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"La única medida real de protección es quedarnos en casa"

Lectores de lanacion.com en México relatan los cambios en el modo de vida por la gripe porcina; fotos de usuarios que reflejan la magnitud de la preocupación; si está en una zona afectada, envíe su relato

Jueves 30 de abril de 2009 • 01:20
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Ariel Faryna Morelos. "Soy argentino. Tengo 33 años y vivo desde hace dos meses en una de las zonas afectadas, el Estado de Morelos Municipio de Cuernavaca. Aquí, se vive un clima de alerta constante porque no se puede ingresar ni egresar de los hospitales sin tapabocas (barbijo). En algunos lugares, incluso, hay pánico. Pero no hay que olvidar que tomando las precauciones necesarias saldremos adelante"

"Si estás en una zona afectada, envianos tu relato a reportes@lanacion.com.ar"
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Daniel D´Ovidio. "En México DF paso el 50% de mi tiempo por trabajo. La situación es muy complicada y hay mucho temor. El lado positivo es que la población parece tener consciencia gracias a una pronta intervención del gobierno. Sin embargo, todo parece indicar que hubo cierta negligencia en atacar el problema (situación similar a lo que tenemos en Chaco con el dengue). Quise conseguir barbijos y no pude. Recorrí farmacias y estaban agotados. Además, subieron de $1 a $ 6 (cualquier similitud con Argentina es pura coincidencia). De regreso a Buenos Aires, hubo un muy buen control en Chile con máquinas que detectaban la temperatura, cuatro asistentes que respondían las dudas. Otra historia fue cuando ingresé a la Argentina. Sólo repartieron un formulario que se presenta en migraciones y no vi a un asistente, ni menos aún a algún cuerpo sanitario".

Los barbijos se multiplican en todos los ámbitos
Los barbijos se multiplican en todos los ámbitos. Foto: Marcela Golberg, lectora de lanacion.com

María Luján Baduel. "Hace 8 años que vivo en Monterrey con mi esposo y mis dos hijos. El clima que se vive en la ciudad es de preocupación, pero no de pánico. La gente se cuida y no sale a la calle sino es necesario. Cuando lo hace 7 de cada 10 personas usan barbijos. Casi no se saca a los niños a pasear. Pude observar que los tapabocas o geles antibacteriales no se consiguen en comercios".

Postales de una ciudad en cuarentena, según calificó a la ciudad de México bajo el ataque del virus de la gripe porcina, Marcela Goldberg. Foto: Marcela Goldberg
Postales de una ciudad en cuarentena, según calificó a la ciudad de México bajo el ataque del virus de la gripe porcina, Marcela Goldberg. Foto: Marcela Goldberg
Postales de una ciudad en cuarentena, según calificó a la ciudad de México bajo el ataque del virus de la gripe porcina, Marcela Goldberg. Foto: Marcela Goldberg
Postales de una ciudad en cuarentena, según calificó a la ciudad de México bajo el ataque del virus de la gripe porcina, Marcela Goldberg. Foto: Marcela Goldberg
Postales de una ciudad en cuarentena, según calificó a la ciudad de México bajo el ataque del virus de la gripe porcina, Marcela Goldberg. Foto: Marcela Goldberg
Postales de una ciudad en cuarentena, según calificó a la ciudad de México bajo el ataque del virus de la gripe porcina, Marcela Goldberg. Foto: Marcela Goldberg
Postales de una ciudad en cuarentena, según calificó a la ciudad de México bajo el ataque del virus de la gripe porcina, Marcela Goldberg. Foto: Marcela Goldberg
Postales de una ciudad en cuarentena, según calificó a la ciudad de México bajo el ataque del virus de la gripe porcina, Marcela Goldberg. Foto: Marcela Goldberg
Postales de una ciudad en cuarentena, según calificó a la ciudad de México bajo el ataque del virus de la gripe porcina, Marcela Goldberg. Foto: Marcela Goldberg
Postales de una ciudad en cuarentena, según calificó a la ciudad de México bajo el ataque del virus de la gripe porcina, Marcela Goldberg. Foto: Marcela Goldberg
Postales de una ciudad en cuarentena, según calificó a la ciudad de México bajo el ataque del virus de la gripe porcina, Marcela Goldberg. Foto: Marcela Goldberg
Postales de una ciudad en cuarentena, según calificó a la ciudad de México bajo el ataque del virus de la gripe porcina, Marcela Goldberg. Foto: Marcela Goldberg
Postales de una ciudad en cuarentena, según calificó a la ciudad de México bajo el ataque del virus de la gripe porcina, Marcela Goldberg. Foto: Marcela Goldberg

Daniela Prósperi. "Ayer [por anteayer] México atormentaba, como diría Joaquín Sabina, no sólo por el tema de la gripe porcina, sino por el temblor de 5,7 grados. Vivo en una zona llena de bares y restaurantes, donde lo que preocupaba era la queja de los vecinos por los ruidos y bullicio. Ahora, en cambio, hay silencio. Ver a DF con tan poco tránsito y a la gente que camina con máscaras, me recuerda a esas películas de ciencia ficción sobre epidemias. Por eso, prefiero quedarme en casa a tener esas imágenes en la cabeza. Estoy extrañando el México que me atormentaba".

