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"El planeta no tolera tanta asimetría"

Lo dice Cereijido; para el investigador, el Primer Mundo debe ayudar a desarrollar la ciencia

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LA NACION
Lunes 30 de marzo de 2009
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El célebre astrónomo Carl Sagan afirmaba: "Vivimos en el seno de una sociedad que depende profundamente de la ciencia y la tecnología, y en la que nadie sabe nada acerca de esto, lo que constituye una fórmula segura de desastre".

El doctor Marcelino Cereijido, científico argentino que reside e investiga en Ciudad de México, y que desde hace años está empeñado en una cruzada contra el "analfabetismo científico", introduce un ingrediente aún más dramático: "Si el Primer Mundo no ayuda a desarrollar la ciencia [en los países en desarrollo], el planeta no tolerará esta asimetría -asegura-. En nuestros días, la distribución desigual de la ciencia moderna entre los pueblos de la Tierra nos ha colocado al borde de la extinción".

Cereijido, que a los 76 años todavía va diariamente a su laboratorio del Centro de Investigación y Estudios Avanzados y, junto con su equipo, está haciendo importantes avances sobre la ouabaína (una hormona recientemente descubierta que regula los contactos celulares), estuvo la semana última en Buenos Aires para participar del VI Campus Euroamericano de Cooperación Cultural, encuentro organizado por la Secretaría de Cultura de la Nación, la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo y la Fundación Interarts.

El doctor Cereijido estuvo en Buenos Aires
El doctor Cereijido estuvo en Buenos Aires. Foto: LA NACION / Gustavo Cherro

"Hubo un momento en que desarrollar la ciencia parecía un asunto de prestigio nacional -afirma-: ya tenemos zoológico, ópera, metro, un rascacielos de veinte pisos. ¿Qué tal si ahora desarrollamos la ciencia? Pero en pleno siglo XXI, en cambio, la ciencia se ha vuelto un asunto de vida o muerte."

Para el investigador, hoy día prácticamente no queda nada que se pueda hacer en el mundo sin ciencia avanzada y alta tecnología. "[Francis] Bacon dijo: «El conocimiento es poder» -afirma-, pero es más poder si el otro es un ignorante; eso es obvio. El Primer Mundo se preocupó de que en el Tercero no tuviéramos ciencia. El analfabeto científico vive en una sociedad que produce, viaja, se comunica, se divierte, se cura y se mata con máquinas, equipos, vehículos, teléfonos, redes de computación, medios masivos de TV y radio, deportes, medicinas y armas que inventaron en otro lado. Ellos dijeron: que produzcan materias primas y nosotros vamos a hacer todo lo que implique inteligencia."

Con un nuevo libro en vías de publicación, La ciencia como calamidad , el científico vuelve una y otra vez sobre sus obsesiones: "Un país no es subdesarrollado cuando no tiene plata, sino cuando hay otro que lo entiende mejor -subraya-. Si quienes mejor entendieran la realidad japonesa no fueran los japoneses, sino los belgas o los suecos, Japón sería un país subdesarrollado. Por ejemplo, los mejores egiptólogos no son egipcios, sino alemanes e ingleses..."

Dijo Cereijido: "El Tercer Mundo se transformó en una bomba. Si no se alfabetiza científicamente, esa extrema diferencia terminará matando todo. Por ejemplo, una fábrica da empleo a 5000 personas y, de un teclazo, la pasan al sudeste asiático. Pero esos 5000 obreros, más los maestros, los peluqueros y los fiambreros que les brindan servicio se lanzan a talar bosques, a instalarse en terrenos baldíos, van a pedir limosna, asaltan... Los países del Tercer Mundo no pueden manejar eso, porque hoy prácticamente no queda ningún trabajo de envergadura que no dependa directa o indirectamente de la ciencia y la tecnología".

Y enseguida remata, con su franqueza habitual: "Como nuestros países no se apuren a desarrollar una cultura compatible con la ciencia, estamos fritos".

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