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Las huellas de una campaña sucia

Martín Rodríguez Yebra LA NACION

Jueves 14 de mayo de 2009
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El "rey de la efedrina" es un hombre acorralado. Está preso, procesado por narcotráfico y nada le impide recurrir a una mentira para buscar un beneficio procesal. No hay testigos de la supuesta presión ejercida por el juez Federico Faggionatto Márquez para complicar al opositor Francisco de Narváez en un delito grave. Pero el contexto enrarecido de la pelea en la que Néstor Kirchner se juega su futuro amplifica la acusación de Mario Segovia y la convierte en un hecho de alto impacto en la campaña.

Fue el Gobierno el que empezó a implicar a De Narváez con el caso de la efedrina antes de que se conocieran las supuestas llamadas a Segovia desde un celular que figura a nombre del empresario candidato. "Investiguen a De Narváez", decían altos funcionarios nacionales a los periodistas y se llevaban un dedo a la nariz, en obvia alusión a la droga. Cuando se publicó el dato, ministros, diputados y hasta Kirchner se colgaron de la citación judicial para descalificar al rival bonaerense.

El caso lo lleva un juez investigado por el Consejo de la Magistratura, un órgano en el que el kirchnerismo hace y deshace. Un juez que, de manera inusual, hace declaraciones a los medios para poner en duda la versión que, como testigo, dio De Narváez sobre las misteriosas llamadas.

¿Puede haber buscado el Gobierno que se implicara ilegalmente a De Narváez? No hay pruebas. Sólo algún antecedente de falsa denuncia electoral, como las cuentas suizas que le atribuyeron en 2005 a Enrique Olivera, candidato de Carrió en la Capital.

¿Puede ser que De Narváez haya operado (o pagado) para victimizarse? Tampoco hay indicios, aunque los allegados al empresario estuvieran al tanto de la denuncia de Segovia antes de que fuera publicada en medio alguno.

¿Será una maniobra de un abogado pícaro como Mariano Cúneo Libarona para beneficiar a un cliente? Todo puede ser. En cualquier hipótesis, el escandalete deja al desnudo la marca de lo más sucio de la política.

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