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En Holanda no todo está permitido

Información general

La idea de que en ese país la gente tiene libertad para drogarse es falsa; es delito el consumo y la tenencia de cualquier sustancia

Por   | LA NACION

Holanda suele ser presentada como un paradigma por parte de quienes impulsan políticas despenalizadoras del consumo de drogas. Su aparente permisividad sobre el uso de sustancias alucinógenas es resaltada por aquellos que apoyan el fin de la persecución de la tenencia personal de estupefacientes.

Pero la idea de que en Holanda la gente tiene libertad para drogarse es falsa. En rigor, en Holanda es delito el consumo de cualquier sustancia prohibida, según informan los documentos de su Ministerio de Asuntos Exteriores, relacionados con la política sobre drogas. Sólo hay cierta consideración para el acceso a la marihuana en los llamados coffee shops , lugares reservados para la compra y consumo de menos de cinco gramos diarios de esa droga. Incluso constituye delito la compra de marihuana en esos lugares permitidos sólo en 81 de los 443 municipios holandeses, pero existe un acuerdo judicial de no perseguir el consumo personal en esos establecimientos.

Las autoridades holandesas buscan, con esta modalidad, dividir el mercado de drogas en "duras" (cocaína, heroína y pastillas) y "blandas" (marihuana), con el objeto de facilitar el acceso a la c annabis sativa y evitar el contacto del usuario de las drogas con los traficantes. Esa política es duramente cuestionada por la junta de fiscalización de drogas de las Naciones Unidas.

Más allá de la polémica por el método elegido por Holanda para controlar el consumo, la fantasía de un paraíso de libertad individual donde el adicto puede hacer lo que desee queda, en el caso holandés, sólo en el terreno del mito. La tenencia de marihuana, en un caso descubierto en la vía pública (fuera de un coffee shop ) por la policía, merece penas de hasta un mes de arresto y 3350 euros de multa.

La advertencia de Holanda está impresa en su documento oficial consular en materia de drogas: "En contra de lo que suele afirmarse en el extranjero, en Holanda están prohibidas todas las drogas. La única diferencia es que no se persigue la venta de hasta 5 g de cannabis en los coffee shops si se cumplen condiciones muy estrictas".

También se alerta en el Ministerio de Asuntos Exteriores que "en Holanda el consumo de drogas no suele ser un fenómeno generalmente aceptado; es desalentado, entre otras cosas, por la información que se da en las escuelas y mediante campañas acerca de los riesgos [que entrañan] las sustancias que crean dependencia".

La estadística de 2005, la última informada por Holanda, señala que en ese país el 3,3 % (363.000 personas) de la población de entre 15 y 64 años son consumidores habituales de marihuana, mientras que el 0,3 % (32.000 personas) inhala cocaína y el 0,4 % (40.000 personas) reconoció el uso de pastillas de éxtasis.

La escala de penas en Holanda marca diferencias entre las drogas duras y blandas en todos los niveles. Traficar cocaína tiene una sanción judicial máxima de 12 años, mientras que la misma acción con marihuana como mercancía de contrabando recibe como máximo 4 años de prisión. La tenencia de cocaína para uso personal se castiga con un año de prisión, mientras que la de entre los 5 y 30 gramos de marihuana se castiga con un mes de arresto.

La posesión de menos de 5 gramos de marihuana también representa un delito, pero en ese caso la justicia holandesa renuncia a continuar con la investigación, aunque la droga es confiscada. La tenencia de más de 0,5 gramos de drogas duras "es un delito grave y se pena con hasta cuatro años de prisión.

Los coffee shops , únicos lugares habilitados para la compra y consumo personal de marihuana, sólo pueden tener un stock de 500 gramos de cannabis en sus depósitos.

Holanda tiene, pues, un estilo propio de control del consumo de drogas que invita a la polémica, pero que, al mismo tiempo, descarta el mito de ser tolerante de las drogas. .

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