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Confesaron los acusados de asesinar al policía

Es una pareja que fue detenida en Pablo Podestá; crudo relato

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LA NACION
Jueves 19 de febrero de 2009
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"Como el policía se dio cuenta de que algo raro pasaba y que estaban asaltando el negocio, salí de uno de los probadores, donde tenía a las dos vendedoras, le apoyé el revólver en el estómago y le disparé dos balazos. Como no caía y seguía forcejeando, mi mujer le sacó el arma y le pegó dos tiros en la espalda."

Así, el sospechoso identificado por fuentes policiales y judiciales como Ernesto Daniel Luque confesó ante un grupo de fiscales cómo mató al suboficial mayor Aldo Garrido durante el asalto a un local de venta de ropa masculina, en San Isidro.

El acusado es una de las tres personas detenidas durante la madrugada de ayer en una casa de Pablo Podestá. También la mujer de Luque confesó ante la Justicia su participación en el homicidio, según fuentes tribunalicias.

El cortejo fúnebre, entre vítores y lágrimas, pasó por la calle Chacabuco, donde Garrido fue asesinado
El cortejo fúnebre, entre vítores y lágrimas, pasó por la calle Chacabuco, donde Garrido fue asesinado. Foto: Emiliano Lasalvia

En tanto, entre lágrimas, reclamos y vítores, ayer se hizo el sepelio de Garrido en el cementerio de Olivos, donde hubo una gran concurrencia de vecinos.

La clave que permitió esclarecer el homicidio fue un llavero con la fotografía de un chico de 5 años, con el uniforme de un jardín de infantes y su nombre en la corbata, hijo de la pareja de sospechosos que anteayer por la mañana ingresó en el negocio de Chacabuco 361, en San Isidro.

Menos de 24 horas después del homicidio del uniformado que hacía más de 30 años patrullaba la zona comercial de San Isidro, un grupo de detectives de la policía dirigidos por un equipo de fiscales apresaron al mencionado Luque, a su esposa y a su cuñado, quienes habrían sido identificados como Débora Giselle Acuña y Julio Matías Acuña. Este fue acusado de encubrimiento.

Ante la conmoción que provocó el asesinato de Garrido entre los habitantes de San Isidro, el fiscal general de ese distrito, Julio Novo, formó un equipo especial de fiscales, integrado por Diego Callegari, Virginia Tosso y Eduardo Rodríguez, para impulsar la investigación.

Según fuentes policiales y judiciales, la punta del ovillo para esclarecer el homicidio de Garrido fue hallada cuando los peritos policiales revisaron la escena del crimen. Dentro del local, encontraron una pequeña cartera que, entre otros objetos, tenía el mencionado llavero y dos boletos de colectivo de la línea 237, que cumple el recorrido entre José León Suárez y Liniers.

Debido a que en los boletos figuran el horario en el que fueron emitidos y el interno en el que se realizó el viaje, los fiscales y los detectives lograron establecer que la pareja, a las 8.30, había tomado el colectivo asignado al ramal que, desde José León Suárez, pasa por Villa Lanzone y William Morris.

Tres horas y media después del asesinato de Garrido, los investigadores comenzaron a recorrer todas las escuelas y jardines de infantes del área comprendida por Villa Lanzone, William Morris y Pablo Podestá, por donde pasó el interno que abordó la pareja a la hora que figuraba en los boletos.

Divididos en grupos de tres, los detectives recorrieron las escuelas con copias de la fotografía del pequeño que estaba en el llavero encontrado en el local donde mataron a Garrido con el fin de establecer si alguna de las docentes reconocía al niño que tenía el nombre en su corbatín.

Anteayer, al final de la tarde, los policías ingresaron en un jardín de infantes de la localidad de Pablo Podestá y encontraron la misma pared que los alumnos pintaron con sus manos mojadas en temperas de distintos colores y que estaba como fondo en la fotografía del llavero descubierto en la escena del crimen.

Luego de que una de las responsables del establecimiento reconoció al pequeño e identificó a los padres, los policías localizaron la casa de los sospechosos y montaron un operativo de vigilancia para determinar si estaban en la vivienda, situada en Benito Pérez Galdós al 8800.

En los primeros minutos de la madrugada de ayer, los policías irrumpieron en la casa y sorprendieron a la pareja.

Fuentes de la investigación informaron que, al revisar la casa, escondido dentro del termotanque, los detectives encontraron un revólver calibre 32 y el arma reglamentaria de Garrido, una pistola 9 mm que quedó salpicada con sangre de la víctima.

Además de las armas, los policías encontraron en la casa ropa manchada con sangre y una gran cantidad de prendas robadas en otros negocios.

Cuando la policía se llevó detenidos a Luque, a su mujer y a su cuñado, el pequeño quedó al cuidado de su abuela materna.

Según fuentes judiciales, Luque había estado en prisión y recuperó la libertad el 2 del actual por orden del Tribunal Oral en lo Criminal N° 2, de San Martín, en un fallo firmado por el juez Gustavo Garibaldi. Había cumplido parte de una pena unificada de siete años de prisión por dos robos a mano armada que habría cometido en la Capital y en San Martín.

Argibay pidió "bajar un cambio"

La ministra de la Corte Suprema de Justicia Carmen Argibay advirtió ayer que "quienes piden la pena de muerte están convirtiéndose en asesinos", y recomendó "bajar un cambio" frente a "la crispación y el enojo" que generan en la sociedad hechos como el crimen del policía Aldo Garrido, a raíz del cual algunos vecinos hicieron ante las cámaras reclamos de aplicación de la pena capital. Para avalar su postura, la jueza recordó que "siempre se pueden cometer errores en los juicios", y subrayó: "Así es como en muchos países con pena de muerte descubren que mataron a un inocente. Eso no me gustaría que pasara en mi país".

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