámara, otro de Jóvenes, que hoy dirige Sergio Feferovich, y otro de Niños, a cargo de Bárbara Kusa. El GCC también ha fundado una editorial, dirigida, desde 1994, por Laura Dubinsky. Ya editó unos sesenta títulos con arreglos de música popular que recorren América latina y el mundo. Y el sello discográfico GCCVoces, que acaba de editar su primer compacto "Convidando está la noche" (Navidad musical en la América colonial).

Para celebrar sus veinticinco años de vida, el Grupo de Canto Coral ofrecerá el sábado 3 de octubre, a las 20, en el teatroMargarita Xirgu, Un Réquiem Alemán, de Johannes Brahms, en versión para piano a cuatro manos, con Sergio Feferovich y Pablo Assante di Cupillo, junto a los solistas Mónica Capra (soprano) y Víctor Torres (barítono), dirigidos todos por Néstor Andrenacci.

El GCC ya cumplió tres giras por Europa (en 1989 obtuvo en Marktoberdorf -Alemania- el premio a la mejor interpretación de una obra de vanguardia). El premio Coca-Cola de las Artes y Ciencias, en 1990, es apenas uno de los tantos galardones conquistados en estos veinticinco años.

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