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Rodolfo, el taxista de la agenda

A bordo de su auto, no sólo traslada pasajeros; además, crea redes de ayuda social y brinda un poco de alegría para romper con la rutina de la gente

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LA NACION
Sábado 16 de mayo de 2009 • 01:29
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-Hola, soy Rodolfo

-¿Rodolfo? ¿Qué Rodolfo?

-El "taxista de la agenda"

Así sorprende a todos aquellos que alguna vez fueron sus pasajeros Rodolfo Cutufia, cuando los llama por teléfono para las fiestas de fin de año, o simplemente para charlar un rato. "El taxista de la agenda" es el apodo que se ganó tras años de trabajo sociabilizando a bordo de su taxi, rompiendo un poco con la rutina y la desconfianza que suele tener la gente.

Es que Rodolfo lleva en cada viaje una agenda en la que, luego de entrar en confianza con el pasajero, pide que le dejen alguna dedicatoria, una frase, un saludo y, porqué no, un contacto.

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Así, de a poco, va creando una gran red de contactos para poner en funcionamiento su proyecto Estrechando Manos , una asociación de asociaciones, un espacio para conectar a todas esas personas que por su cuenta hacen algo para ayudar a los demás.

"Trabajando en el taxi fui conociendo mucha gente que, desde su lugar, hace algo bueno por los demás, y pensé: «¿No sería mejor si trabajáramos todos juntos?»"

Todo empieza con un gesto. Cuando le abre la puerta a un pasajero, esboza una sonrisa. Una vez a bordo del taxi, Rodolfo empieza a buscar la música adecuada, de acuerdo con lo que cree que el cliente necesita en ese momento.

Después, saca una cajita con un gran surtido de caramelos, y le ofrece uno al pasajero. Con ese gesto, comienza la charla.

De alguna manera, este curioso personaje va generando un lazo de confianza. A veces actúa de confesor, de psicólogo e incluso de consejero. La gente le cuenta sus penas, sus miedos y, sobre todo, sus proyectos.

Y ahí es donde aparece la agenda. "Primero la gente la toma entre sus manos con mucha cautela, como si fuera una bomba a punto de explotar", cuenta Rodolfo. "Tanto nos han lastimado que llegamos a ese nivel de desconfianza", se lamenta. Pero cuando el pasajero comprende que no hay peligro, la idea de esta cadena de contactos suele resultar muy simpática.

Las dedicatorias que conserva en sus casi 50 agendas, apiladas en su departamento de La Boca, manifiestan el cariño que le toma la gente.

"Hoy estaba muy triste y vos me levantaste el ánimo Rodolfo", le escribe un pasajero. "Yo creé muchos héroes de ficción, vos sos un héroe de la realidad", son las líneas que le dedicó un caricaturista en una de sus agendas.

Además de las agendas, Rodolfo tiene una gran colección de tarjetas personales de cada uno de sus pasajeros. "Vos tenés más contactos que cualquiera de nosotros", le dijo una vez un político que viajó en su taxi.

Periodistas, escritores, cineastas y políticos, son frecuentes pasajeros del "Taxista de la Agenda", que aprendió a conocer a la gente mirando a través del espejo retrovisor cómo el pasajero se va relajando y así se empieza a generar un lazo de confianza.

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