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U2, la banda que no descansa

Mañana se lanza No Line on the Horizon, el nuevo álbum de los irlandeses; además, Morrissey con Years of Refusal

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LA NACION
Domingo 01 de marzo de 2009
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"Irish blood, English heart" cantaba Morrissey en uno de sus discos recientes. Y, así en el canto como en las bateas, parece confirmarse ahora la conexión. Porque apenas anteayer, salió a la venta Years of Refusal , el nuevo disco del cantante de Manchester de sangre irlandesa y corazón inglés, y mañana aparece No Line on the Horizon , el esperadísimo nuevo disco de los irlandeses U2.

Si alguno considera injusta, indigna o desatinada esta reunión basada en la sola coexistencia temporal de los lanzamientos, debería recordar que los U2 y Morrissey son prácticamente contemporáneos, nacidos a la música en ese caldero que fue el estertor del primer alarido punk, aunque los irlandeses se mantuvieron juntos e inmutables (¡ni un cambio de integrantes en ya casi 30 años!) y Morrissey fue un Smith, antes de este ya largo presente de solito y solo. Algo más los une, y es que tanto banda como solista han mostrado siempre una particular inclinación a reunir lo profano y lo sacro; lo material y lo espiritual.

Y ambos, buena noticia en estos tiempos de puesta en duda de la vigencia y supervivencia del álbum, son más que interesantes trabajos, de escucha indispensable para aquellos que quieran saber por dónde anda el rock de hoy. Claro que la palabra CD no alcanza en el caso de U2 ya que No Line on the Horizon va a salir en cinco formatos diferentes: el CD standard; CD en pack con acceso a un film; CD con revista de 64 páginas; una caja de CD, DVD, libro y archivos, y vinilo. Además, claro, de su no tan planificado acceso vía Internet, que, contra todas las estrategias de Universal, su compañía discográfica (que en este caso, y para evitar la piratería, que no han podido saltear, no envío copias de adelanto y sólo podía escucharse en las oficinas del sello), se ha filtrado en Internet y ha estado bajando de la Red a las PC y de allí migrando a pendrives y iPods u otros dispositivos, para alegría de curiosos e impacientes. Y, claro, el formato celular, ya que con la compra de un modelo se accede al álbum y a algunos materiales exclusivos (que seguramente pronto no serán tan exclusivos).

Anteayer, Bono y compañía sorprendieron a los londinenses cuando aparecieron en las terrazas de la BBC; la banda tocó dos de los temas del nuevo álbum, "Get On Your Boots" y "Magnificent"
Anteayer, Bono y compañía sorprendieron a los londinenses cuando aparecieron en las terrazas de la BBC; la banda tocó dos de los temas del nuevo álbum, "Get On Your Boots" y "Magnificent".

De todas maneras, y más allá de formatos y soportes, la escucha de las once canciones nuevas despeja la gran duda que siempre está flotando entre los seguidores de la banda irlandesa. Esos que, ya con años recorridos, temen el desencanto, el fin del sueño, la muerte de la utopía. La pregunta es si el omnipresente Bono se habrá hecho tiempo para la música entre tantos actos, gestos y preocupaciones mundiales. Y la respuesta es que sí.

Lo que revela la escucha de No Line on the Horizon es que los irlandeses ya están de vuelta de la búsqueda de sus propias raíces en la que estuvieron embarcados en sus últimos dos discos ( All That You Can´t Leave Behind y How to Dismantle an Atomic Bomb ). Y no fue una decisión pensada, sino experimentada. Hace unos dos años y luego de trabajar un tiempito con Rick Rubin (el productor "gurú" en esto del regreso a las fuentes) decidieron replantear el tema. Bono aprovechó un viaje a Marruecos para una de esas convenciones a las que suele asistir e invitó a sus compañeros y a Brian Eno y Daniel Lanois. Y allí, bajo el cielo marroquí, todo comenzó a funcionar. El resultado, un buen equilibrio entre lo que define a la banda y la posibilidad de jugar nuevos juegos, puede escucharse y palparse en la urgencia de "Get On Your Boots", en los sonidos indefinidos y la voz bellamente errática de "Fez-Being Born" y en las percusiones sugerentes e iniciales de "Moment of Surrender" con su guitarra blusera. Pero no faltan tampoco los temas con el claro sello de la banda: el hard rock con toque épico del tema que abre y da título al trabajo; el otro lado, el de canción más intimista, en "Magnificent"; el suave riff que domina "Unknown Caller"; la fuerza casi zeppeliana de "Stand Up Comedy"; la canción acústica, apta para el momento de enarbolar encendedores (perdón, celulares), y la crónica del tremendo presente que es "Cedar of Lebanon". Dicen, además, que el tiempo de composición y grabación fue tan fructífero que habría una segunda parte, que se lanzaría antes de fin de año. Habrá también una gira que, en principio, llegaría a Buenos Aires para el próximo verano.

También Morrissey estaría por aquí antes de fin de año, con su nuevo álbum. Years of Refusal lo muestra esta vez con un bebe en brazos (armando, con ese gesto, su trilogía de la década, que suma la ametralladora de You Are the Quarry y el violín de Ringleader of the Tormentos ). Morrissey, como compositor que siempre precisa ayuda musical, se define y se conoce por sus letras y por su forma, tan particular, de cantarlas. Aquí, el ex Smith que ha hablado de celibatos y jugado con la ambivalencia, parece haber vuelto a su territorio más conocido, el de la soledad y el escepticismo, tras esa racha de amor romano y luminoso del disco anterior. Casi cínico, con esa voz de un Mercury cool, canta que el perdón no alcanza y que se las arregla bien, muy bien, solo. Y no hay duda.

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