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En el 80% de los hogares porteños hay una mascota

La pasión por los perros y gatos atrajo la llegada de sofisticados servicios de salud

Jueves 30 de abril de 2009
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Los quieren, los cuidan y los miman como a un integrante más de la familia. Incluso, los bautizan como a los propios hijos. Nada de Boby, Daisy o Sultán. Ahora las mascotas se llaman Juana, Félix o Simón, y están presentes en el 80% de los hogares porteños y del conurbano bonaerense.

Así lo confirma el Estudio General de Medios de Ispos Argentina, que realizó un total de 12.000 encuestas en hogares de esas áreas. Los perros son, por abrumadora mayoría, las compañías más habituales en esas casas: convive con ellos el 71% de los que tienen mascotas. Los gatos, en cambio, son elegidos por el 27%, mientras que otro 10% convive con pájaros; el 4% lo hace con peces, y el 6% elige animales más exóticos.

Los dueños asumen que ese otro integrante familiar demanda cuidados, atención y, si la mascota es un perro, un presupuesto considerable para su alimentación y salud, según revela la encuesta, que ubica los gatos y los pájaros como las mascotas más elegidas en los hogares de menores recursos. "Son más baratos de mantener", reconocen los encuestados.

La clínica Honorio, de alta complejidad, atiende 120 casos clínicos
La clínica Honorio, de alta complejidad, atiende 120 casos clínicos. Foto: LA NACION / Mauro Alfieri

En cuestión de género, las mujeres son apenas un poco más propensas que los hombres a convivir con mascotas: la relación es de 51 a 49 por ciento. Pero los estados civiles y hasta la composición familiar también influyen en la cohabitación con un animal doméstico. Las personas solteras, seguidas por los matrimonios con hijos, son las que más se inclinan por las mascotas, concluye el estudio.

País mascotero

"Los argentinos somos un país cada vez más mascotero, que ama los animales y disfruta de su compañía", dice Angeles Riedel, de la Federación Cinológica Argentina. Pero hay motivos mucho más importantes para tener una mascota. Existen distintos estudios que han demostrado que tener animales en un hogar contribuye al desarrollo de los niños, mejora el humor de la familia y también ayuda a las personas a superar problemas de salud tales como la depresión", argumenta.

El perro, uno más en la familia es el título de un libro publicado por el veterinario Claudio Gerzovich Lis, especialista en comportamiento animal y responsable de otra encuesta donde el 95% de los propietarios de perros del país afirmó que sus animales eran considerados "un miembro más de la familia".

Servicios premium

Con este escenario frente a sus narices, los servicios y productos pensados para satisfacer las necesidades de los "pichichos" se sofisticaron. Y en sintonía con el amor que se les profesa a las mascotas, los centros privados integrales y de alta complejidad para la salud animal no tardaron en instalarse en el país. Las clínicas veterinarias Honorio, en Caballito; Resburgo, en Olivos; o Bruzzone, en Ituzaingó, por ejemplo, funcionan como verdaderos hospitales veterinarios

Equipados con equipos de última tecnología, allí se realizan cirugías de alta complejidad, cuentan con un amplio staff de especialistas, desde oncólogos hasta dermatólogos, y con equipos propios realizan electrocardiologías, ecografías, ecocardiografías, oxigenometrías, endoscopias y radiografías, entre otros estudios. Además, los centros cuentan con laboratorios propios para análisis clínicos, como los parasitológicos o hematológicos, cuyos resultados se obtienen con celeridad en el día.

Ignacio Cerverizzo, director de la Clínica Honorio, relata que allí se atienden 120 casos clínicos diarios, sus siete especialistas realizan 300 cirugías mensuales y que en épocas de crisis como ésta "todo el centro trata de acompañar y de adaptarse a las posibilidades económicas de la comunidad".

Su centro está atestado de pacientes que presentan cuadro severos. A un cocker se le dilató el estómago, un perro sin raza fue atropellado por un auto y un ovejero acaba de ser operado de un tumor en la nariz.

La postal puede resultar aciaga ante tanto animal sufriente. Sin embargo, reconforta ver en plena acción cómo los médicos se ocupan de esos padecimientos y cómo sus dueños, tan fieles y leales como ellos, velan por su recuperación.

"Convivir con un animal es un ida y vuelta en amor, que a las personas nos llena de gratificaciones y a ellos les descubre la bondad del género humano", resume con certeza Juan Antonio, el dueño de una setter a la que acaban de extirparle un tumor mamario.

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