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Gustavo Cordera: enamorado del amor

En su debut solista, Suelto, el cantante de Bersuit intenta quitarse su disfraz de machista irredimible con un puñado de canciones pop sobre el amor que, asegura, "muchos rockeros ortodoxos sentirán como una amenaza, una traición"; ¿es posible tamaña transformación?; pasen, lean y saquen sus conclusiones

Lunes 25 de mayo de 2009
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Por Sebastián Ramos De la Redacción de LA NACION

"El pueblo chino, al haber sido tan brutal con el pueblo tibetano, porque se creía que estaba en la cima del mundo y era intocable, fue como un gran maestro para los tibetanos, que les enseñó con su brutalidad y su insensibilidad que eso no es así y que ellos ahora van a tener que evolucionar y a demostrar su espiritualidad real, no peleando, no teniendo odio contra el pueblo chino; tendrán que pensar que esto que les está pasando es una gran oportunidad para su pueblo... Tal vez, desde otro punto de vista es una aberración; hay hasta grupos antagónicos al Dalai Lama, monjes que están saliendo a pelear y se inmolan y demás, lo mismo que ha pasado con Gandhi y otros, pero ya Castaneda hablaba del pinche tirano cuando Juan se encontró con uno que le disparó un escopetazo en el pecho y ése fue su gran maestro, o la serpiente que te muerde, o cuando te ataca un tigre, o cuando sos de alguna manera sometido a una relación. Siempre en esos casos, cuanto más poderosa es la mujer, vos más tenés que pelar para evolucionar en esa situación, cuanto más yegua es, más posibilidades te da para evolucionar, para crecer. Creo que uno tiene que elegir. En realidad, el cosmos elige; el misterio elige siempre para cada uno una persona exacta. A veces no lo podemos ver, y creo que este disco, de alguna manera, revela eso." Sin respiro, Gustavo Cordera, en exacto minuto treinta y seis de grabación, habla de los monjes tibetanos y del valor revolucionario del Dalai Lama, de sus consecuencias políticas; discurre rápidamente por conceptos mitológicos y aterriza suavemente en el colchón de la frase: "Cuanto más yegua es, más posibilidades te da para crecer". ¿Cómo lo hizo?

Cordera acaba de editar su primer álbum solista; se llama Suelto y el cantante del grupo Bersuit, personaje de realidad-ficción que ha hecho culto de su machismo desvergonzado, lo asume como "pop femenino", cuarenta minutos pop en la vida de este hombre de 45 años que le canta a la voluntad de recuperar el amor en una relación de dos décadas (habla de su mujer, aunque con su banda ya pasó la misma cantidad de años juntos), que insiste en insistir, en probar una vez más, en darse segundas, terceras y cuartas oportunidades en cuestiones de pareja.

Foto: LA NACION / Julián Bongiovanni

La verborragia de siempre

Cordera, con nuevo discurso y la verborragia de siempre, concluye: "Porque después de todo nadie tiene la obligación ni por qué encargarse de tu vida, estar diez o quince años encargándose de tus problemas, de tu sexualidad; de tener que escucharte todos los días; de olerte todos los días, de cocinarte todos los días, de volver a la casa a la hora que vos la necesitás. Son estados de sometimiento muy fuerte. ¡Qué bueno! Están expresados ahí, en estas canciones". Este Cacho Castaña rockero y murguero, que en su primer disco con su firma en la portada abraza al pop por amor (algo así como un amor amarillo patito o el amor después del amor, después del reviente), apostó por pedirle colaboración a las mujeres que tiene a su alrededor (cantan esposas e hijas de la familia Bersuit) y a los músicos que lo acompañan desde aquellos lisérgicos años en que con su álbum debut, Y punto , la banda combo comenzó en 1992 su cambiante relación con la popularidad.

Dice que bajó un par de cambios; que necesitaba a este nuevo personaje que intenta interpretar con resultados ambiguos; que el grupo pasó un momento de hastío, que estaban achanchados; que el último disco fue un error; que se estaban repitiendo y que no les importó seguir adelante, pero que, por suerte, el amor es más fuerte y que ahora trató de ser una mejor persona al cantar versos sobre que hay que tolerarse más, que hay que tener la valentía de enfrentar los problemas; que eso, en definitiva, es amor y blablablá.

Ayer, un humorista, Antonio Gasalla, le dijo a LA NACION Revista la mejor frase política se que haya dicho en oposición al Gobierno en los últimos cinco años: "Tanto Néstor como Cristina gritan. Quizá tengan miedo".

El Pelado Cordera ya no grita y quizás algún miedo haya perdido en el camino, más allá de que a veces todo se parezca demasiado a una farsa, a una interpretación forzada del cordero suelto (y manso) que grabó el disco. El tipo que cantó los versos rockeros más explícitos contra el menemismo (aunque habrá que decir que la despotricada "Sr. Cobranza" es una composición ajena al grupo, propiedad intelectual de Las Manos de Filippi) habla de amor mientras el humorista hace de observador agudo de la realidad política. Algo huele mal en el país rockero, y Cordera, como siempre, también tiene algo polémico para decir al respecto: "El rock está a punto de morir como movimiento".

-¿Por qué?

-Con la separación de La Renga [N. del R.: el trío está preparando un nuevo álbum y nadie habló de separación en su entorno], de Los Piojos y de Bersuit... ya sin los Redondos, sin Soda Stereo, sin los Cadillacs, sin Los Pericos, sin Attaque 77, hay un panorama sombrío [N. del R.: los Cadillacs aún están de gira y Los Pericos y Attaque 77 siguen en escena sin sus cantantes históricos].

-¿Pero eso no será más el fin de una generación rockera que el fin de un género que lleva más de cuatro décadas de historia?

-Sí, claro, pero las generaciones que vienen detrás no han presentado una novedad, ni en las temáticas ni en la música ni nada. Entonces es como que si no hay agua fresca en este río, se puede pudrir. No lo digo desde una cuestión reaccionaria, sino que lo digo porque creo que la energía creativa está en otros lugares, en las murgas de las calles, en la cumbia, en el reggaetón, en la música electrónica, en el pop experimental que están desarrollando muchos artistas... ¿Y el rock? El rock necesita evolucionar, rebelarse contra sus ideas estancas. Por eso creo que los rockeros ortodoxos van a sentir que este disco es una amenaza, una traición.

Cordera suena a viejo quejoso y nostálgico. Pero se sabe que posa para la sesión fotográfica y posa también ante el micrófono. Es parte del ADN de su personaje, y éste no se trata de uno nuevo, sino del mismo de siempre, pero que mira hacia otro lado, con un disco bajo el brazo para defender sin la necesidad de atacar, sino sólo esquivando los golpes, como aquel Locche campeón en Japón al que homenajea en el tema que abre Suelto.

Entonces, Cordera agradece al resto de la banda que lo apoyó en todo momento y asegura que todo esto no se trata de un proyecto en soledad, sino de algo más integral que contempla los trabajos discográficos solistas de cada integrante de Bersuit (Juan Subirá ya editó su álbum y lo presentará este viernes, mientras se espera para este año un disco "rockero" del guitarrista Oscar Righi junto con el cantante Daniel Suárez, otro de Albertito Verenzuela y otro más "cumbiero" de Pepe Céspedes con el "Cóndor" Sbarbatti en voz). "Eso también es amor –dice–. ¿O vos pensás que Cerati o Vicentico tuvieron el apoyo de su banda cuando grabaron su primer disco solista?"

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