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En la recta final, Lole se quedó sin nafta

Martes 13 de enero de 2009
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El 13 de enero de 1974, en el Gran Premio de Fórmula 1 de la Argentina, cuando punteaba con comodidad, Carlos Reutemann se quedó sin nafta: le faltaba media vuelta para ganar la carrera.

Dos horas para aplaudir, dos minutos para llorar tituló de manera elocuente el periodista especializado Carlos Marcelo Thiery en El Gráfico . Una síntesis perfecta de los sentimientos de los casi 100.000 espectadores que ese día asistieron al Autódromo Municipal de la Ciudad de Buenos Aires (entonces conocido como 17 de Octubre, hoy bautizado Juan y Oscar Gálvez) con la esperanza de ver el primer triunfo puntuable de Reutemann en la máxima categoría del automovilismo deportivo mundial.

El piloto santafecino, actual senador, aunque no partió en punta, ya en la cuarta vuelta tomó el mando y sólo lo abandonó en la última, la 53a., por culpa de un contratiempo mecánico inaudito. Según crónicas de la época, fue la toma de aire, colocada detrás y sobre su cabeza, la que al desprenderse en el giro 39 hizo que el motor quemara combustible más rápido que lo habitual.

El casi medio minuto de diferencia que llegó a tener respecto del segundo, el australiano Dennis Hulme, finalmente ganador del Gran Premio, no fue suficiente.

La foto final es la de un desconsolado Lole (apodo que recibió desde chico, cuando en el campo pedía ir a ver lo´lechone ), sentado junto al quieto Brabham BT44 número 7 que conducía, con la cabeza entre las manos, y pensando vaya a saberse qué cosas sobre el incierto destino de los hombres.

Un mes y medio más tarde, finalmente, en Sudáfrica, ganaría su primera carrera en la F1. Doce veces consiguió ese halago en igual cantidad de años en los que compitió en el primer nivel, donde además estuvo en equipos como Ferrari y Williams. En 1981, el año anterior a su retiro, llegó a terminar segundo en el Campeonato Mundial de Conductores.

Si el éxito de un ser humano sólo se mide por sus triunfos, también le fue bien en política, donde ganó dos veces (1991 y 1999) la gobernación de su provincia natal.

De todos modos, poco cuesta imaginar qué tipo de pensamientos seguirá teniendo para aquel mecánico que, hace 35 años, no tomó el debido celo a la hora de apretar bien una tuerca.

Luis Ini

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