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La reconciliación al final del camino

El director de Contra la pared divide esta historia compleja e inolvidable en tres intensos capítulos

Jueves 19 de marzo de 2009
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LA NACION
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Al otro lado (Auf der andere Seite, Alemania-Turquía-Italia/2007, color; hablada en alemán, turco e inglés). Dirección y guión: Fatih Akin. Con Baki Davrak, Tuncel Kurtiz, Nursel Kose, Hanna Schygulla, Patrycia Ziolkowska. Fotografía: Rainer Klausmann. Música: Shantel. Edición: Andrew Bird. Presentada por Alfa. 122 minutos. Sólo apta para mayores de 13 años, con reservas. Nuestra opinión: excelente

En esta nueva exploración de su doble cultura y de las relaciones humanas que resultan de ella, la mirada de Fatih Akin, de origen turco y nacido en Alemania, se ha hecho más penetrante y más abarcadora. Su compleja y elaborada trama -difícil de resumir dada su riqueza, y al mismo tiempo asombrosa por la límpida fluidez con que es expuesta en imágenes-, apunta a diversos niveles en su examen del estado de cosas. Está el momento histórico: el actual, en el antiguo y conflictivo vínculo entre un país central de la Unión Europea y otro que aspira a ingresar en ella. Están las diferencias culturales entre dos pueblos a veces próximos y a veces enfrentados y las que se manifiestan, a uno y otro lado, entre las generaciones: los que se han amoldado a la nueva realidad, los que la rechazan y los que con un pie en cada orilla viven en crisis de identidad.

Y está, sobre todo, la experiencia humana: el destino de seis personajes que se buscan sin cruzarse o se cruzan sin saberlo y que conforman una historia única y compacta; o bien tres, como los capítulos en que Akin divide su film. Dos de ellos ( La muerte de Yéter , La muerte de Lotte ) concluyen, en significativa simetría, con ataúdes que viajan de Alemania a Turquía y viceversa); en el tercero ( En la orilla del cielo ), la reconciliación y el perdón trascienden la muerte y afirman, sin necesidad de decirlo, la continuidad de la vida. No es casual que el film se abra y se cierre en el período del bayram , donde se perdonan todos los pecados al evocar la prueba de fe que Abraham superó cuando Dios le pidió el sacrificio de su hijo.

Son cuatro mujeres y dos hombres los que protagonizan esos cruces en el repetido ir y venir entre los dos países: el setentón Alí, afincado en Bremen; su amante, también turca, que se ha prostituido para sostener a la hija que dejó en su país y se ha convertido en activista política; el hijo de Alí, alemán y especialista en esa lengua; la jovencita alemana que será quien socorra a la militante turca cuando ésta deba huir al exilio, y su madre, en cuyo humanismo luminoso se hallará una vía para el diálogo y la reconciliación.

El azar incide, pero sus intervenciones no suenan forzadas porque todo lo hacen creíble estos personajes que emocionan por la verdad y la vibración humana que transmiten y porque la historia avanza con intensidad siempre creciente sin que Akin pierda la distancia y la ecuanimidad para observarla ni ceda a la tentación de juzgar. Es, en fin, un film que conjuga inteligencia y emoción y que, además de imágenes inolvidables, deja su sedimento. Una joya.

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