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Bergara libre: sospechan que fue una interna policial

El empresario fue abandonado en la casa de un oficial bonaerense; el ministro de Seguridad, Carlos Stornelli, habló de "mano de obra desocupada"; no se descartó la hipótesis del autosecuestro

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LA NACION
Domingo 25 de enero de 2009
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Atado a una cama. Encapuchado con una tela sujeta al cuello con cinta adhesiva. Así apareció ayer Leonardo Bergara, después de 33 días de cautiverio. Estaba en la localidad de El Pato, partido de Berazategui, en la casa en construcción de un policía bonaerense en actividad. Los captores lo habían abandonado ocho horas antes, quizá para dejar su último mensaje que, según especularon los propios investigadores, apuntaría a una venganza de sectores desplazados de la policía y que también rozaría al poder político.

Anoche, fuentes del gobierno nacional no descartaban una hipótesis que circulaba desde hace varios días: que se tratara de un autosecuestro. Para respaldar esta teoría, los voceros afirmaron que existen escuchas telefónicas que sugieren la posibilidad de que todo haya sido armado por la víctima.

"Estoy muy bien. Gracias por preocuparse. Gracias por rezar por mí. Quiero volver a mi vida normal. Espero que sea la última vez que salga en la televisión y en los diarios", sostuvo un distendido Bergara, de 37 años, cuando regresaba a su casa, en la zona residencial de Ranelagh, después de declarar durante cinco horas ante la fiscal Silvia Cavallo, que, junto con el juez federal de Quilmes, Luis Armella, están a cargo de la causa.

Después de declarar durante cinco horas, Bergara sale de la fiscalía de Quilmes, cansado, pero feliz
Después de declarar durante cinco horas, Bergara sale de la fiscalía de Quilmes, cansado, pero feliz. Foto: Emiliano Lasalvia

Pocas horas antes, cuando Bergara ya estaba a salvo, en una conferencia de prensa, el ministro de Seguridad bonaerense, Carlos Stornelli, había informado: "Pudo haber actuado [en el secuestro] mano de obra desocupada o sectores disconformes".

Una fuente judicial afirmó anoche a LA NACION que en la investigación sería clave la actuación del ex policía José Luis Pardini, exonerado de la fuerza en 1991, que está prófugo. Un automóvil Renault 9, propiedad de Pardini, fue secuestrado por los investigadores, y se sospecha que fue utilizado el 22 de diciembre pasado, cuando fue secuestrado Bergara.

"Pardini tiene mucho que explicar. No se entiende cómo un cabo echado de la fuerza policial tiene tanta suerte y aún no ha sido atrapado. Tiempo atrás ya fue investigado en otras causas por la Justicia de Quilmes", agregó la fuente judicial consultada.

El principio del fin de la historia comenzó con una llamada al teléfono de emergencia 911, donde una voz anónima, que el ministro Stornelli, especuló que podría pertenecer a alguno de los secuestradores, avisó que Bergara estaba en una casa situada en la calle 535, entre 636 y 635, en El Pato, en el kilómetro 41,5 de la ruta 2.

El inmueble, donde apareció la víctima, pertenece al subteniente Jorge López, del servicio externo de la subcomisaría de El Pato, que horas después fue apresado.

Con la detención de López son tres los policías presos en la investigación del secuestro. Los tenientes Víctor Vega y Maximiliano Costa están procesados con prisión preventiva acusados de tener vinculación con el hecho.

"Llama la atención el lugar donde apareció Bergara. Es como si alguien quisiera dar un mensaje", sostuvo a LA NACION una fuente del Ministerio de Seguridad.

El vocero agregó que cuando encontraron a Bergara, el policía estaba en su trabajo. "Lo llamaron y fue hasta su casa sin poner ningún tipo de resistencia. Fue acompañado por los albañiles que trabajan en su casa."

Es más, los investigadores sospechan que después de dejar a Bergara en la casa de López, los secuestradores cerraron el lugar con un candado.

