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Más del 70% de los músicos sufre lesiones en manos y brazos

La mayoría son crónicas y se producen por uso excesivo sin observar períodos de reposo

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LA NACION
Lunes 11 de mayo de 2009
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Un músico virtuoso es capaz de tocar entre 20 y 30 notas, y de realizar 72 movimientos con ambas manos... por segundo. Pero el despliegue de destreza anatómica que hace posible esas ejecuciones que dejan sin aliento no es gratuito. Las manos y los brazos de estos artistas se cobran -con lesiones dolorosas- las horas de entrenamiento y los esfuerzos excesivos.

Se calcula que más del 70% de los músicos presentan lesiones en algún momento de su vida, de acuerdo con el instrumento que se ejecute, sea éste de cuerdas, de vientos o de percusión. Pueden ser simétricas, como las que aparecen en quienes tocan el piano, la batería y las tumbadoras, o asimétricas, como en el caso de los violinistas.

Precisamente, un estudio realizado en 450 músicos de escuelas porteñas que consultaron por lesiones indicó que el 53% eran de músculos, tendones y articulaciones, el 22% eran por trauma y el 17%, por distonía. El 50% de los pacientes estudiados tocaban la guitarra; el 29%, el piano, y el 10%, el violín.

Para los médicos, la interpretación es un deporte de alto rendimiento
Para los médicos, la interpretación es un deporte de alto rendimiento. Foto: Archivo / LA NACION

"Fundamentalmente, el problema es que el músico trabaja en soledad, no está cuidado", dice la doctora Adriana Pemoff, presidenta de la Asociación Argentina de Cirugía de la Mano, que integran 96 especialistas.

Según Pemoff, durante mucho tiempo los desórdenes funcionales de las manos del músico fueron menospreciados por falta de conocimiento de las diferentes patologías y por considerarlos inducidos por problemas psicológicos.

"Los músicos son algo así como «atletas emocionales» -dice Pemoff-. Yo los considero deportistas de alta performance, porque mueven las manos a una velocidad insospechada, del mismo modo en que mueve las piernas una persona que corre los cien metros libres, pero la diferencia es que el deportista está cuidado por médicos kinesiólogos, traumatólogos y fisioterapeutas, y los músicos se entrenan solos y no tienen suficientemente en cuenta la prevención."

Si bien la mano es la punta del iceberg, los problemas funcionales que pueden aparecer en el músico generalmente involucran todo el miembro o grupo muscular. Algunos surgen por falta de adecuación entre instrumento y ejecutante.

"Es importante tener elementos a la medida de uno -dice la especialista-. Por ejemplo, las guitarras son todas más o menos parecidas, no se hacen teniendo en cuenta la mano, que es diferente en cada individuo. El estudio está pensado para una mano estándar, y hay obras que sólo pueden ejecutar cómodamente individuos de manos grandes, y cuando los que tienen manos más chicas las quieren tocar, sufren muchas lesiones.

"Cuando van al médico -continúa Pemoff-, la mayoría recibe el mismo diagnóstico: tendinitis. Sin embargo, frecuentemente se trata de otras patologías, por esfuerzos repetidos, por ensayar sin hacer períodos de descanso, no elongar, no mejorar la postura, ni volver a la simetría... El jugador de fútbol no está todo el tiempo jugando al fútbol: entrena, corre, hace abdominales, y otro montón de cosas. En cambio, el músico sólo entrena tocando."

Para los especialistas de la Asociación Argentina de Cirugía de la Mano (que, junto con el capítulo de terapistas rehabilitadores, estudian la funcionalidad de ambos brazos), todo músico debería alternar períodos de entrenamiento de 45 minutos, como máximo, con reposo de por lo menos 15 minutos. También es importante realizar ejercicios de elongación.

"Debería ser una rutina -dice Pemoff-. Si no, ¿cómo se aguantan dos horas en el escenario? Pero uno no sólo elonga la mano, sino todo el miembro superior, desde el hombro. También hay ejercicios de apertura de mano, para relajar todos los músculos. Esto incluso mejora la habilidad en el instrumento. Para evitar lesiones, hay que evaluar al músico integralmente, su actitud al tocar, su nutrición, la cantidad de horas que toca, si toma alcohol y si descansa apropiadamente."

A diferenciadel enfoquehabitual de la traumatología , los cirujanos de la mano tratan de que la rehabilitación se cumpla sin dejar de tocar, excepto que la patología sea muy importante.

"Las dolencias más comunes -dice Pemoff- son los llamados síndromes por sobreúso. Entre ellos se encuentra el del túnel carpiano, que afecta el nervio mediano, que es el que da la sensibilidad al pulgar y al índice, y que, si avanza, afecta el movimiento del primero. La más temida es la distonía o «cram» focal. Ocurre cuando los dedos dejan de responder. Al principio sienten que un dedo no obedece, se fuerzan más, hasta que llega un momento en que se encoge, los otros se levantan y no pueden seguir ejecutando el instrumento. Surge en músicos virtuosos que tocan desde hace muchos años. Es lo que le pasó a [Robert] Schumann."

Y concluye: "Cosas como éstas ocurren porque se trabaja sin ningún control sobre el resto del organismo".

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