Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Alejo Pérez hizo brillar a la Sinfónica Nacional

A pesar del caos que dominó anteayer en la ciudad, hubo un reducto en pleno centro en el que prevaleció la serenidad y el disfrute

Domingo 14 de diciembre de 2008
0

Concierto de la Sinfónica Nacional . Director: Alejo Pérez. Solista: María Eugenia Castro Tarchini (chelo). Programa: Concierto para violonchelo, Op. 129, de Robert Schumann, y Sinfonía Nº 2 en Re mayor, Op. 73, de Johannes Brahms. Ciclo Cultural de la Bolsa de Comercio. Nuestra opinión: muy bueno

En una jornada caótica en la ciudad de Buenos Aires sin antecedente alguno en el recuerdo, un puñado de melómanos que colmaron el recinto principal de la Bolsa de Comercio, los integrantes de la Sinfónica Nacional y los dos protagonistas, solista y director, fueron artífices de un hecho cultural de enorme significación. De modo contundente pusieron en evidencia el poder de la música como el mejor remedio para mitigar los males que derivan de la suficiencia de quienes hacen abuso del poder conferido por esa misma sociedad, sean políticos, gremialistas o empresarios. Así, con ribetes casi milagrosos, a la hora indicada la orquesta estuvo en su lugar, el público ocupó la platea y reinó un silencio expectante.

Pero antes de comenzar el último concierto del ciclo, el presidente de la Bolsa de Comercio comunicó la triste noticia del fallecimiento de Julio Palacio, destacado musicógrafo y colega, quien estaba vinculado al Teatro Colón y a varias instituciones, así como con los melómanos a través de su programa Cancionero de Palacio , que se emitía por la FM Radio Nacional Clásica. Por supuesto que el sacudón y la pena fue grande, pero la circunstancia de un concierto sinfónico en ese momento acrecentó la necesidad de escuchar con recogimiento en homenaje a quien tanto enseñó desde sus valiosos comentarios impresos en tantos programas de la vida musical.

Hubo sinceridad, carácter y desenfado en la virtuosa batuta de Alejo Pérez
Hubo sinceridad, carácter y desenfado en la virtuosa batuta de Alejo Pérez. Foto: Archivo

En primer término, se ofreció una buena versión del Concierto para chelo , de Schumann, que se caracteriza por el clima poético de la composición y permite el lucimiento del solista a través de un discurso de seductora melodía. María Eugenia Castro Tarchini, joven integrante de la fila de chelos, cumplió su cometido con solvencia y sobriedad, en tanto que el director, Alejo Pérez, y la orquesta, secundaron con tino a la solista a partir de acertadas dinámicas e intensidades.

A renglón seguido se apreció una excelente versión de la segunda sinfonía de Brahms y se pudo medir de manera contundente las sobresalientes condiciones de Alejo Pérez, acaso una de las batutas más destacadas del país, quien con aplomo y temperamento expresivo logró una versión poco menos que impecable en cuanto al encuadre estilístico. Así fue como se escuchó el tono tranquilo y majestuoso del primer movimiento con su admirable desarrollo y la poderosa gravedad de su final, en tanto que desde la orquesta surgió la calidad indudable de un solista de trompa excepcional que a lo largo de toda la faena dictó una clase magistral de ejecución de buen gusto en el fraseo, seguridad técnica y de afinación, así como una línea melódica cautivadora.

El segundo movimiento fue un deleite, en razón de que Alejo Pérez obtuvo ese clima de meditación profunda que lo caracteriza. Luego logró en el Allegretto grazioso, quasi andante , la dinámica de danza ligera, pero sin exuberancia, sino con conmovedora simplicidad al modo de un ländler de tono pastoril, y en el Allegro con spirito final , ese equilibrio maravilloso de lo clásico entremezclado con un espíritu noble que en la coda final parece ser una exaltación lejana a Mozart. Y estas imágenes surgieron porque hubo sinceridad y una pizca de carácter y desenfado en la batuta, que ratifica que Alejo Pérez está en el portal de una carrera trascendente.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas