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Se sacaron 47.000 teléfonos públicos en cinco años

Su uso cayó un 45% y por las noches es nulo en gran parte de la Argentina

Lunes 26 de enero de 2009
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Mercedes García Bartelt LA NACION

Cero: ese el número de llamadas que se realizan por las noches desde los teléfonos públicos de una de las dos empresas que cubren el país. El día no ofrece un panorama más alentador: durante las horas diurnas, una línea instalada en la vía pública se utiliza 15 minutos en promedio. Y hay más: en los últimos cinco años se levantaron de las calles argentinas casi 47.000 equipos públicos y semipúblicos.

¿Estamos siendo testigos de la muerte del teléfono público? Sin apelar a los dramatismos, estos datos demuestran que el uso los equipos está en decadencia, ya que sobre todo los buscan los que se quedan sin batería en el celular o se encuentran frente a una emergencia. Por las noches, la inseguridad es superior a cualquier urgencia.

De día, cada teléfono público se usa durante 15 minutos promedio
De día, cada teléfono público se usa durante 15 minutos promedio. Foto: Fernanda Corbani

En 2003, el parque de públicos y semipúblicos de Telecom y Telefónica sumaba 115.968 teléfonos, según la Comisión Nacional de Comunicaciones. En la actualidad, la cifra provista por las empresas no supera los 70.000. Si se miran los datos de otros operadores independientes y entrantes (por ejemplo, las cooperativas) también queda en evidencia el fenómeno: entre 2003 y 2007, la cantidad de equipos se redujo de 10.559 a 9625. Medido sobre la base de uno de los operadores de la antigua red de Entel, el tráfico cayó el 45% entre 2004 y 2008.

¿Qué está haciendo agonizar lo que una vez fue la principal fuente de ingresos de las telefónicas y las cooperativas? En primer lugar, los celulares, que llegaron a la mayoría de los habitantes del país. Con más de 40 millones de líneas celulares activas, es difícil imaginar a alguien que privilegie el teléfono público. Otro tanto aportaron los locutorios, que se llevaron a varios miles de usuarios de la red pública, aunque ese negocio también está decreciendo: en los últimos dos años, la cantidad de locales cayó un 20%, a 15.000, de acuerdo con un informe de Carrier & Asociados.

Sin duda, en el banquillo, el principal acusado es el celular y hay un dato sorprendente que lo prueba: en algunas cooperativas que ofrecen el servicio fijo en forma gratuita, el tráfico cayó el 25% el año pasado, según Adalberto Boccoli, presidente de la federación de cooperativas Fecotel. "La gente prefiere usar el celular y pagar en vez de acercarse a la línea gratuita. Quedan pocos teléfonos públicos en el interior. En el área de Rosario, prácticamente desaparecieron. Los locutorios también están en peligro, y por eso nuestro sector viene reclamando la posibilidad de ofrecer servicios de telefonía celular", dijo Boccoli.

Vandalismo y monedas

Pero no todo es consumo. Muchos teléfonos públicos se quedan sin tono ante los actos de vandalismo por mero divertimento o por cacería de monedas. El índice de vandalismo promedia el 18%, es decir que 18 de cada 100 teléfonos públicos requieren reparación mensual por roturas, hurtos y trabas intencionales.

A esto se suman los costos de mantenimiento con repuestos importados, que, combinados con el bajo o nulo tráfico, torna poco rentable el negocio. En Telefónica reconocen que el 94% de la planta de teléfonos públicos no cubre sus gastos operativos, que ascienden a $ 2,5 millones mensuales.

En este contexto, aparecieron planes de readecuación en las empresas para alinear la planta de teléfonos públicos con los costos. Estos planes aseguran el servicio en instituciones públicas, hospitales, comisarías, centros de jubilados y otros lugares, como las terminales de ómnibus.

Los gremios telefónicos ven los programas con los ojos entrecerrados. Foetra, en particular, acercó propuestas para que la tala se haga con prudencia y determinados cuidados.

"Nosotros cuestionamos la falta de una política clara", dijo a LA NACION una fuente gremial, que consideró que el servicio tiene una rentabilidad que permite sostener el parque. "Por ejemplo, nosotros vemos que los equipos no fueron actualizados para recibir las nuevas monedas de 5 y 10 centavos que se emitieron", señaló la fuente.

Cualquiera que fuere la estrategia para levantar de la calle los equipos, lo cierto es que el número seguirá bajando, pero no se extinguirán por completo, al menos mientras rija la ley que exige a las telefónicas un mínimo de 52.000 líneas públicas, entre equipos en la vía pública y locutorios.

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