0

Mediodía de estreno para Brahms

Audición final del ciclo gratuito Conciertos del Mediodía, organizado por el Mozarteum Argentino con el auspicio de La Nación , YPF, Banco Ciudad y Hepatalgina. Presentación del GCC -Grupo de Canto Coral-, que dirige Néstor Andrenacci, con la soprano Mónica Capra y el barítono Víctor Torres, como solistas, y los pianistas Sergio Feferovich y Pablo Assante di Cupillo (piano a cuatro manos). Programa: "Ein Deutsches Requiem" Op. 45 ("Un Réquiem alemán"),para coro a 4 voces, solistas y piano, de Johannes Brahms (estreno local de la versión de Londres). En el teatro Gran Rex. Nuevas funciones, en el Margarita Xirgu.
0
2 de octubre de 1998  

Obra central en la producción de Brahms, el Réquiem Op. 45 no es sólo su obra vocal más grande, sino aquella que con mayor profundidad refleja su actitud ante la muerte.

Pero la selección que de los textos bíblicos luteranos hizo el propio Brahms, agrupándolos en siete partes que difieren del réquiem de filiación católica -con sólo cinco-, apunta no como éste al Juicio Final, sino antes bien a la fe en la resurrección y la esperanza de una vida eterna.

El sereno clima espiritual de "Un Réquiem alemán", Op. 45, es, pues, de aceptación de la finitud de lo humano, de una resignación trascendente, un fresco sagrado sereno y grandioso más emparentado con Haendel que con la tradición clásica o romántica posterior, a la que Brahms pertenece.

El haber optado por una responsabilidad tal para cerrar un ciclo musical a todas luces exitoso, en una opción valiosa de la vida musical de Buenos Aires, constituye un desafío que pocos conjuntos corales pueden afrontar. El Grupo de Canto Coral, que dirige Néstor Andrenacci, es una de esas excepciones.

Primero, por ofrecer la obra en la versión estrenada en Londres, para soprano, barítono, coro y piano a cuatro manos, circunstancia que genera un protagonismo (y una exposición) mayor del coro al delegar la función de la orquesta a un instrumento.

Sin la orquesta, la obra cobra mayor intimidad: sin la elaborada y sutil instrumentación que Brahms le delegó, el carácter particular de cada una de las siete secciones con textos bíblicos debe ser expresado casi exclusivamente por las voces.

Pero, por ello mismo, en esta oportunidad se pudo valorizar mejor el texto -oportunamente distribuido con los programas de mano-, compenetrándose el oyente del espíritu trascendente de la letra bíblica.

En el Réquiem predomina el Brahms lírico, suave y estático en el comienzo, pero no menos intenso, estableciendo el clima emocional que domina la obra, una gradual aceptación y resignación ante lo inexorable.

Con una mayor movilidad, el coro, especialmente las voces femeninas (que Brahms privilegia en toda su producción vocal), vigoriza el texto bíblico primero con los tenores y contraltos ("Tened pues paciencia..."), y luego con un mensaje de esperanza pronunciado por los barítonos ("Pero la palabra del Señor permanece...), que será dramatizado por el barítono solista en la tercera sección.

Víctor Torres cantó con magnífica voz y sentida expresión declamatoria, con acentos de íntima zozobra, ajena a todo exceso solístico, sobre un fondo coral no muy convincente en el sector de las sopranos -en cuanto a homogeneidad y expresión equilibrada-, el que tuvo parte preponderante en la cuarta sección ("Qué amables son tus moradas...").

Especiales matices expresivos tuvieron la voz y el fraseo de Mónica Capra, que literalmente flotó sobre el canto coral de delicada textura, en un dolce con persuasivos acentos de fe y esperanza en los versículos del Eclesiastés, que se tornaron luego tiernos y penetrantes en el texto de Isaías, referidos a la consolación materna.

Con pureza

Los extensos versículos de la Epístola a los Corintios y el Apocalipsis fueron cantados por Torres con adecuado marco coral, preciso ajuste rítmico y acentos expresivos que se hicieron extensivos al canon final. Las bienaventuranzas insertas en la última sección del Réquiem fueron vertidas en íntima compenetración con el espíritu de la obra, sin declamaciones, con gran pureza en los unísonos en los que prima la serenidad de la esperanza.

Fue digna de destacar la labor de los calificados pianistas Sergio Feferovich (director del Coro de Jóvenes del GCC) y Pablo Assante di Cupillo, en una labor que se caracterizó por una equilibrada e inteligente interrelación con la masa coral y los solistas. La bellísima obra de Brahms podrá ser escuchada el lunes, cuando estos intérpretes vuelvan a ofrecerla, a las 20.30, en la parroquia del Socorro.

temas en esta nota

0 Comentarios Ver
Esta nota se encuentra cerrada a comentarios