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Marc Siegel, una voz en contra del "virus" más peligroso, el del pánico

Médico e investigador, este experto norteamericano advierte que, si bien se deben adoptar las medidas preventivas necesarias frente a amenazas como la gripe porcina, el miedo puede ser más riesgoso para la salud que el contagio real. "Los pánicos -dice- son infecciosos, y la exageración de los medios los potencia"

Domingo 03 de mayo de 2009
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LA NACION
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NUEVA YORK Una caricatura del International Herald Tribune de esta semana es bastante elocuente: todas las pantallas de noticias de Times Square bombardean con el alerta por la fiebre porcina, y la gente sale corriendo con la cara desencajada por el miedo. "Pero al menos es un cambio respecto del pánico por los mercados", reconoce uno de los aterrados ciudadanos a otro.

En efecto, en estos últimos años parecería no haber respiro. Cuando no es el terrorismo es la fiebre aviaria, la vaca loca, el SARS, el Anthrax?

Sin embargo, la gran ironía es que la vida, sobre todo en los países desarrollados, es hoy más segura que nunca. Antes uno podía morirse de una cortadura. Ahora existen antibióticos efectivos, los organismos de salud pública dictan estándares para que el agua sea potable y el aire respirable, la basura se recoge rápido, hay calefacción, etc. Se han reducido los riesgos hasta tal punto que, en Estados Unidos, por ejemplo, la expectativa de vida aumentó en un 60 por ciento en el último siglo.

Así y todo, sostiene Marc Siegel, autor de False Alarm: The Truth About the Epidemic of Fear (Falsa alarma: la verdad sobre la epidemia del miedo) , en el siglo XXI se vive en un estado de ansiedad desmedida por causas que, muchas veces, no nos afectan directamente. Y esta ansiedad desmedida aumenta el riesgo de condiciones médicas que sí nos afectan directamente, como los problemas cardíacos, embolias y depresión. A la vez, Siegel subraya que los grandes pánicos le quitan visibilidad a problemas concretos y cercanos que es mucho más probable que nos afecten seriamente.

"El temor como respuesta biológica fue diseñado para protegernos. Lo heredamos de nuestros antepasados animales y está dirigido a mantenernos a salvo al disparar una reacción al peligro inminente. Pero hoy la tendencia es "sobrepersonalizar" los riesgos, es decir apropiarnos de ellos todo el tiempo aunque ocurran a kilómetros de distancia y los estemos viendo por televisión. En consecuencia vivimos con un creciente nivel de hormonas de estrés que desgastan seriamente el cuerpo y la mente", sostiene.

Cuando por todos lados sólo se escucha hablar de niveles de alerta, víctimas, prohibiciones de viaje, Siegel es la voz en los principales medios norteamericanos -de la CNN a Fox, del Los Angeles Times al Washington Post y The Wall Street Journal , entre otros medios- que clama por evitar las espirales de pánico. Según Siegel, "el virus más poderoso no es el de la gripe, sino el del miedo", y la epidemia más seria es aquella que lleva a que no se tomen las medidas más racionales y efectivas frente a un problema de salud pública concreto.

En su libro False Alarm , publicado en 2005, Siegel ya presentaba algunos de los últimos estudios sobre el poder negativo del miedo sobre la salud, pero regresó con fuerza a la opinión pública cuando, el año último, el journal Archives of General Psychiatry publicó un estudio realizado a casi 3000 personas iniciado antes de los ataques del 11 de septiembre y que siguió por varios años. Todos los consultados vivían fuera de Nueva York o Washington y no tenían conocidos entre las víctimas, pero los científicos encontraron que aquellos que quedaron con temores más agudos fueron tres a cinco veces más proclives que el resto a recibir diagnósticos de nuevos problemas cardiovasculares.

Contra las verdades a medias

Dentro de la profesión médica norteamericana, Siegel es una rara avis. Por un lado, tiene una carrera académica como profesor e investigador de la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York; por el otro, sigue trabajando de médico clínico, con lo cual está en contacto directo con los miedos que afectan a la población en general y sus efectos. Pero, además, es un incansable divulgador en los medios de todo aquello que él considera que son mitos, verdades a medias o problemas de falta de información en temas de salud que son magnificados por los mismos medios. Y no le importa de dónde vengan esos mitos, verdades a medias o información incompleta.

Por ejemplo, en tiempos en que las noticias sobre grandes epidemias mundiales no ocupan las tapas de los diarios, su columna más famosa posiblemente sea la que escribe para Los Angeles Times . Allí aborda aquellos casos de la ficción más popular, sobre todo de las series televisivas, que dejan a los telespectadores demasiado optimistas, demasiado pesimistas o confundidos frente a un problema de salud de la vida real y con el cual los médicos de la vida real luego deben lidiar. Por ejemplo, Siegel analiza un episodio de la serie House en el cual la obesidad del paciente impide en un principio que se lo pueda diagnosticar correctamente. Pero también analiza otros que intrigan al público aunque sea difícil que se repitan en la vida cotidiana, como un episodio de CSI en el cual un asesino mata a modelos poniéndoles cianuro en su brillo labial.

