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Cumbio, en el New York Times

Agustina Vivero, popular entre sus pares por su alias en el sitio Fotolog, fue entrevistada por el diario estadounidense

Viernes 20 de marzo de 2009 • 20:14
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Por Alexei Barrionuevo The New York Times

Buenos Aires (NYT).- "¡Cumbio está aquí!", gritó una chica, cuando detectó a Agustina Vivero en las escaleras del centro comercial Abasto en esta ciudad un domingo reciente. Tras correr hacia ella, la niña la abrazó y después sacó una cámara, se recargó contra ella y tomó una foto con el brazo extendido.

En unos minutos, docenas de adolescentes venían en tropel, pidiendo a gritos unos cuantos segundos con Vivero, una celebridad de Internet y de la televisión, con franjas rosadas en el cabello y una perforación en el labio inferior. En la siguiente hora, Vivero posó cortésmente para las fotografías, con frecuencia sacando la lengua perforada o besuqueándose con su novia Marulina.

El último año ha sido un torbellino para Vivero, conocida en el país simplemente como "Cumbio" por lo mucho que la gusta la cumbia, una fusión de pop latino, salsa y baile que es popular entre las clases bajas de Argentina. Se lanzó ella sola al estrellato y a una afluencia inesperada, transformando su fama en Internet como la "flogger" más popular de Argentina en una fuerza comercializadora, firmando contratos para modelar, promoviendo boliches y escribiendo un libro sobre su vida.

Y sólo tiene 17 años.

"Cuando la gente me ve en la calle, algunas veces llora o quiere abrazarme o besarme´", dijo en una entrevista. "O me odia. Todo es muy sorprendente".

Una fundación la presentó en una campaña para concientizar sobre la prevención del VIH, y un cineasta está rodando un documental sobre su vida. Hay un perfume Cumbio y se habla de un programa de televisión basado en la realidad, protagonizado por Cumbio y sus amistades.

Su popularidad insólita también está redefiniendo los estereotipos de las celebridades juveniles en Argentina. Vivero, quien es abiertamente lesbiana, se describe a sí misma y a otros floggers como "andróginos" por su ropa unisex. Se siente a gusto por no estar tan delgada como las modelos, evitando las dietas y haciendo alarde de que le encantan la comida chatarra y los chocolates, un mensaje diferente en un país donde hay un alto índice de desórdenes alimenticios en las mujeres.

"Estamos rompiendo muchas barreras", dijo.

Los floggers toman fotografías de sí mismos y de sus amistades, y las publican en blogs de fotografías. Fotolog.com dice tener más de 5.5 millones de usuarios en Argentina, que es uno de los dos mercados más grandes de este sitio; Chile es el otro. Los usuarios hacen comentarios sobre las fotos de unos y otros. Entre más comentarios, más famoso el flogger. El sitio fotolog de Vivero está entre los más visitados de Internet en Argentina, con 36 millones de visitantes el año pasado, según el conteo del fotolog, dijo.

El paseo a la fama de Vivero comenzó a principios del año pasado, cuando invitó a sus amistadas a la casa de la familia en San Cristóbal, un barrio de clase trabajadora, con departamentos y casas tomadas. Fueron de visita y se tomaron fotografías del cabello característicamente voluminoso, alborotado con mucho cuidado y camisetas brillantes con cuello en V.

Pronto la casa les quedó chica y Vivero propuso mudar las reuniones a Abasto. La primera semana, se presentaron unos cien jóvenes. Para la cuarta semana, la cantidad había aumentado a dos mil.

Los propietarios del centro comercial empezaron a prohibirles la entrada. Así que se quedaron deambulando por las escaleras. Unas cuantas peleas entre grupos de jóvenes reunidos atrajeron la atención de los medios informativos locales. Cuando llegaron los reporteros para ver la situación, los floggers los dirigieron hacia Vivero, quien, segura de sí misma, explicó el nuevo movimiento.

Pronto, aparecía con regularidad en los noticiarios de televisión y en programas de entrevistas.

"La gente no entiende de qué se trata todo esto", dijo Vivero. "La gente está acostumbrada a que la fama salga de la televisión o de los deportes, pero no de Internet, donde las personas están publicando fotos y reuniendo a otras y divirtiéndose".