"En este hecho pudieron haber participado delincuentes experimentados en casos de secuestro o policías separados de la fuerza que en actividad investigan este tipo de delitos", dijeron fuentes del Ministerio de Seguridad.

Los mismos voceros recordaron que desde que Stornelli se hizo cargo de la seguridad provincial se aumentaron casi en un 200 por ciento los expedientes de la División Asuntos Internos de la policía bonaerense.

Bergara fue abandonado por sus captores en los primeros minutos de ayer. La mayor parte de su cautiverio la pasó encadenado en otro lugar. Así se lo confirmó la propia víctima al gobernador Daniel Scioli.

"Como recién yo le decía [a Bergara] más allá me imagino el momento que habrás pasado y me contestó: «Daniel, fue el día más difícil», porque cuando lo trasladaban de un lugar a otro pensaba que era para ponerlo en libertad y se encontró, de golpe, encerrado y encadenado de vuelta, y fue el día en que pasaron un montón de cosas por su cabeza", relató el gobernador en declaraciones radiales.

En la conferencia de prensa, Stornelli fue consultado sobre la hipótesis del autosecuestro. El ministro contestó: "Es una investigación compleja. Bergara tenía los signos de haber estado en cautiverio. Lo demás son conjeturas".

Sobre los signos que tenía del cautiverio, Stornelli contó que Bergara tenía "las uñas largas". Además, cuando salió de la fiscalía, se pudo ver a la víctima con una barba tupida, pero prolija. Consultada sobre esta hipótesis, una fuente judicial afirmó: "No sería descabellado que haya sido un autosecuestro, pero por el momento no se ha tomado ninguna medida procesal en ese sentido".

Fin de la incertidumbre

Hasta que se conoció la noticia de que el empresario había aparecido a salvo, había una gran incertidumbre por su vida. Estaban por cumplirse 30 horas desde el pago del rescate cuando la voz anónima llamó al 911.

Los secuestradores tenían el dinero en su poder, 230.000 dólares entre dinero en efectivo y joyas, desde anteayer a las 4 de la mañana, cuando el hermano de la víctima, Gustavo Bergara, pagó el rescate en una playa, en el límite norte de Pinamar.

Según pudo saber LA NACION, Gustavo Bergara llegó hasta la entrada de la zona conocida como La Frontera en un vehículo. Ahí debió caminar por la orilla del mar 1000 metros hasta que los captores le hicieron detener sus pasos ante la luz de un farol. Ahí le hicieron dejar la bolsa plástica con la plata. Los delincuentes tomaron el rescate y habrían huido del lugar en cuatriciclo.

Ayer a las 17.50 Bergara, vestido con un remera colorada, un pantalón tipo cargo y una vincha, salió de la fiscalía federal de Quilmes. Había declarado durante cinco horas.

Quince minutos después estaba en su casa, desde donde había salido el 22 de diciembre en su camioneta 4x4, junto con su mujer. Fueron 33 días de calvario, que el empresario pudo soportar con "fuerza de espíritu", según afirmó Bergara.

Raptos Extensos

Leopoldo Leónidas Andrada Estuvo secuestrado 54 días. Fue raptado el 3 de septiembre de 2003. Es el padre de un hombre condenado por narcotráfico. Le amputaron un dedo durante su cautiverio. Fue liberado tras el pago de 270.000 dólares.

Ernesto Rodríguez El padre del empresario Jorge "Corcho" Rodríguez estuvo en cautiverio durante 43 días. Fue liberado por la policía el 4 de febrero de 2004.

Pablo Belluscio Estuvo secuestrado 43 días. Sufrió una mutilación de dos falanges del dedo índice de su mano derecha. Se pagó un rescate de 147.000 dólares.

Patricia Nine Es la hija del dueño de un shopping de Moreno, que en 2004 estuvo 25 días secuestrada. Iba en su auto junto a sus dos hijas y sus dos sobrinos cuando otro vehículo le cerró el paso y la raptó.

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