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El riesgo de vivir a cara o cruz

Luego de pasar unos años en España junto a su hermano Leonardo, regresó al país para tocar con el Indio Solari

Lunes 29 de diciembre de 2008
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Por Sebastián Ramos De la Redacción de LA NACION

No se trata del Club de los Corazones Solitarios, pero su sede conceptual se erige en el mismo barrio sentimental. "Los miembros de este club son personas que en algún momento de su vida tomaron lo más valioso que tenían, su trabajo, su familia, la casa, la guita o lo que fuera, y simbolizado en la moneda de plata, lo arrojaron al aire, lo arriesgaron, lo pusieron en juego en pos de algo mejor, sin importar el resultado que hayan obtenido." De allí partió Pablo Sbaraglia para componer y grabar El club de la moneda de plata, su segundo álbum solista, del que participaron músicos de la nobleza rockera argentina como el Indio Solari, Fernando Samalea, Fernando Lupano, Tito Losavio, Gringui Herrera y Gaspar Benegas, entre otros.

Hermano de Leonardo, el actor argentino radicado en España, y con un currículum semioculto que va desde su participación en los años 90 en el grupo Man Ray, pasando por colaboraciones con Andy Chango en 2000 hasta llegar a su actual papel de tecladista en Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado –la banda del Indio Solari–, Sbaraglia presentará mañana, en el teatro Gargantúa, su nuevo álbum: diez canciones que fusionan rock y pop en la tradición argentino-española en poco más de 30 minutos.

"El primer tema del disco es el último que compuse en Madrid, antes de volverme a Buenos Aires", asegura Sbaraglia acerca de "Nada! (zippo rock)", la canción en la que comparte voces con el ex Patricio Rey. "Por entonces, ni siquiera conocía personalmente al Indio, pero cuando lo terminé, pensé: «Esta canción es ideal para que la cante Solari». Pero por soñar, nomás, como podría decir:« Esta otra es ideal para Paul McCartney y aquella para Elvis Costello». Hacía cuatro años que estaba viviendo en Madrid; había grabado mi primer disco y tocaba por ahí con Andy Chango y con otros músicos argentinos. Ni pensaba en volverme."

Pocos días después, el milagro: un amigo que le acercó el debut solista del Indio, una noche entera escuchando una y otra vez El tesoro de los inocentes, una extraña sensación de pertenencia y un llamado al otro lado del océano. "El álbum me produjo una sensación de pertenencia de lo más inexplicable. Por eso llamé a Eduardo Herrera, que había sido el técnico de la grabación y es mi amigo, para chusmear y preguntarle cosas de la mezcla. Estuvimos dos horas hablando del disco. A la semana, me llamó Edu y me dijo que el Indio estaba armando una banda y me preguntó si me interesaba la propuesta. Desde que escuché el álbum hasta que me volví a Buenos Aires, creo que pasaron apenas tres semanas."

De regreso al país a mediados de 2005, se internó seis meses, de lunes a viernes, a ensayar con Los Fundamentalistas. "Meterme en la burbuja del Indio me hizo muy bien, porque me costó readaptarme; veía a Buenos Aires como un lugar más desolado que la Madrid de aquel momento", sostiene. Un año más tarde, comenzó a trabajar en El c lub de la moneda de plata, sucesor de su debut, La historia más simple del mundo , editado únicamente en España, en el que también grabaron sus amigos Samalea y Lupano (de quienes alguien con buena dosis de síntesis dijo alguna vez que eran los Sly & Robby del rock de acá).

"El primer disco fue pensado como una obra de tres actos, con tres canciones por acto -continúa-. Se trataba de la búsqueda del verdadero amor. No sé... Las cosas me salen conceptualmente. Para este disco también, el concepto me bajó todo junto y rodeaba un poco mi vuelta a Buenos Aires y la gente que había quedado de aquel lado y los que me reencontraba aquí. Estaba esa cuestión del club y se juntaba con mis vivencias de ese momento".

-¿Fue difícil grabar tu disco mientras grababas y tocabas con el Indio?

-La verdad es que con el Indio, entre concierto y concierto, siempre te queda tiempo para laburar en otras cosas. Además, cuando estás muy metido en la vorágine, a veces es mejor. Ensayar con El Club y después con el Indio, y luego tocar con ambos proyectos te hace conectar todo el tiempo con la música que, en definitiva, es la misma. Eso te abre la sensibilidad.

-¿Sos tan introvertido como parecés?

-No, para nada. De hecho, en los shows, tengo que contenerme el café concert, mucho más en lugares como éste, el teatro Gargantúa, donde se presta aún más para eso. Tengo que contenerme y concentrarme en tocar un poco más, pero, por lo general, los shows se ponen divertidos, me gusta hacer participar a la gente. Más que la cosa solemne del concierto musical, prefiero el concepto de espectáculo, que la gente venga y la pase bien, por más que esté cantando la canción más triste en ese momento.

-¿La popularidad de tu hermano te ayuda o te perjudica?

-Yo la hago muy corta: lo que pueda tomar de mi hermano, lo tomo, en el buen sentido. Creo que tengo el background y la espalda para defender lo que hago. Con mi hermano nos llevamos bien. Podemos hacer un montón de cosas juntos. A él le gusta lo que hago, y a mí me gusta lo que él hace.

Para agendar

Pablo Sbaraglia , presentará su segundo álbum solista, El club de la moneda de plata.

Teatro Gargantúa , Jorge Newbery 3563. Mañana, a las 22. Entradas, $ 15.

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