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En off / De qué hablan los políticos cuando nadie los escucha

Los mensajes eróticos de Carrió a los socialistas

Política

Finalizaba la cena de camaradería entre radicales, socialistas y leales a Elisa Carrió, cuando la líder de la Coalición Cívica sorprendió a los comensales en el restaurante Lalín, clásico reducto radical. "Con Rubén Giustiniani todo está bien... además es mucho más erótico que Binner", soltó la ex diputada, y recogió la estentórea risa del auditorio. Incómodo, el presidente del socialismo sólo atinó a sonreírse y soportó las cargadas de distintos dirigentes. Carrió se rió, divertida por la ocurrencia, y de paso le envió un mensaje envenenado al gobernador de Santa Fe, con quien tiene una relación marcada más por los celos que por el amor.

Vedettismo político. Tal vez no tenga que ver con su renovada sintonía con Carrió, pero Ricardo López Murphy también ha cargado de sex- appeal sus últimas apariciones políticas. Por lo menos eso pensaban algunos de los asistentes al asado con el que su nueva fuerza, Convergencia Federal, celebró la conformación de su mesa nacional. Entre los casi 200 comensales que se reunieron en el salón Vedra, en Boedo, se destacó Mónica Ayos, la escultural madre de la escultural vedette del mismo nombre, que aplaudió el crítico discurso de López Murphy. "Hace mucho tiempo que milita en nuestras filas y siempre nos acompaña en los actos públicos", comentaron varias mujeres de esa agrupación, conocidas como "las chihuahuas" de López Murphy.

Primero San Lorenzo. No es el nombre de una nueva agrupación política en el club de Boedo, sino que parece ser el principio rector en la vida del kirchnerista Daniel Filmus, que el miércoles último abandonó la sesión del Senado para asistir al partido que su equipo disputó con Tigre por la primera fecha del triangular de desempate del torneo argentino de fútbol. Mientras muchos de sus colegas de la Cámara alta permanecían en sus bancas haciendo malabares para mantener el quórum y aprobar un amplio paquete de proyectos, el legislador se encontraba en la cancha de Vélez Sarsfield. Ese día festejó. El sábado no tuvo consuelo.

Ministro despistado. Los periodistas esperaban, a pleno sol y en el patio interno de la sede de la AMIA, la llegada de la Presidenta. El ministro del Interior, Florencio Randazzo, llegó un rato antes y comenzó a contestar las preguntas de la prensa, pero a poco de andar demostró que la investigación por el atentado no es su fuerte. "¿Qué opina de la causa que lleva el juez Lijo?", le preguntó un periodista. "Hay políticos del pasado que cometieron ilícitos y deben rendir cuentas a la Justicia", contestó Randazzo, sin percatarse que la pregunta se refería a la causa por irregularidades en la investigación del atentado a la AMIA y no al caso Siemens, como creyó. "Ah, de ese tema no tengo conocimiento", se disculpó el ministro antes de alejarse de la escena.

Traición por error. Que un legislador se equivoque al momento de votar no es novedad. Pero que eso le ocurra a alguien que hizo campaña contra un proyecto, que se jacta en el recinto de que no será el único voto en contra y después termina haciéndolo por la positiva es por lo menos curioso. Esto le ocurrió al senador Guillermo Jenefes (PJ) en el debate de la reducción a los 18 años de la mayoría de edad. Ferviente opositor de la medida, el jujeño terminó apretando el botón equivocado y dejó así en soledad a la neuquina Nanci Parrilli (PJ), que había votado en contra para acompañar a su compañero de bloque.

Bicentenario de vanidades. El debate de ideas en el Parlamento de cara al Bicentenario se ha convertido en una auténtica hoguera de vanidades. El martes pasado se realizó un foro en el recinto de Diputados con la presencia de intelectuales e historiadores. Lo que pocos saben es que el encuentro se celebró allí porque la titular de la comisión bicameral, Liliana Fellner (PJ-Jujuy), siente que la discriminan en el Senado, por lo cual le pidió a su hermano Eduardo las instalaciones de la cámara que preside, amén de molestarse porque el acto organizado por Kirchner en La Plata le dejó sin peronistas la discusión. Como si fuera poco, el vicepresidente Julio Cobos no asistió al encuentro, molesto porque no habían elegido el Senado. El broche de oro lo puso el sociólogo Luis Alberto Quevedo, que se quejó por el escaso interés demostrado por los legisladores.

Cultura oriental. La coincidencia no pasó inadvertida, ni siquiera para los ciudadanos japoneses que miraban el cuadro con sigilo y dedicación, más de la usual para la cultura oriental. Los tres hombres conversaban distendidos, copas de champagne en mano, como si el mundo no los mirara: Fernando de la Rúa, Domingo Cavallo y Ricardo López Murphy se reunieron a departir y analizar la actual coyuntura nacional en un ágape organizado por la embajada de Japón para conmemorar el natalicio del emperador, el lunes pasado. Sus nombres quedaron asociados a la debacle de 2001. López Murphy hizo el ajuste económico en medio de la recesión y Cavallo retomó la posta que aquel le dejó agregándole el "corralito" bancario, los dos como ministros de Economía de De la Rúa. No hubo fotografía de la cumbre, pese a la propensión reinante en la cultura japonesa de capturar con la cámara todos y cada uno de los sucesos de la realidad. .

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