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Salud infantil

Cuál es la mejor hora para ir a dormir

Suplemento Salud

NUEVA YORK (The New York Times).- Durante mucho tiempo los niños acostumbraban ir temprano a la cama y no sólo en la obra de Proust. Piensen en Robert Louis Stevenson:

"En invierno me levanto cuando todavía es de noche/ y me visto a la luz amarilla de una vela./En verano, muy por el contrario,/ Debo ir a la cama cuando todavía es de día y veo los pájaros que aún saltan en los árboles."

Bueno, mis hijos no. Claramente lo hice mal.

Cuando leí que Barack y Michelle Obama habían establecido para sus hijas, como hora de ir a la cama, las 8 p.m., le pregunté al mayor de mis hijos (que ahora tiene 25 años) si recordaba haber tenido una hora para ir a dormir cuando era pequeño. Sólo se rió.

Cuando él era preescolar yo era residente en pediatría (antes de los límites en las horas de trabajo) y las nochecitas comenzaban alrededor de las 7 p.m.

Y fíjese que hablo de los años 80, libres de e-mail y celulares y mensajes de texto y todas las otras diversiones que hacen más difícil para un niño, o para un adulto, decir buenas noches. No estoy seguro si alguno de mis tres hijos tuvo alguna vez un horario determinado antes de las 9.30 o 10 de la noche.

Incluso en eso, me temo, fuimos bastante "ad hoc": ¡Oh! ¡ ya son casi las 11 y el niño aún está despierto! Hora de leerle un cuento y llevarlo a la cama.

No hay nada por lo que me preocupe más fervientemente que por leer a los niños y durante mucho tiempo apoyé, en público y como padre, la idea de los libros a la hora de ir a la cama.

¡Ah! Sí, pero ¿cuál es la hora de ir a dormir y quién lo decide?

Mi hijo menor, que tiene 13 años se tiene que levantar muy temprano y tratamos de convencerlo para que se vaya a la cama aproximadamente antes de las 10.30 los días que tiene clase, a menos que todavía tenga deberes o que hayamos ido al cine o que haya un importante partido de baseball en la Costa Oeste.

En otras palabras, todavía lo manejo mal, recién estoy comprendiendo la importancia del tema.

"La literatura sobre el tema sugiere que realmente el promedio de horas que un adolescente de entre 13 y 15 años necesita es de 9 a 9,25 horas por noche", afirmó la doctora Judith Owens, profesora adjunta de pediatría de la Alpert Medical School de la Universidad de Brown, que dirige el sector pediátrico de desórdenes del sueño del hospital infantil Hasbro.

Ella respondió con prontitud a mi pregunta sobre los niños, o adultos, que no necesitan dormir tanto. "Es una curva campaniforme", dijo, con sólo un 2,5% de la población que necesita significativamente menos horas de sueño que el promedio.

"El problema -continuó- es que el 95% de nosotros cree que está dentro de ese 2,5 por ciento. Se debe asumir, hasta que se demuestre lo contrario, que su hijo necesita todas esas horas de descanso".

¿Cuál es la hora recomendada para que un niño de 8-9 años vaya a la cama? Los expertos sugieren con sensatez que se considere la hora que tiene que levantarse y se calculen a partir de ahí 10 horas para dormir y controlar la propia rutina observando si el niño se despierta espontáneamente, alegre y listo para iniciar el día (no, los míos generalmente no lo hacían).

En parte, la idea de horas fijas y tempranas para que los niños vayan a la cama tiene que ver con una visión parental más amplia de proteger la vida del hijo teniendo en cuenta sus horarios diarios y también, por supuesto, para reservar algún tiempo para los padres.

Cuando los niños entran a la escuela media, afirmó la doctora Owens, todavía necesitan dormir mucho, pero les es más difícil seguir los horarios que el mundo demanda.

"Las necesidades de sueño no cambian tanto desde la escuela elemental a la secundaria -aseguró-. Lo que cambia es el ritmo circadiano del sueño y el despertar y habitualmente a medida que se entra en la pubertad y a lo largo de ella la hora de sueño y de despertar cambia alrededor de dos horas. Ya no se quedan dormidos tan temprano como cuando tenían 7 u 8 años. Es por eso que muchos expertos afirman que el día escolar debería empezar más tarde en la escuela secundaria."

Mary Carskadon, profesora de psiquiatría y conducta humana en Brown y directora de investigación cronobiológica en el hospital E. P. Bradley, afirma que en el laboratorio, los investigadores pueden establecer el mecanismo del sueño del niño observando los registros de EEG de su cerebro y monitoreando su ritmo circadiano al estudiar su saliva.

"Controlamos la cantidad de melatonina que se produce, un excelente marcador de los tiempos del cerebro: cuando vemos que la melatonina aparece, eso nos dice que para el cerebro es hora de dormir. Hemos medido esa señal en diferentes etapas de desarrollo -dijo-. Cuando los niños pasan por la pubertad vemos que ese impulso a dormir se produce más tarde."

Si bien comprendemos cada vez más sobre la importancia de dormir, para la función del cerebro y el aprendizaje y para la salud mental y física, el mundo se ha convertido en un lugar más difícil para que el niño se vaya a la cama. El consejo básico que los pediatras dan a los padres de niños pequeños acerca de las rutinas para ir a dormir: apague el televisor, siéntela en su falda, léale un libro, también es importante para los niños mayores: pasen un tiempo juntos, cálmense, apaguen los aparatos electrónicos, lean un libro.

Pero enfrentemos la realidad, aún si el televisor está fuera del dormitorio (lo que se debe hacer sin duda alguna), en muchas familias, el cuarto de los niños de hoy está lleno de cables y muchos chicos conocen las posibilidades de entretenimiento y comunicación que tienen durante la noche. Yo pude haber dejado que mis hijos se hayan quedado levantados hasta muy tarde ( Bueno, realmente los dejé), pero al menos siempre bregué por la lectura, por leerles y por simplemente dar vueltas sin hacer nada.

Mientras intentamos tomar en cuenta las nuevas investigaciones sobre la importancia de dormir, la rutina previa puede seguir siendo tan importante como la misma hora de ir a la cama.

Traduc. María Elena Rey .

Perri Klass
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