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Ideas escénicas para el debate

El Mozarteum Argentino inauguró su temporada con una propuesta audaz
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23 de abril de 2009  

Concierto de la Orchestre des Champs-Elysées. Programa: Sinfonía fantástica y Lelio, o el retorno a la vida de Hector Berlioz. Creación escénica de Jean-Philippe Clarac y Olivier Delocuil. Solistas: Robert Getchell (tenor), Pierre-Yves Pruvot (barítono), Marcial Di Fonzo Bo (actor). Conjunto de bailarinas. Grupo de Canto Coral preparado por Néstor Andrenacci. Director: Philippe Herreweghe. Mozarteum Argentino. En el Teatro Coliseo.

Nuestra opinión: bueno

Los asistentes a la inauguración de la temporada musical del Mozarteum se vieron sorprendidos por la acción teatral llevada a cabo adelante de la orquesta, sumando pantallas suspendidas sobre el escenario para proyectar rostros de bellas mujeres maquillándose como si fueran actrices, y otras imágenes. Pero la explicación está en que Sinfonía fantástica en 1830 y Lelio en 1832 fueron creadas con un contenido autobiográfico ya que el autor volcó en ellas toda la pasión amorosa que sintió por la actriz Harriet Smithson.

De ahí que ambas obras (la primera estrenada con la dirección de Francois Habeneck, y la segunda cuando Berlioz agregó lo que él denominó un melólogo, principio dramático de un solo personaje que sería él mismo declamando sus delirios con una orquesta y un coro) transcurran en penumbra. Esto facilita las ilustraciones musicales en cuyo desarrollo se escucha el tema de la Idea fija ya utilizado en la Fantástica . También recurrió en esta composición a la Balada del pescador de Goethe, plasmando un momento para voz con piano, "Coro de sombras" tomado de la cantata La muerte de Cleopatra , el Canto de felicidad (solo para tenor con arpa) de sutil belleza, para culminar con una fantasía sobre La tempestad de Shakespeare, con un lenguaje musical que para la época fue como una premonición de lo que vendría. Es una obra rebelde, visionaria, de un romanticismo que se engarza casi naturalmente a las cumbres musicales de Wagner en sus dramas escénicos, suma ciclópea de las artes.

Carente de emotividad

Desde el punto de vista interpretativo la Fantástica fue ofrecida con una lectura carente de emotividad a partir del criterio artístico de Philippe Herreweghe. Al mismo tiempo se escuchó a una agrupación sinfónica discreta que acaso por la fatiga del viaje y el exceso de ensayos no logró alcanzar su mejor nivel. Pero en cambio fueron excelentes el barítono Pierre-Yves Pruvot, el tenor Robert Getchell, el actor argentino Marcial Do Fonzo Bo y el Grupo de Canto Coral, preparado por Néstor Andrenacci, que -sin dudas- brindó una lección de estilo.

Asimismo el ramillete de bailarinas-actrices de diferentes orígenes, cumplieron su labor con profesionalismo, pero todos sus méritos se oscurecieron dada la vulgaridad y gratuidad innecesaria de las situaciones a las que se vieron obligadas a realizar y por la ausencia de los más importantes contenidos pictóricos y temáticos imaginados por Berlioz. Y, en este aspecto, el criterio de los consagrados puestistas Jean-Philippe Clarac y Olivier Deloeuil mostró a la idea fija de manera burda y arbitraria.

Por fin, cabe elogiar al Mozarteum Argentino, porque facilitó el observar algo de los pensamientos imperantes en Europa en relación a las puestas escénicas del espectáculo teatral, donde en aras del progreso se recurre con liviandad al dudoso gusto, falsedad y distorsión de las formas. Pero como ocurre siempre, todo en el arte es opinable y tema para un ardiente debate. Muchos se manifestaron desagradados y se retiraron, otros aplaudieron y ofrecieron un bravo sonoro, realidad de una época de la vida que servirá a las nuevas generaciones para medir su criterio estético.

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