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Buenos Aires alta moda

Veinte colecciones para un nuevo invierno. El día y la noche, la oficina y la fiesta. Todo, en el ciclo de desfiles que acaba de finalizar en el Sheraton

Jueves 02 de abril de 2009
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MarIa Pryor Tutú y chaquetas imperiales... La colección de vestidos de María Pryor, El b allet de las zarinas, es el resultado de un viaje inspirador por Moscú donde se fascinó con los volúmenes de las cúpulas y su colorido: verde agua, colorado, turquesa, amarillo, azul. El corset sigue siendo su tipología base, que esta vez cargó de bordados y pedrería, contagiada del horror vacui bizantino. La falda en versión corta es un tutú, logrado por superposiciones, capas, efecto arrepollado, plumines, volados, flores de tela o metros de tul. Las polleras largas incorporan volúmenes poco acostumbrados, como grandes semicírculos frontales. El styling: rodetes encanecidos y polainas. De danza.

Calandra. Sensual, pero correcta, juega con básicos femeninos, como los vestidos Jackie actualizados con juegos geométricos y frunces estratégicos. Con algo de los años 60 y 70, se vieron pantalones angostos o anchos, con chaquetas cortas de cintura marcada. El vestido es siempre entallado, con una variante de estampa floral: pollera tableada y cuello bote. En blanco, negro y colorado, remeras de dos tonos, camisas con volados, sacos de paño con bolsillos externos y trenchs satinados. El desfile fue a beneficio de la Fundación Pescar -dedicada a la formación de adolescentes-, siempre con tacos altos, anteojos negros y grandes sonrisas, como las mannequins de antes.

Laurencio Adot . Glam, brillo, faldas vaporosas y celebridades arriba y abajo de la pasarela: vestidos largos y cortos generosos en recursos constructivos: alforzas, drapeados, superposiciones, bordados, volados, apliques, borlas, trenzas, cristales, strass, plumas, moños y asimetrías. Casino Royal evoca a las chicas Bond de Montecarlo, con algo de los 20 y 70. Para vestir a sus divas, con cortes sirena o princesa, Adot tomó los "colores de joyas": cobre para Julieta Prandi, con espalda de pedrería. De colorado, escote Marilyn, pollera plisada y faja de piedras, una sonriente Romina Gaetani. Azul noche y figura ceñida para Karina Mazzocco. Más versiones en negro, verde inglés, bordó, metálicos (acero y plata) y blanco para novias con encajes y ramos colorados.

Susana Ortiz. En el backstage, Ortiz, sonrisa relajada, pantalón negro, camisa blanca y stilettos, contó que esta vez puso el acento en la ropa de cóctel y de noche, y que la prenda de la temporada es el vestido. Decidida a subrayar la silueta, apeló a transparencias, sedas, encajes, brocados, gasas, organzas y encajes. El up-grade lo puso con la mano de obra, vista en drapeados y bordados. Dice que se inspira cuando ve las telas que compra en Francia (encajes y sedas) y en Italia (lanas). A beneficio de COAS, vestidos blancos con el ruedo arriba de la rodilla, derrame de jabots y volados sobre blusas transparentes, pantalones de crêpe color marfil con botamangas anchas y cintura en su lugar. Subió la apuesta con trenchs de brocado y botones bijou. La dupla verde-fucsia remató en un enterito de seda con minipantalón debajo de una falda de encaje. El violeta avanzó con polleras importantes de seda natural, con tablones y apoyo en la cintura; el gris, con un solo bretel, gorgueras y juegos de brillos versus opacos. Después del negro, que trajo cuellos camiseros, alforzas, plisados y plumas, cerró el colorado shocking. Coordenadas: mucho trabajo, géneros de alto valor, corrección política.

Mariela Allaix . La entrerriana no se aparta del tejido ni del folklore. En telar, dos agujas y crochet, polleras, vestidos, sacos y ponchos sumaron flecos, volados y puntillas de lana, con puntos abiertos y mucho volumen. Los tapados fueron de ruedo irregular y cuellos importantes. Los sacos acumularon volados en todo el contorno y trazaron cintas de Moebius. Se llevaron con botas de cuero crudo sin suela, de gaucho auténtico.

