Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Para salir bailando y contentos

La excelencia del grupo La Galera Encantada, en una nueva propuesta musical

Sábado 14 de marzo de 2009

Bolsillitos, lugares donde guardar secretos. De Héctor Presa, por el grupo La Galera Encantada. Intérpretes: Erica D´Alessandro, Maite Mosquera, Catalina Fiaschi y Guillermina Callichio. Música: Diego Lozano. Vestuario: Lali Lastra. Coreografía: Mecha Fernández. Escenografía y objetos: Héctor Presa y Leila Bamondi. Realización de escenografía: Claudio Provenzano. Realización de vestuario: Gladys David. Asistente de dirección: Leticia Gian. Puesta en escena y dirección: Héctor Presa. En La Galera Galpón de Arte, Humboldt 1591, los sábados y domingos, a las 17.30. Nuestra opinión: muy buena

Se trata de una historia simple, ingenua, que protagonizan cuatro hermanas que juegan en un desván.

Mediante un diálogo chispeante y una actuación de excelente ritmo, se reproducen situaciones que son frecuentes entre los niños de una familia. En este grupo están la hermana mayor, las mellizas del medio y la menor.

La mayor está pensando dejar ese juego para poder salir con amiguitos de su edad y no sabe cómo comunicarles a sus hermanas la noticia. Ella es quien las contiene y ayuda a volver al equilibrio, cada vez que los sentimientos y las emociones se desatan. Las mellizas viven su mundo especial de semejanzas y diferencias, de rivalidades y lealtades. Y la menor protesta, se siente discriminada, manipula, invade, como estirándose para alcanzar ese lugar al que sus hermanas han llegado primero. Este personaje juega la función de disparador de momentos de humor, muy bien interpretados por Guillermina Calicchio.

Los conflictos se vuelcan en la actuación, mientras las chicas comienzan su juego (de rituales, códigos y normas, muy rigurosos, como suelen ser en la realidad), y llevan la acción a situaciones de disputa, pequeñas, íntimas y a la vez divertidas, como también son frecuentes en el mundo infantil.

Las canciones funcionan, a veces, como monólogos que refuerzan sentimientos y pensamientos de un personaje, y otras veces resumen el problema del personaje.

El clima de intimidad en el juego infantil y los vuelos de la fantasía cuando una de las chicas se potencia con los desafíos de la otra en ese fabuloso "hagamos de cuenta", está muy bien recreado por el vestuario y los objetos, y el impecable movimiento de los personajes en la escena.

El espectador se siente como asomado a algo muy secreto y personal, como si lo estuviera viendo en la pantalla o por una ventana. Las sonrisas y las risas en el público son frecuentes, especialmente en los adultos, mientras los niños siguen las escenas con fascinada atención, plenamente identificados, y también se ríen con las circunstancias cómicas, pero sin dejar de tomarlas en serio.

El espectáculo es muy grato. Todo parece estar a su justa medida. Una breve escena observada en la vereda a la salida podría resumir la experiencia. El papá le decía a la nena, entusiasmado: "¡Me encantó! ¡Me encantó!", mientras la nena se concentraba en los pasos de la coreografía que estaba imitando, sumergida en su mundo.

Por Ruth Mehl

Te puede interesar

Debido a la veda electoral estas notas estarán cerradas a comentarios hasta el domingo a las 18hs. Muchas gracias.