Los floggers no son "como los hippies o los punks, que tenían ideales de luchar para cambiar al mundo", dijo María José Hooft , quien escribió el libro "Tribus Urbanas" sobre la subcultura de los jóvenes en Argentina. "Los floggers no quieren cambiar al mundo. Quieren sobrevivir, y quieren divertirse lo más que puedan".

El perfil de Agustina Vivero, alias Cumbio, en el sitio Fotolog
El perfil de Agustina Vivero, alias Cumbio, en el sitio Fotolog. Foto: Gentileza Fotolog

La moda de Cumbio realmente tomó vuelo después de que Guillermo Tragent , presidente de Furia , una compañía de mercadotecnia, descubrió a Vivero y los floggers en abril pasado, cuando buscaba rostros nuevos para una campaña de ropa deportiva Nike. Nike quería "personas reales de las calles" , dijo Tragent.

"El poder de la imagen de ellos es tan fuerte", comentó, y señaló la "matinee" o fiesta por la tarde, donde los floggers se reúnen y hacen la pasarela para tomarse fotos unos de otros. "Esta sensación que viven hoy los floggers famosos es como la experiencia que tienen las estrellas de Hollywood al caminar por la alfombra roja".

La campaña de Nike duró tres meses, y la imagen de Vivero con anteojos oscuros y una boina ladeada hacia un lado apareció en todo el país. Incluía una gigantesca resbaladilla en forma de tenis afuera de Abasto por la que los floggers se podían deslizar posando para las fotos.

El modelaje para Nike llevó a presentaciones de promoción. Ahora, la mayoría de los fines de semana, un gerente lleva a toda prisa a Vivero por todo el país para promover boliches y ayudar a los patrocinadores a vender ropa de marca. Ellos pagan los pasajes de avión y las habitaciones en los hoteles para Vivero y un reducido séquito.

Tan solo las actuaciones en un local bailable le pueden dejar mil dólares netos en un fin de semana, explicaron dos personas cercanas a Vivero, quien declinó hablar sobre sus ingresos. Su padre se niega a que ayude a la familia, pero sí insiste en que pague sus propias cuentas del teléfono celular y de Internet.

En su libro, "Yo Cumbio", que salió a la venta en diciembre, escribe que al principio se sintió como Eva Duarte de Perón, la famosa ex primera dama de Argentina. En una reunión en Abasto, miró hacia abajo desde el escalón superior y arrojó besos a la multitud, en forma muy parecida a como solía hacerlo Perón desde un balcón de la Casa Rosada.

Los padres de Vivero la han apoyado. Su madre, un ama de casa, es una compañera constante. Su hermano, un productor de televisión, maneja sus finanzas y participa en la producción de un piloto para el programa de variedades. Su padre, el plomero del barrio, dijo orgullosamente que su hija adolescente ahora gana más que él.

"Puedo ganar dos mil pesos en 15 días si tengo trabajo", dijo Rubén Vivero. "A ella le pagan 2,500 pesos por una presentación, porque asista 45 minutos".

Sus padres reciben a una diversidad de sus amigos en su casa, en visitas que en ocasiones duran semanas. Su recámara, con un desván de madera chirriante donde tiene su computadora, se ha convertido en una especie de refugio para que sus amistades escapen de sus problemas en su propia casa.

"En ocasiones, hay unas 25 personas en su casa", comentó Andrea Yannino, una cineasta que ha estado filmando un documental sobre Vivero. "Lo que los floggers realmente quieren es lo opuesto" de sus relaciones en línea, "tener contacto, ese contacto de unos con otros".

Vivero dijo que muchos de sus amigos gay buscan su casa para escapar de los prejuicios en sus casas. Pidió prestada una cámara a su hermano y empezó a filmar los testimonios de sus amistades.

Dice que planea estudiar para ser periodista de televisión. Por ahora, está trabajando en la letra de canciones para una banda en el estilo de Aqua, un grupo pop danés y sueco conocido por el sencillo de 1997, "Barbie Girl".

"Me voy a divertir con esto mientras dure", dijo. "Cuando termine, bueno, hasta ahí llegó. Me quedarán todas las fotografías".

© NYT

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