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El insólito manual para convertirse en militante Pro

Enseña al aspirante a tratar con los vecinos y a responder ante las quejas sobre la gestión

Domingo 24 de mayo de 2009
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LA NACION
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La misión comienza a pertrecharse al caer la tarde. Un ejército de más de 500 "timbreadores" de Pro aprestan sus carpetas, lapiceras y un mapa con el recorrido preciso por cumplir. Objetivo: tocar timbre, casa por casa, para presentar las propuestas de campaña. Pero la misión no está exenta de riesgos. ¿Qué hacer si un vecino les cierra la puerta en la cara? ¿O si, en lugar de un elogio, acusan a Mauricio Macri de ser un vago o de no ocuparse de la ciudad, como dice el gobierno de los Kirchner?

Está todo fríamente calculado, afirman los estrategos de la campaña mientras blanden su as en la manga: el Manual del militante, una suerte de biblia para los timbreadores en el que encontrarán todas las respuestas a las situaciones más incómodas.

También incluye un compendio de consejos sobre cómo comportarse y promocionar mejor su producto, en este caso, la gestión de Macri y las propuestas de campaña de sus candidatos, encabezados por Gabriela Michetti.

Vayamos a los casos concretos. ¿Qué debe responder un militante si un vecino no muy Pro cuestiona que el gobierno porteño sólo se dedica a tapar los baches? Página 20 del manual: "Estamos haciendo muchas transformaciones de fondo que no se ven, pero son fundamentales", debe decir.

¿Y si alguien acusa a Macri de ser un vago? Todo tiene su respuesta: "Mauricio le dedica más horas que cualquier otra persona a su trabajo. Arranca muy temprano y se va bien tarde; lleva personalmente un control muy exhaustivo de la gestión", es la respuesta correcta. Página 21.

Primera regla: no descalificar al vecino; proponer, ser flexibles y serenar al que está alterado antes de empezar a hablar lo importante, reza el capítulo "Consejos y sugerencias".

Y si las cosas no marchan demasiado bien con el vecino, "un tropezón no es caída" consuela el manual. "El problema no es el rechazo, sino la manera en que lo interpretamos; ¡no permitas que te predispongan mal!", alienta.

Capacitación

Este manual es entregado al militante en los cursos de capacitación debidamente programados. Pero no sólo el militante sale a "timbrear"; también los candidatos deben sumarse.

"Es una metodología que venimos haciendo desde 2005 y nos ha dado muy buen resultado. Lo aplicamos en los barrios de casas bajas y, hasta ahora, la recepción ha sido bastante buena", relata a LA NACION Diego Martínez, coordinador de esta actividad.

En esta campaña electoral, se prevén tres tandas de "timbreos". Una ya se hizo hace dos semanas y sirvió, básicamente, para escuchar los reclamos de los vecinos. La segunda será la semana próxima y la última, a pocos días de las elecciones. El objetivo: llegar con las propuestas de Pro al 70 por ciento del área de la Capital, que es donde se radican las casas bajas.

Esta actividad se complementa con mesas partidarias en las principales esquinas del centro de la ciudad y sus barrios aledaños, así como en las bocas de subte. Allí los militantes deben exhibir su mejor sonrisa y no entregar los folletos al voleo.

"Hay que salir a buscar a los vecinos, no esperar a que se acerquen" es la regla. Todo vale para conseguir un voto.

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