Esas columnas y las respuestas de lectores y pacientes lo llevaron a escribir False Alarm : "Me di cuenta de que estaba escribiendo muchas columnas sobre pánicos relacionados con temas de salud que eran retratados como urgentes pero que enseguida se disipaban y eran reemplazados por otros. Llegué a la conclusión de que los pánicos eran infecciosos en sí, potenciados por la exageración en los medios y las declaraciones exageradas de las autoridades de salud, publicadas fuera de contexto para un mayor dramatismo", explica a LA NACION.

Con respecto a la fiebre porcina, Siegel sostiene que, cuando el Departamento de Salud Pública de EE.UU. declaró una situación de emergencia y la Organización Mundial de la Salud elevó el alarma de riesgo de pandemia a nivel cinco (el nivel seis es el máximo), "sonaba como si nos estuviéramos preparando para una guerra nuclear". Pero aclara que, en realidad, el término pandemia de gripe simplemente significa que hay un nuevo tipo de gripe que está infectando gente, que el contagio está ocurriendo en distintas partes del mundo al mismo tiempo, y que ésta puede ser suave, moderada o severa.

Siegel también es precavido a la hora de utilizar antecedentes históricos. Sostiene que la historia vale en cuanto nos enseña a ver a la salud pública en perspectiva, pero que ciertas comparaciones que se han multiplicado en los últimos días (con la epidemia de 1918 de gripe española, por ejemplo) son de un valor limitado, porque muchas de las condiciones han cambiado: tenemos antibióticos, antivirales, vacunas y capacidad de tratar las enfermedades relacionadas con la gripe, que son las que usualmente matan a la gente.

Igualmente, aislar a las personas infectadas y usar antivirales son precauciones que Siegel califica de "sabias", así como las decisiones del gobierno mexicano de cerrar escuelas, museos, cines y bibliotecas en el DF y áreas aledañas para evitar el contagio.

Más preocupantes le resultan, en cambio, los consejos a los viajeros. "Con el SARS en 2003, estas alertas terminaron costando a los gobiernos de China y Canadá miles de millones de dólares y no hay evidencia de que hayan prevenido el contagio. Históricamente, aislar a las personas enfermas ha sido una medida mucho más efectiva para contener un virus emergente que poner en cuarentena a un país o una región entera", sostiene.

¿Estamos, parafraseando su libro, en un caso de falsa alarma? "Este es un verdadero virus emergente y existe un grado de amenaza. Incluso puede convertirse en una pandemia moderada, especialmente si se extiende por el Sur del continente americano durante el invierno. Pero, aún así, han habido grandes exageraciones y mucha histeria", señaló.

¿Qué debe hacer un lector argentino? Según Siegel, no deberíamos sobrepersonalizar el riesgo por pánico, sino luchar contra este miedo con información y perspectiva, y sin dejar que la repercusión mediática global nos haga olvidar los temas locales importantes. "Es muy probable que el dengue persista como un problema mucho más serio para los argentinos que la gripe porcina". Siegel recomienda la calma y evitar los efectos de la ansiedad, dado que "el virus no parece ser tan fuerte y se puso en marcha una contundente respuesta de la salud pública para rastrear el origen del virus".

Una de las críticas que se le hace al trabajo de Siegel es que se trata de una empresa fútil: difícilmente algún político en cualquier parte del mundo vaya a querer arriesgarse a, eventualmente, ser culpado de no haber anticipado el último ataque o epidemia, o un medio pueda arriesgar a perderse lo que puede ser una gran noticia. Sin embargo, The New York Times , por ejemplo, inspirado por el trabajo de Siegel, dijo que quizá sí se pueda lograr una cosa: que cada vez que un organismo eleve el nivel de alarma (sea éste por temor a ataques terroristas, pandemias o lo que sea), que al menos vaya acompañado de un cartel como el de los paquetes de cigarrillos: "Advertencia: prestar demasiada atención a este alerta puede ser perjudicial para su salud".

Quién es

Nombre y apellido: Marc Siegel

Entre la consulta y la academia: Es profesor e investigador en la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York. Al mismo tiempo, continúa ejerciendo como médico clínico, lo que le permite continuar en contacto con los miedos de sus pacientes.

Escritor y columnista: Su libro False alarm: the truth about the epidemic of fear (2005) integró el top 20 de la revista Discover Magazine . Además, es columnista de algunos de los principales diarios nortamericanos, entre ellos Los Angeles Times y The Wall Street Journal .

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