Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

"¡Taxi! Quiero empanadas, por favor

Layne Mosler sigue pistas culinarias, las prueba y las anota en su blog

Miércoles 07 de enero de 2009
0

Se sabe: ir a comer se convirtió en una salida con el condimento de un espectáculo tradicional. Los restaurantes, desde los de estilo minimalista hasta las fondas más tradicionales, compiten por la mejor decoración; son lugares libres de humo y, a diferencia de las disco, ¡hasta se puede conversar! Esa es la tendencia que circula entre folletos y páginas Web con rankings de los sitios más recomendados, cocina internacional, etcétera. Pero las opciones se multiplican para el que prefiere abstenerse de las modas y buscar una orientación más... callejera.

Como el caso de la estadounidense Layne Mosler, periodista especializada en cocina gourmet que actualmente reside en la Argentina. Mosler puso en práctica un original y al parecer efectivo método para conocer platos típicos: en lugar de recurrir a guías, sube a un taxi y le pregunta al conductor por su local favorito de, por ejemplo, empanadas salteñas. Así, depende del antojo diario, Mosler fue descubriendo ocultos tesoros que detalla en su blog de Internet Go where the taxista takes you, o Vaya donde lo lleve el taxista, en www.taxigourmet.com, una divertida y poco convencional guía escrita en inglés.

"En mayo de 2007 decidí hacer un blog sobre comidas en Buenos Aires, pero ya había gente trabajando en eso y no me quedó otra alternativa que realizar algo original", cuenta Mosler sobre el origen de sus crónicas. "Por otro lado, tenía buenos recuerdos de mis encuentros con taxistas. Si ellos habían podido enseñarme tantas cosas sobre su ciudad, también podrían revelar secretos sobre la comida", añade.

Sándwiches y piropos

Un día de mayo, un taxista la llevó a Parrilla Peña y Mosler ratificó que la idea tenía potencial. Desde entonces, habiendo acumulado la sapiencia de más de 50 taxistas, esta norteamericana conoce nuestros rincones culinarios mejor que nadie.

"El más rico sándwich de vacío está en El Litoral, de Balvanera. En Villa del Parque, la carne al horno con papas de Los Cazadores es un plato simple que nunca falla. El mejor bife de chorizo está en Don Zoilo, de Villa Crespo, y no puedo dejar de recomendar Dobar Trek, restaurante croata en San Telmo", enumera Mosler cuando se le pide algún secreto.

"Me apasionan las comidas democráticas; es decir, comidas cuya pureza de sabor trasciende los estratos sociales, como el choripán y la empanada –explica–. Soy licenciada en Antropología, entonces no puedo separar la comida de su contexto cultural. Diría que lo que hago es una especie de antropología gastronómica."

Mosler planea transformar su blog en columnas para una revista o periódico, eventualmente convertirlas en libro-guía, y hasta en un programa de televisión. Pero no sólo las reseñas tienen potencial. En sus viajes, descubrió el mismo micromundo que hace 40 años sedujo a Alberto Migré. Hay varios Rolando Rivas en sus crónicas: el artista, el intelectual, el evangelista, los infaltables filósofos de barrio y los irreprimibles seductores.

"El taxista porteño tienen un lado filosófico bastante pronunciado y opiniones bien formadas sobre política, economía, cultura y sociedad –afirma–. Lo que lo distingue del neoyorquino es que, en la mayoría de los casos, el taxista porteño ha nacido en la Argentina; entonces, el humor negro y la ironía lo acompañan en el camino."

¿Y qué hay de la viveza criolla? "Sólo una vez intentaron engañarme y llevarme a un restaurante alejado –aclara Mosler–. Quizá sea ingenua, pero creo que al depositar mi confianza en el taxista recibo su amabilidad. Les doy poder sobre mi destino y ellos nunca se aprovechan. Antes de cada aventura, me entusiasma tanto la comida que voy a paladear como la experiencia de confiar en otra persona."

Al subir al taxi, cuenta, lo primero que le preguntan es de dónde viene, por qué vino y si está sola; siempre en ese orden. "No se hace nada aquí sin un poco de coqueteo –confiesa–. Al principio usaba el anillo de mi abuela para evitar sugerencias, pero al tiempo empecé a divertirme con los piropos, que tienen una poesía tan especial. Una vez me dijeron: ¿Te lastimaste cuando caíste del cielo? Es una originalidad que no he encontrado en ninguna otra parte."

Jorge Luis Fernández

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas