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Palabras

Viernes 13 de febrero de 2009
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Nos lamentamos de lo que nos hacen o nos dicen y justificamos de esta manera el sentirnos mal. Tendemos a pensar en que son los otros los que tienen que arreglar lo que nos molesta.

La mayor parte de los conflictos que tenemos se relacionan con un otro. Padres, esposo/sa, novio, hijos, amigos, compañeros de trabajo, jefes, etc. Nuestra vida no está separada de los demás y continuamente interactuamos los unos con los otros. La modificación de una relación o la resolución de un conflicto depende tanto de nosotros como de la otra parte, y sin embargo, tendemos a esperar que sean los otros los que se encarguen del problema.

Algunos podrán llamar a esta actitud comodidad o escapismo de la realidad que nos toca. Yo, sin embargo, creo que no es de esta manera. Si depositamos en el otro la solución a nuestro problema es porque creemos que es así, que está bien que sea así y que realmente es el otro el que nos va a dar lo que necesitamos.

La mayor parte de las veces desconocemos nuestras posibilidades y la variedad de alternativas que poseemos y que podemos utilizar para modificar una situación. Uno de los motivos más comunes para que esto suceda es que no estamos acostumbrados a plantear modificaciones que comiencen en nosotros mismos.

Pero si somos capaces de darnos cuenta de que somos nosotros los que podemos generar cambios a partir de nuestras necesidades llegaremos a obtener lo que buscamos.

Celia Antonini es psicóloga especializada en el tratamiento de la depresión. Su sitio en Internet, www.respuestasaladepresion.com es uno de los más visitados en América latina. Publicamos un fragmento de su libro Qué hay en su cabeza. Vivimos como pensamos.

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