Alicia Prieto Burillo. "Soy mexicana y estoy casada con un argentino. Aquí, no se habla de otra cosa que no sea de la epidemia. Tenemos una niña de 9 años que hace preguntas al habérsele cambiado su entorno. Uno como padre no sabe qué respuestas darle y cómo hacerlo sin causarle más angustia y miedo del que hay".

Adriana Lapitzondo. "Vemos que nuestros familiares en Argentina están preocupados por demás, tal vez porque piensan que la gente cae muerta una tras otra. Pero no es así. México es un país muy organizado y ni bien se dieron las alertas nos adaptamos a lo solicitado. En todos lados, se publica la cifra de muertos, pero no muestran que con acudir rápidamente al médico ante los primeros síntomas se puede combatir a la enfermedad. Es decir, está bueno que todos tomemos las medidas necesarias de precaución pero no que esto sirva para el sensacionalismo".

María José Iannielli. "Tengo 22 años y estoy viviendo temporalmente en México DF debido a un intercambio estudiantil entre mi universidad (la UCES) con el Tecnológico de Monterrey, Campus Ciudad de México. El jueves pasado, todos mis contactos del MSN enviaron mensajes hablando de algo llamado influenza. Mientras, corría el rumor de que al día siguiente no iba a haber clases. Decidí faltar a las prácticas profesionales que estaba realizando en una agencia de publicidad porque la única forma de llegar hasta allí era en subte, lo que me parece bastante arriesgado. Mi madre pensaba visitarme la próxima semana para regresar juntas al país luego de recorrer las playas mexicanas. Sin embargo, lo más probable es que el plan se cancele. Si la situación empeora, regresaré al país antes de lo estipulado".

Diana Débora Míguez G. "Hace 10 años que vivo en el DF. Acá la información es necesaria pero tanta y desde tantos ángulos que desborda en interpretaciones periodísticas personales, creencias individuales y hasta en prejuicios propios. El miedo suele provocar inacción; el pánico, descontrol y la exacerbación del ánimo, paranoia. Hay que tomar las precauciones necesarias que los medios repiten hasta el cansancio pero, además, hay que ser responsables con uno mismo y con los otros. Acabar con la existencia de barbijos, desinfectantes en gel y productos antigripales o antivirales no ayuda a combatir la epidemia sino, por el contrario, la propaga. Y es una clara muestra de nuestra carencia: la falta de solidaridad. Hagamos lo necesario para evitar el contagio pero no facilitemos, con nuestro absoluto egoísmo y desmesura, el que otros lo padezcan."

Marcela Goldberg. "Soy argentina y vivo en Ciudad de México desde hace casi 4 años. Coincido en que el gobierno está tomando las acciones correctas. En todos los medios recomiendan el uso del barbijo, que acá se llama "cubrebocas", y también hubo entregas gratuitas de los mismos. Pero en ningún lado indican cómo colocárselo. La mayor parte de la población jamás usó un barbijo, y haciendo caso al término "cubrebocas", se cubren la boca pero no la nariz, lo cual es perfectamente inútil. Tampoco se informa que sólo mantienen su efectividad por unas horas, y que deben ser cambiados con frecuencia. La mayor parte de la gente está usando el mismo barbijo desde el viernes pasado. Pero aunque quisiéramos, no hay alternativa: el stock de barbijos que repartía el gobierno se agotó, y siguen agotados en las farmacias. Así que, para los que podemos hacerlo, la única medida real de protección es quedarnos en casa hasta que podamos acceder nuevamente a barbijos y a usarlos como es debido."

Sandra Mussi. "Somos una familia de argentinos, de Zárate, viviendo en Durango, México. Seguimos con ansiedad los acontecimientos de la Epidemia de Influenza, aunque en nuestro estado no tenemos casos. Lo que más nos ha llamado la atención es como actuó rápidamente el Gobierno federal. Sabemos, porque somos lectores de LA NACION, que en la epidemia de dengue en nuestro país la cosa fue bien distinta con una Presidente que es más testimonial que ejecutiva. Nuestro temor está que en pocos meses teníamos pensado regresar a nuestro país, pero ahora estamos preocupados por la discriminación que haya para con nosotros. Sobre todo porque sabemos que nuestro gobierno oculta las cosas y, sabiendo que el sistema de salud en argentina está colapsado, si llega esta epidemia lo primero que van a hacer es negar su existencia, y finalmente pueden actuar contra los que venimos de México cual sagrada inquisición."

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