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Un Alfonsín remixado para la pantalla oficial

Relectura K en dos programas especiales de Canal 7

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LA NACION
Viernes 10 de abril de 2009
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Raúl Alfonsín acaba de convertirse en otro "muerto parlante" al que se intenta utilizar, resignificando algunos de sus dichos pronunciados en otro contexto histórico, para sumar agua al molino oficialista y avalar ciertas conductas gubernamentales del presente.

Esa es la conclusión que dejan los dos programas especiales que Canal 7 emitió en noches consecutivas, la del martes y anteayer. Bajo el nombre de Raúl Alfonsín: la palabra que enfrentó al poder , la emisora decana, por medio de su autoridad máxima, Tristán Bauer, titular del Sistema Nacional de Medios Públicos, hizo una cuidadosa selección de tres discursos pronunciados por el líder radical en tiempos de su presidencia.

Ya en la campaña preelectoral del justicialismo en 1983, cuando ese partido llevaba como candidato presidencial al gélido Italo Luder, solían escucharse en algunos actos las voces de Juan y Eva Perón, como una manera de reavivar las pasiones partidarias. Naturalmente no eran voces que venían del más allá, lo que hubiese sido de gran impacto, sino viejas grabaciones de sus destacados pasos por este rincón del mundo. El fundador del PJ ya llevaba entonces 9 años de muerto y su segunda esposa, nada menos que 31. Por lo tanto sería injusto achacarles a ellos la causa de la contundente derrota sufrida por el peronismo en las urnas que, precisamente, en esa oportunidad ungieron a Alfonsín.

La multitud en la calle, por el funeral del ex presidente, la semana última
La multitud en la calle, por el funeral del ex presidente, la semana última. Foto: DyN

Esta vez la ingeniería para echar a hablar a otro muerto ilustre fue un tanto más compleja. En principio, el oficialismo debió reponerse de la enorme perplejidad que le ocasionó ver la semana pasada en la calle tan multitudinarias muchedumbres que se movían, sin ser arreadas en ómnibus contratados, por una causa tan ajena al ideario K.

Acto seguido, tal vez siguiendo a pie juntillas lo que dijo Antonio Cafiero en la Recoleta –"Alfonsín es de todos"–, el oficialismo se decidió a reaccionar mediáticamente apropiándose por un rato de la máxima figura, tan repentinamente venerada, del principal partido de la oposición y le aplicó la fórmula mágica del revisionismo histórico, que consiste en darle sugestivas y utilitarias resonancias actuales a episodios o afirmaciones desconectados del pasado.

Primer programa

Así, durante la primera emisión, pudieron verse fragmentos editados de tres piezas oratorias clave del ex mandatario para sugerir claras concomitancias con problemáticas transitadas por los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner más de dos décadas después. El primero fue un discurso transmitido por cadena nacional el 21 de abril de 1985, que la gacetilla de prensa distribuida por el canal fuerza en presentar como que el presidente Alfonsín sentía allí la amenaza de un nuevo golpe militar (recordemos que las sublevaciones castrenses de Semana Santa y Monte Caseros sucedieron dos años después, en abril de 1987 y enero de 1988, respectivamente) y de "una feroz campaña mediática que tendía a desestabilizar a su Gobierno" (sin duda Alfonsín tuvo sus agarradas con la prensa, pero fueron muy esporádicas y puntuales, no sistemáticas e indiscriminadas como en la actualidad).

Luego se reprodujo la réplica que el presidente Alfonsín efectuó desde el altar de la iglesia Stella Maris, el 2 de abril de 1987, a algunos dichos sobre coimas y drogas vertidas en su homilía por el entonces vicario castrense, monseñor José Medina (aquí con la clara entrelínea de hacer notar que no fue Néstor Kirchner el primero en enfrentarse con la Iglesia, otra comparación desmedida, ya que si bien el líder radical impuso durante su gobierno nada menos que la ley de divorcio, no lo hizo azuzando a la jerarquía eclesiástica ni faltaba a los tedeum de la Catedral).

Por último, pudo verse el discurso que, en medio de permanentes abucheos, pronunció Alfonsín en la inauguración de la Exposición Rural el 13 de agosto de 1988. Y aquí el tiro les salió involuntariamente por la culata porque lo que se vio es justamente lo contrario a lo que nunca se atrevieron hacer ni Néstor ni Cristina Kirchner (asistir a la inauguración de la principal muestra agropecuaria del país). Pero, además, lo que se comprueba allí, una vez más, es el temple de Alfonsín en una situación tan extrema, sin ceder nunca al exabrupto, reconociendo posibles errores propios y apelando una y otra vez a la tolerancia y al diálogo constructivo.

Segundo programa

En el programa de anteanoche, presentado como Visión 7 Edición especial, Pablo Vigna y Raúl Delatorre, hablaron del "golpe de mercado" sufrido por Alfonsín en el final precipitado de su gobierno "por culpa de las corporaciones", sin hacer la menor alusión a los movimientos "destituyentes" (una palabra ahora muy de moda) emprendidos con gran intensidad, inclusive en el exterior, por connotados personeros del entonces presidente electo Carlos Menem (Domingo Cavallo y Guido Di Tella, entre otros).

Luego se escucharon los testimonios grabados o en estudios de personajes, en su mayoría muy comprometidos con el kirchnerismo (el director de la Biblioteca Nacional, Horacio González; el titular de la agencia oficial de noticias Télam, Martín Granovsky; el columnista estrella de Página 12, Horacio Verbitsky; el director del INTI, Enrique Martínez, y el sociólogo Julio Godio); también hablaron el legislador porteño Martín Hourest y los ex funcionarios de la administración alfonsinista Carlos Gorostiza, Gustavo Calleja y Jorge Elustondo.

Si la primera emisión disimuló mejor sus intenciones, haciendo escuchar sólo la valiosa palabra de un presidente aguerrido, pero que no se salía de sus cabales y que buscaba permanentemente el consenso, en la segunda se perdió todo tipo de sutileza y se criticó "la banalidad con la que ha sido tratada por los medios la muerte de Alfonsín mostrándolo como un abuelito bueno" (sic).

La vocera de Carta Abierta, Mariana Moyano, por su parte, prefirió utilizar metáforas belicosas para definir el estilo del ex presidente al afirmar que su estrategia era "confrontar en el lugar del combate". Agregó preocupada que "es muy extraño que lo presenten ahora como un político edulcorado y sin conflictos". Y remató diciendo que en sus discursos tiene una "palabra que ametralla, no light".

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