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Los jóvenes rescatan el valor de los límites en el secundario

Alumnos que están por terminar quinto año hablaron sobre su experiencia y el futuro

Martes 09 de diciembre de 2008
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Consideran que el docente no puede ser un par del alumno, sino que tiene que mantener la distancia que supone cada rol. Piensan que el secundario es una experiencia enriquecedora que hay que aprovechar. Observan que hoy los padres le piden al colegio que cumpla la función de contención que debieran cumplir ellos. Y, en su opinión, el secundario tiene algunas fallas estructurales.

No son las conclusiones de un congreso educativo sobre la escuela media actual, sino las opiniones de un grupo de alumnos de distintas instituciones que en estos días terminan el secundario, y que dialogaron con LA NACION sobre su experiencia durante esta etapa de estudio que finalizan y acerca de cómo ven el futuro.

Agradecidos por la posibilidad de ser escuchados y consultados sobre una serie de temas, que incluyó su visión sobre el país, los jóvenes se mostraron con convicciones, las mismas que les permitieron relatar los momentos difíciles que tuvieron durante estos cinco años de escuela media, los cuales, sin embargo, consideran que les permitieron crecer.

Ellos son Claudio Barone, de 19 años, del Colegio N° 2 Domingo Faustino Sarmiento; Ornella Sordelli, de 17, de la escuela Esteban Echeverría; Santiago Janse, de 18 años, de la Escuela Cristiana Evangélica Argentina, y Martín César, de 17, de la Escuela Normal Superior en Lenguas Vivas.

"Empecé el secundario siendo una persona y lo termino siendo otra. Es una experiencia muy edificante que te hace crecer", así lo definió Martín César, quien estuvo a punto de ser expulsado de la institución por los líos que hacía. Hoy, el joven dice que los alumnos deben respetar a los docentes.

-¿Qué fue lo que te modificó la forma de ver el secundario?

-Estaban por echarme y mi profesora de geografía hizo que mi energía fuera hacia el proyecto de los modelos de Naciones Unidas. En esa experiencia te puede tocar representar a países con alto índice de analfabetismo y uno piensa que no está aprovechando lo que tiene, más en la Argentina que tenés escuelas públicas -expresó Martín.

Tomar partido

Santiago, por su parte, opinó: "La relación casi horizontal con los docentes yo la disfruto, pero por ahí se pierde el límite entre la autoridad del docente y el alumno. Hay errores normativos que hacen que el colegio no tenga formas de sancionar y poner límites".

El joven relató una situación en la que tomó partido por la docente. "Un alumno desaprobó literatura y, en medio del pasillo, le gritó barbaridades a la profesora, que es una persona mayor, y ella se echó para atrás y casi se cae. Todos fueron a defender al alumno y yo salí a defender a la profesora", dijo Santiago.

Ornella estimó que se trata de un problema social, más que educativo. "Cada vez los chicos desaprueban más, hay una desidia total y los padres no tienen el rol preponderante que debieran. También hay mucho de apañar al alumno", consideró.

En el caso de Claudio, el secundario fue el contexto que le permitió "empezar a crecer". Contó que en los primeros años quería "zafar", hasta que repitió. "Repetir fue un empujón para valorar el secundario y me hizo tomar conciencia de que el estudio era para mí y no para conformar a mi familia", señaló.

El joven también destacó la importancia de la actitud que entonces tuvieron sus padres: "Me dijeron que no me cayera, que siguiera, y así empecé a estudiar en serio".

Los cuatros alumnos coincidieron en que no se sienten solos con sus opiniones y que suele haber dos grupos en la escuela: los que piensan como ellos y los que sólo buscan "zafar". Sin embargo, Ornella indicó que, si quienes piensan como ellos fuesen mayoría, "no pasarían ciertas cosas que suceden".

Ante la pregunta de cómo se sienten frente a la nueva etapa que comienza, Martín, que estudiará relaciones internacionales en la Universidad Católica Argentina, comentó que tiene sentimientos encontrados: "No estar con mis amigos de tantos años es un cambio grande. En cuanto al estudio, me siento preparado".

En tanto, Claudio dijo estar con expectativas, pero también preocupado "por el cambio brusco de pasar de una escuela pública a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires". Ornella, que seguirá la carrera de ciencias de la educación en la UBA, dijo estar emocionada por ir a la facultad, aunque siente temor ante el hecho de que en la universidad los profesores ya no están tan pendientes de cada alumno.

Responsabilidad

Ninguno de los jóvenes es ajeno a la realidad del país. Santiago sabe que en este momento la carrera que eligió (ingeniería en sistemas, en la Universidad Tecnológica Nacional) tiene pleno empleo, pero comentó que "la situación puede cambiar".

A Claudio, la situación lo preocupa: "No me gustaría tener que irme por falta de demanda en mi profesión". Ornella cree que va a tener bastante trabajo porque hay cada vez menos estudiantes en la carrera docente.

"Con respecto al país -expresó Martín- me surgen sentimientos y nostalgia. La hipocresía, la corrupción, la dictadura militar me generan interrogantes. Los jóvenes tenemos muchas responsabilidades para el futuro."

Otra gran coincidencia que surgió durante el diálogo fue la importancia que todos le otorgaron al apoyo que siempre tuvieron por parte de sus familias. Lo consideraron fundamental y dijeron valorarlo mucho, puesto que son conscientes de que no todos los jóvenes, lamentablemente, cuentan con ese respaldo.

La importancia del pensamiento crítico

"El problema más grande de la Argentina es la falta de pensamiento crítico. Hay muchas personas que sólo repiten lo que otros dicen", sostuvo Martín. Mientras que Ornella opinó: "Sabemos que la ignorancia es la base de la manipulación. Quisiera que hubiera más gente capacitada, pero a la vez con una mayor actitud de humildad y sin deseos de poder". "No estamos ajenos a la situación de lo que pasa en el país. Hay chicos que tienen muchas propuestas para transmitir", consideró Claudio. Y Santiago dijo: "El secundario pasa una sola vez y es una experiencia muy linda que uno puede aprovechar al máximo o al mínimo".

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