Sathya . Repaso de tendencias con buena factura. La propuesta de Mónica Socolovsky es actual, variada y urbana. No falta ningún ítem de este invierno: baggies, tapados en pied de poule, trenchs satinados, minis balloon, monos, siluetas cocoon, blusas y tapados con jabots, trajes-pijama de satén y más. Rompe los moldes clásicos con asimetrías y mezcla de texturas: tornasolados con lana o terciopelo con lentejuelas. La novia, futurista, con un vestido de cintas que caían desde el cuello hasta los pies. Completísima y muy chic.

Liliana Castellanos . Costuras expuestas, botonaduras dobles y al tono, transparencias vertebradas con nervaduras, plisado soleil, maxibotamangas en algunos pantalones, alpaca bordada con lentejuelas y saquitos cortos con cuello smoking y solapas de seda coincidieron en esta colección. Así, Castellanos pone en la vereda de las grandes ciudades su moda sostenida por los pilares de los textiles incaicos. Las lanas del Altiplano en sus colores naturales -siena y tostado- se sumaron a textiles citadinos en azul lavanda. Tapados y sacos cortos que pasaron con polleras de seda labrada tornasol. Un abrigo gris topo con cuello y puños de suri alpaca y otro con las pinzas pespunteadas revelaron excelencia en la hechura. Tablitas y plisados enriquecieron cuellos, puños y bolsillos. Tupus de plata, perfectos sobre los abrigos. La novia en un versión interesante del strapless, con pequeñas aplicaciones bordadas en mechón de lana y precisión en la cintura de la pollera de seda natural color marfil.

Mabby Autino . Con su propuesta de invierno, Mystery Black , la make-up artist dio muestra de que el maquillaje también puede desfilar a lo grande en una pasarela. Con los tonos de tendencia, negro, violeta, azul, colorado, oro y plata, repasó los estilos romántico, rock, gótico y matrix en un show que sorprendió y divirtió con miradas cargadas de piedras y plumas. Tras horas de backstage para interpretar las propuestas de más de 20 diseñadores como maquilladora oficial del ciclo, también se dio el gusto de mostrar su versión personal del look de temporada definido por la intensidad en los colores. Catherine Fulop y Julieta Prandi aplaudieron en primera fila.

Solo Ivanka . Camisas de seda con mangas al codo, vestidos de lana con doble volado en el ruedo a la rodilla y en minivestido negro con gorguera blanca. A los abrigos de jersey de lana mélange, cerrados con jabot siguió una versión del tailleur pantalón donde las botamangas vinieron rectas y polleras con aplicaciones tono sobre tono. Para tapados clásicos prefirió colores como camel y verde manzana con costuras destinadas a enfatizar materiales. La versión del pantalón de montar apareció urbanizada con recortes a contratono en la entrepierna. Más arreglados, unos abrigos cortos de seda labrada, otros de crochet negro con forro de seda marfil, indicados para la hora del cóctel, igual que el vestido camisero de encaje negro, naturalmente. Una colección clásica y llena de recursos cuyo punto más alto estuvo en un tapado corto, de paño rosa Dior, con aplicaciones de encaje negro.

Dorina Vidoni . Con Graciela Borges, Tini de Boucourt, María Kodama, Bea Carabio y Susú Pecoraro en primera fila, tuvo asistencia masiva de espectadores de todas las edades (algunos estudiantes tuvieron que sentarse en el piso). Dedicada al modal en todas sus variantes de peso y color, la colección, práctica por destino y factura, exhibió una mirada a las culturas nómadas de cosacos, beduinos y tuaregs. Babuchas dentro de las botas, chalecos con bordes de piel sintética, borcegos de gamuza, camisas amplias, parkas y capas bien desplegadas en una propuesta basada en las superposiciones. Los efectos envolventes del modal se alternan con livianos textiles tapiceros y crean una ilusión de sinfín de franjas y colores: violeta con azafrán, crudo, lacre, verde y tonos de tierra. La novia cerró en sintonía, vestida con pantalones, gorro de piel estilo cosaco y capa dorada.

