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Las 4x4 amplían el límite de la exclusividad en Pinamar

Cada vez son más los que se trasladan en sus vehículos a los nuevos espacios

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LA NACION
Viernes 30 de enero de 2009
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PINAMAR.- Se la conoce como la playa de las cuatro por cuatro, y fue el lugar elegido por los secuestradores de Leonardo Bergara para el pago del rescate. Lo cierto es que las playas situadas al norte de Pinamar no paran de crecer en extensión y en población.

Año tras año, los fanáticos de los vehículos todo terreno extienden un poco más allá los límites naturales de este balneario. Tanto que, este verano, la tupida hilera de camionetas todo terreno estacionadas en la orilla traspasó la frontera del partido de Pinamar y conquistó las arenas del sur del Partido de la Costa.

Todos los días, las playas del parador de Costa Esmeralda, un barrio cerrado que se construye a la altura del kilómetro 380 de la ruta 11 (a 15 km de Bunge y el mar) se llena de veraneantes que duermen en Pinamar, pero se broncean en las playas desiertas del Partido de la Costa.

Camionetas y cuatriciclos se ponen en marcha cada día rumbo a la conquista de playas poco exploradas, al norte de Pinamar
Camionetas y cuatriciclos se ponen en marcha cada día rumbo a la conquista de playas poco exploradas, al norte de Pinamar. Foto: Soledad Aznarez

El parador se inauguró hace menos de un mes y la playa no tardó en convertirse en el punto de encuentro de unas cien personas, pese a que sólo hay unas pocas casas edificadas en el barrio.

La ubicación lo hace superexclusivo. Hay dos maneras de llegar: la primera es siendo propietario de un lote de este barrio cerrado con salida al mar, el primero en su tipo por estas costas. Hay otros dos proyectos de barrios cerrados costeros que aún no salieron a la venta.

La otra forma de llegar hasta las playas del parador más norteño es a bordo de una cuatro por cuatro. Para ello, hay que recorrer más de 15 kilómetros por la orilla del mar.

"Vale la pena alejarse. Pinamar es divino, pero lo cierto es que sólo cuando te alejás de las playas más pobladas, lográs oír el mar", contó a LA NACION Eleonora Urtasun, de 30 años, que tiene una casa en Pinamar, pero elige subirse a su vehículo y encontrar la paz en una playa menos poblada.

Más allá del límite

Hace unos ocho años, el extremo norte de Pinamar acababa en un parador llamado La Frontera. Pero no pasó mucho hasta que los inquietos visitantes del balneario, que se mueven como los médanos, quisieran llegar más lejos. Se instaló otro parador con un nombre aún más extremo: El Más Allá.

Sin embargo, los mojones continuaron corriéndose al ritmo de las cuatro por cuatro y de los cuatriciclos. Entonces, se inauguró el parador El Límite y, 500 metros más allá, El Más Allá de la Frontera. Los nombres dan cuenta del afán por lo extremo, lo superador.

Así, los 70 kilómetros de playa libre que hay hasta Mar de Ajó, la primera ciudad del Partido de la Costa, se convirtieron en un territorio por conquistar. Familias enteras y veraneantes jóvenes son quienes eligen los paradores del Norte.

Se instalan con sus camionetas, en las que no pueden faltar las heladeritas cargadas con bebidas y comidas livianas, y algún equipo para practicar deportes que requieran el mar y el viento.

"Me encanta este lugar. Yo oscilo entre playas superpobladas como Ufo Point y lugares tan tranquilos como éste", dijo desde la playa de Costa Esmeralda Ignacio Olivieri, que es DJ de Sabbia, uno de los restos más frecuentado en La Barra, Uruguay, que este año abrió en Pinamar.

"Mi hermana se hizo la casa aquí, y en diciembre nos instalamos para pasar el verano. Las dos tenemos hijos chicos y nos resulta más tranquilo para que jueguen libres. Además, los chicos están fascinados con los caracoles que encuentran en la orilla. Caracoles así no veía desde que yo era chica", contó Cecilia Rillio, mientras tomaba sol en un camastro blanco. A unos metros, jugaban Camila, su hija, y Agustina, su sobrina: "Mirá lo que encontramos", dijo Camila, exhibiendo varios caracoles del tamaño de su mano.

La familia Rosati tiene un campo no muy lejos del kilómetro 380 de la ruta 11. A bordo de su 4x4, suele llegar hasta estas costas alejadas del ruido y de la gente.

"Cuando nosotros empezamos a venir, hace varios años, no veías a nadie a la redonda. Estábamos solos. Nos abríamos paso con la camioneta y veníamos a pasar el día. Este año, nos encontramos con que teníamos muchos vecinos en la playa. Nos sorprendió la cantidad de gente que se viene desde Pinamar", explica Patricia Mc Louglin de Rosati. El misterio de Montecarlo El mapa indica que, entre el extremo norte de Pinamar y antes de que comience el Partido de la Costa, se encuentra una localidad llamada, Montecarlo, a pesar de que se trata de un lugar en el que no hay casas ni habitantes.

Figura en la página oficial del municipio, en la que se detalla que la localidad tendrá un perfil muy similar a Cariló. Sin embargo, cuando enumera los "atractivos turísticos", se limita al "cementerio de caracoles" y a la "reserva de médanos".

Lo cierto es que en distintos momentos se loteó la zona y se vendieron los terrenos. Sin embargo, nunca se desarrollaron construcciones.

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