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Internet y la motivación de un examen ayudan a aprender

Unos 4000 chicos mejoraron sus resultados en lengua y matemática, en cuatro meses

Domingo 11 de enero de 2009
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Raquel San Martín LA NACION

¿Por qué en algunas escuelas los chicos pueden mejorar y en otras, no? La pregunta, que desvela a los expertos en educación, recibió hace semanas una respuesta de un grupo de escuelas de San Luis, ubicadas en pequeñas comunidades rurales de esa provincia.

Allí, el acceso masivo a Internet (y de ahí a nuevos materiales de estudio) para chicos y maestros se sumó a la motivación que tuvieron los docentes porque sus alumnos mejoraran las notas que habían sacado en una prueba de conocimientos: los resultados se devolvieron escuela por escuela -una novedad- y, en cada una, los directivos siguieron de cerca las clases hasta la evaluación siguiente.

La combinación fue exitosa: los chicos de tercer grado lograron mejorar casi en un 15% sus respuestas correctas en lengua y un 9,14% las de matemática, mientras que los de sexto grado incrementaron en un 17,17% sus respuestas correctas en lengua y en un 5,30% en matemática.

Las mediciones provienen de dos evaluaciones tomadas en agosto y en diciembre, respectivamente, a 4000 chicos de escuelas primarias de 21 localidades semirrurales o rurales de toda la provincia de San Luis, muchas con no más de 1500 habitantes y algunas con unas 20 familias. Entre ellas, Nueva Galia, Fortuna, Buena Esperanza, San Martín, Papagayos, Juana Koslay y La Carolina.

A varias de ellas había llegado el gobierno de San Luis con su proyecto "Todos los chicos en la Red", por el que repartió a través de la Universidad de La Punta una computadora portátil a cada alumno. Para saber qué tanto esa presencia influía en los niveles de aprendizaje, pidieron a la Fundación Centro de Estudios en Políticas Públicas (CEPP), con sede en Buenos Aires, realizar esas pruebas, diseñadas según el modelo de las evaluaciones nacionales que toma el Ministerio de Educación y las internacionales llamadas PISA.

En agosto, organizaron la "prueba de entrada", que se tomó en tercero y sexto grados. Entre los más chicos, el 43,57% respondió correctamente la prueba de lengua y el 58,23%, la de matemática. En sexto grado, al 55,69% le fue bien en lengua y al 46,49%, en matemática.

Los resultados se devolvieron a los supervisores, quienes luego los "bajaron" a los directores y maestros de cada escuela, con un detalle de los problemas y las fortalezas de cada una.

"Hacía 12 años que no se devolvían los resultados de las pruebas que se les tomaban. Se entregaron para cada escuela, comparados con la media de toda la muestra evaluada, y también por temas", comentó a LA NACION Gustavo Iaies, director de la Fundación CEPP. Los chicos también recibieron una devolución, adaptada a ellos.

Sin sorpresas

Las dificultades no variaron mucho de las que se ven en la mayoría de las pruebas nacionales: en matemática, los chicos aprenden fórmulas, pero les cuesta aplicarlas a problemas "reales"; les cuestan las fracciones y los porcentajes; en lengua, tienen problemas para interpretar lo que leen e imaginar contextos para los textos.

Los problemas no sorprendieron a las autoridades. "Los supervisores y directores tienen idea de lo que los chicos no saben, pero hay dificultades para transformar eso en acciones que permitan hacer algo distinto", comentó Iaies.

A partir de allí, comenzó un trabajo intensivo en cada escuela para prepararse para la próxima evaluación, que se realizó en diciembre. Y allí la tecnología disponible hizo una diferencia. "La conectividad ayudó a los maestros a buscar materiales nuevos y variados en Internet", dijo Elena García, experta en informática educativa. En escuelas sin libros, fotocopiadoras o impresoras, los chicos tuvieron de pronto acceso a cuentos, ejercicios, videos y fotografías.

En diciembre, las pruebas mostraron mejoras notables: entre los chicos de tercer grado, el 58% respondió bien en lengua y el 67,36%, en matemática, mientras que en sexto grado, el 72,86% lo hizo en lengua y el 51,81%, en matemática. "En localidades donde había poca presencia de la lengua, hoy los chicos tienen contacto con lo escrito y lo leído. Mejoraron mucho en interpretación de lo que leen y creció la lectura del diario", comentó García.

Los responsables de las evaluaciones no creen que la sola presencia de la tecnología explique la mejora. De hecho, las pruebas se realizaron también en grupos en los que las computadoras se usaban sólo en la escuela y en otras sin acceso a equipos informáticos ni Internet. En todos los grupos hubo mejoras, e incluso en las pruebas de lengua de sexto grado, los chicos sin acceso a computadoras fueron los que más mejoraron.

"En las escuelas focalizaron dónde estaban los problemas, propusieron salidas y se pusieron a trabajar", resumió Iaies. "Para mejorar hay que tener una foto de la escuela y, con los mismos actores, sin crear programas específicos ni traer expertos se puede cambiar. Son las mismas personas con un mensaje distinto y una motivación", afirmó.

Este año, las evaluaciones se harán a través de Internet, cuatro veces y en todos los grados. Cada 45 días, supervisores y directores tendrán reuniones para ir trabajando en detalle los problemas. "Se trata de armar un círculo de mejora. Habrá asistencia cuando los docentes lo demanden y para los temas que ellos necesiten", dijo Iaies.

Desde la escuela

MARIELA FARIAS Directora del centro educativo 18 de San Martín, con 270 alumnos

"Estamos en un pueblo de 600 habitantes, alejado de los centros urbanos y, lamentablemente, no hay igualdad de oportunidades. El acceso a Internet hizo que podamos recibir y usar cosas que antes no teníamos, como información, libros, fotos y videos. Los chicos aprenden más rápido, así que los docentes tenemos que prepararnos y ponernos a tono. Trabajar sobre las pruebas es útil, porque uno puede ver las fallas. A veces, hay evaluaciones, pero no sabés dónde fallaste."

LILIA GUTIERREZ Directora de la escuela n° 28 de los Puquios, con 20 alumnos

"Los Puquios es un paraje rural con algo más de 20 familias, en el que el único servicio es la escuela. Los chicos tuvieron su primer contacto con la máquina y con Internet, y se entusiasmaron mucho. Teníamos una computadora en la escuela, pero la usábamos para tareas administrativas. Ahora usamos muchas páginas educativas, cuentos y juegos interactivos. Las evaluaciones despertaron mucha inquietud entre los chicos, que querían investigar y aprender."

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