De Luján a la fe que no aparece en los medios
En la Argentina, las caminatas son una costumbre de la religiosidad popular que se extiende a todo el país e incluyen las multitudinarias peregrinaciones a Luján, Itatí y San Nicolás hasta expresiones locales que nunca llegan a los medios.
La peregrinación más convocante y quizá la más antigua es la que recorre los 60 kilómetros que separan el santuario de San Cayetano, en Liniers, y el de la patrona de la Argentina, en Luján. Hasta allí llegan peregrinaciones en diferentes fechas durante el año. La de jóvenes, el primer fin de semana de octubre o último de septiembre es la de mayor participación, promovida formalmente por la Iglesia desde 1975. Si bien sus organizadores no llevan registro del número de fieles, fuentes policiales estiman cada año que más de un millón de personas caminan durante más de diez horas para llegar a ese santuario.
A lo largo del país los centros religiosos se multiplican. Entre los más grandes figuran el de la Virgen de Itatí, en Corrientes; del Cristo de la Quebrada, en San Luis; de Nuestra Señora del Milagro y del Señor del Milagro, en Salta, y Nuestra Señora del Rosario, en San Nicolás.
A ellos se suman un sinnúmero de fiestas religiosas cuya difusión mediática no trasciende a nivel nacional excepto raras excepciones. Es el caso de la multitudinaria peregrinación que se registra todos los 26 de agosto en Chimpay, el pueblo natal del beato Ceferino Namuncurá, en Río Negro. O la celebración de Nuestra Señora de Huachana, en medio del desierto de Santiago del Estero.
"En momentos de crisis, cuando hay mayor necesidad, aumentan las expresiones de religiosidad", dijo a La Nacion René Laurentain, jesuita francés experto en apariciones marianas. .