Rafael Garofalo . Sugiere mucho abrigo con una colección para enfrentar un invierno duro, en todo sentido. Hay diseños para usar durante el día, intercambiarlos para realzar algún equipo de cóctel o bien transformar un conjunto para una fiesta. La idea es seguir la clave del diseñador: "Aprovechar cada prenda para distintos usos". Multiplicidad de faldas, de tiro extra largo, tubo, con movimiento, caderines o godets se combinan con blusas románticas que llevan volados, encajes, jabots y cuellos a lo María Estuardo. El vestido negro, infaltable. Además, pantalones para todas, fuseaux, rectos, clásicos y anchos en la botamanga. Sobresalen los abrigos de paño, rectos y en línea A, con buenas hebillas y botones. Suma ruanas, capas con mangas orientales, suéteres amplios, chalecos de piel y camperas de nylon y seda con efecto satinado. El dúo blanco y negro invade la paleta, que también brilla con destellos en fucsia, violeta, langostino y azul francia.

Sylvie Burstin. Para el cóctel o una gran fiesta, nada mejor que vestidos muy elaborados, que ciñen la cintura y levantan vuelo. La combinación de materiales es clave en esta colección en la que se suele velar bordados orientales, plisados, lunares o telas brillosas con transparencias negras o monocromía. ¿Buenos recursos de la temporada? Las plumas salpicadas por la falda o apliques de tela como flores, repollos o cintas que le dan estructura. Valen los vestidos a la rodilla, largos hasta el piso, strapless, hombro descubierto y remate de strass o perlas. Otro buen segmento son los tapados, de cuellos grandes bordados que están inspirados en la naturaleza, o de aires étnicos. En una variada paleta, modelos elaborados, pero sin recargar. Modernos, pero con cierto clasicismo. Y, por sobre todo, confeccionados con géneros y una tijera impecable.

Evangelina Bomparola. Retro y a la vez moderna, la diseñadora mezcla sacos de otras épocas con babuchas y baggies de sastrería. Marca la cintura con fajas, destaca los hombros con volados importantes o el cuello con gran variedad de jabots, incluido uno extra large. Sin caer en la estridencia, combina la abundante paleta negra con lujo a la italiana: un animal print de leopardo satinado tanto para camisas como fajas y faldas. Más toques de brillo en tapados de brocato y un look total en vestidos largos de hombro descubierto. Para la diseñadora, vale también combinar fuerte: top de encaje con faja animal print. O top de animal print con pollera lápiz negra plisada. En tonos más oscuros como azul o violeta, propone enteritos que recuerdan los años 80, pero con piernas englobadas. Los zapatos de gamuza negra con hebilla de piedras fueron creados por Ricky Sarkany en edición limitada y exclusiva para Bomparola. Todo, elegante y actual.

Claudio Cosano. A sala completa, y con Mirtha Legrand en primera fila, el diseñador cerró el ciclo con un verdadero show de famosas de la TV a todo brillo. Un chemise de encaje para Wanda Nara; un vestido dorado para Pamela David, y otro en blanco y negro para Nicole Neumann. También dijeron presente Dolores Barreiro y Daniela Urzi en su paso por la Argentina. Lookeadas con abundante flequillo y cola de caballo, las modelos mostraron desde vestidos ultracortos hasta largos estilo flamenco, en muchos colores. Pero la tendencia fue clara: el brillo ante todo, que no llega sólo con lentejuelas o pedrería, sino en telas con incrustaciones espejadas, modernas. Y si es en violeta, mejor.

Cobertura: María Paula Zacharías: María Pryor, Calandra, Laurencio Adot, Mariela Allaix y Sathya. Ana Moya: Susana Ortiz, Liliana Castellanos, Solo Ivanka, Dorina Vidoni. María Elena Baggio: Rafael Garófalo. Gabriela Cicero: Sylvie Burstin, Evangelina Bomparola y Claudio Cosano. Paula Cipriani: Mabby Autino.

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