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Los lectores fanáticos, otra tribu de Internet

Juana Libedinsky
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24 de mayo de 2009  

LONDRES.- "En cualquier momento se arma un mercado negro de resúmenes y fotocopias para pasarnos antes de las discusiones del libro." "Yo invento la página de Internet para distribuirlas fluidamente entre los usuarios?"

Los preparativos para el primer encuentro del club de lectura de unos jóvenes argentinos residentes en Londres, mencionado en esta columna la semana pasada, continúan y, como prueban estos extractos de e-mails , con una excitación reminiscente a la de la vuelta al colegio. Pero esta redactora, asimismo, se vio sorprendentemente desbordada de e-mails de lectores a raíz del tema. De todo lo recibido, éstos son algunos datos que pueden resultar de utilidad.

La actual subsecretaria de Cultura del gobierno porteño, Josefina Delgado, en los 90, organizó el programa "Vamos a leer juntos", y hoy todavía funcionan algunos grupos en los mismos lugares. En Villa Ocampo, desde hace un año, existe un book club abierto en el que ya han leído a Coetzee, Cortázar, Le Clézio, Castillo (aunque se aceptan autores que no empiecen con "c" también). Existen grupos de lectura en inglés que comenzaron como actividades del British Council y, además de las reuniones presenciales, se discuten obras en un foro en www.encompassculture.com (en el que ocasionalmente hasta tienen sesiones de chat con los autores). En un recorrido rápido por el sitio web, uno descubre, además, otra iniciativa interesante: allí se ofrece "hermanar" grupos de lectura de un país con los del extranjero que estén dedicándose a los mismos libros.

Pero, en lo personal, lo más emocionante fue una invitación a participar de un book club virtual en el que se leen las novelas de Jane Austen, uno de los pocos dedicados a esto en castellano: janeausten.mforos.com/1461982-club-de-lectura/ .

Ahora están leyendo Emma , a una velocidad de dos capítulos por semana, y lo que terminó de conquistar a esta redactora fue que allí se les pide a los foristas que no usen abreviaciones, ni palabras enteras en mayúscula (aclaran que es porque dan la impresión de que se está gritando, ante lo cual la señorita Austen se retorcería de espanto), ni los símbolos gráficos que demuestran estados de ánimo o sentimientos en vez de escribirlos. Una taza de té al lado de la computadora, en cambio, es más que bienvenida.

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