Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Espectáculos

 
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan

Ultima página / A boca de jarro: Bruno Cecconi

"El taiko es totalmente contemporáneo"

Espectáculos

 
 

"El ensamble Za Ondekoza, fundado en 1969 por Zagayasu Den, tenía una organización particular: sus miembros vivían en una comunidad cerrada, con códigos casi secretos y disciplina militar. Eran jóvenes, verdaderos atletas, que se trasladaban de un lado a otro y recorrían grandes distancias. Despachaban los instrumentos y ellos llegaban al lugar del concierto como si arribaran a una verdadera maratón", cuenta Bruno Cecconi, director del Buenos Aires Taiko Dojo, un centro de enseñanza, pero también de investigación del arte del gran tambor . Acaba de regresar de un viaje de cuatro meses a Japón para estudiar, interesar a profesores de primer nivel para visitar la Argentina y comprar tambores.

Cecconi es músico, integrante de conjuntos de música medieval y celta. Descubrió el taiko hace 11 años gracias a un compañero de estudios mientras cursaba la carrera de Estudios Orientales en la Universidad de El Salvador. "En ese momento, había sólo 30 interesados en el tema, en su mayoría miembros de la colectividad japonesa. Los grupos más destacados eran Mukaito Taiko y Medetaiko. Pero en los últimos cinco años los estudiosos y entusiastas de los espectáculos de kumidaiko , literalmente ensamble de tambores, aumentaron en forma notable."

-¿Qué es el kumidaiko ?

-La historia empezó en 1951 cuando Daihachi Oguchi, un baterista de jazz, creó el Osuwa Daiko, el primer ensamble de taiko. Oguchi transformó una partitura para solista de las que usaban en las celebraciones religiosas del templo de Osuwa, y la dividió en varias partes. Tomó como base los tipos de tambores que tiene una batería de jazz clásica, y le asignó a cada uno un fragmento de la partitura original. El resultado es el ensamble, conjunto de tambores. La creación del kumidaiko fue parte de un movimiento que surgió en los años 50 para restaurar las artes tradicionales en el Japón ocupado por las fuerzas norteamericanas. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial el orgullo y la identidad nipones sufrieron enormemente, el emperador ya no era un dios y la población frustrada comenzaba a incorporar modos y costumbres de la cultura de los vencedores. La idea de Daihachi Oguchi fue un boom y pronto surgieron conjuntos en todo el archipiélago. Entre los más originales, el Za Ondekoza. Claro que para entonces los espectáculos de kumidaiko se habían convertido en una coreografía fabulosa que incluía elementos de artes marciales, danza y solos de tambor de gran virtuosismo.

-¿De artes marciales?

-Si uno observa con atención los movimientos del intérprete de taiko, verá que se asemejan a los de un luchador. El tambor le ofrece resistencia y el percusionista se mueve con desplazamientos sutiles, ágiles, pero vigorosos. Por eso, el tambor debe estar fabricado por artesanos muy experimentados que comprendan la esencia del arte. En el taiko confluyen muchos elementos: el taiko es música, es danza, es meditación. Hay alumnos que vienen al dojo en busca de algo que no saben muy bien qué es. Un espacio al que no pueden acceder ni saben cómo nombrar. En esto se parece mucho a la meditación, que busca entrar en contacto con lo más profundo de uno mismo. Es muy interesante estudiar las funciones originales del tambor en las comunidades primitivas.

-¿Cuáles eran?

-Su sonido podía constituir una alerta ante un peligro que amenazaba a la comunidad, una señal para reunirse; incluso, parte de rituales religiosos. También, un elemento de identidad, porque los límites del pueblo se extendían hasta donde llegaba el tañido del tambor. En leyendas infantiles japonesas se lee que las distancias se medían por mugidos de vaca. El sonido del tambor jugaba un papel parecido.

-¿Cuál es la función del Buenos Aires Taiko Dojo?

-Aprender, enseñar, investigar, difundir el arte del taiko. Algo que requiere también desarrollar una gran sensibilidad, característica de la cultura japonesa. Uno se impresiona en los grandes momentos cuando el intérprete golpea un tambor gigantesco. Pero hay otros movimientos, más sutiles y que pueden ser largos, en los que el percusionista golpea suavemente sobre una serie de pequeños tambores. Y hay que tener la sensibilidad necesaria para no aburrirse y disfrutar de uno y otro porque los dos son parte de lo mismo: la poesía del gran tambor.

-¿Una reflexión final?

-A veces tenemos una percepción algo desdibujada del tiempo. Cuando pensamos en Japón, suponemos que es muchísimo más viejo, muy remoto, pero en realidad el país del origen del sol, eso significa su nombre, nació en el siglo VI antes de la era cristiana. Y hay quien cree que el taiko es un arte milenario; sin embargo, como vemos, nació a mediados del siglo XX. El taiko es contemporáneo, parte de la música de nuestro tiempo. .

Luis Aubele
TEMAS DE HOYLa muerte de García MárquezElecciones 2015Francisco en Semana SantaLa tragedia del ferry Sewol