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La Iglesia agiliza el trámite que permite a los curas dejar los hábitos

Cultura

Se realizó una reforma que habilita a los obispos diocesanos a iniciar el pedido de dispensa; por esta traba, se calcula que hay unos 100.000 curas que viven como laicos

ROMA.- De ahora en más, colgar los hábitos será mucho más fácil. Benedicto XVI decidió otorgarle a la Congregación del Clero -y a los obispos de todo el mundo- nuevos poderes para dar la dispensa de la obligación de celibato y reducir al estado laical a aquellos sacerdotes que viven con una mujer, que abandonaron su ministerio sacerdotal desde hace más de cinco años, o que se han visto involucrados en comportamientos escándalosos.

Fue el cardenal brasileño Claudio Hummes, prefecto de la Congregación del Clero -el dicasterio del Vaticano que se ocupa de los sacerdotes de todo el mundo-, quien anunció esta importante novedad en una carta que le envió a los obispos de todo el mundo el 18 de abril pasado, según adelantó ayer el Catholic News Service.

Hummes explicó que las nuevas normas, que servirán para agilizar los trámites para obtener la dispensa -engorrosos, y muchas veces dolorosos-, surgieron luego de "muchas situaciones en las que las leyes canónicas parecían inadecuadas a los nuevos problemas".

El Código de Derecho Canónico de 1983, de hecho, no preveía que un obispo pudiera iniciar el proceso para reducir al estado laical a un sacerdote que abandonó su ministerio, explicó el cardenal. Normalmente, cuando un sacerdote decide abandonar su ministerio avisa a su superior y le pide formalmente al Vaticano que le dé la dispensa de su obligación al celibato y la reducción al estado laical. Algo que otorga el mismo Papa, y que sucedió, por ejemplo, en el caso del obispo y actual presidente de Paraguay, Fernando Lugo.

Hummes destacó que el gran problema hoy son aquellos sacerdotes que cuelgan los hábitos, se casan, y tienen hijos, pero sin pedir la correspondiente dispensa. "Si alguien no está interesado en regularizar su situación, el bien para la Iglesia y el bien para quien deja el hábito es que obtenga la dispensa así estará en una correcta situación, especialmente si tiene hijos", explicó el cardenal brasileño.

"Los hijos de un sacerdote tienen derecho a tener un padre que está en una situación correcta ante los ojos de Dios y ante su propia conciencia", agregó el purpurado, que indicó que las nuevas normas prevén que, en estos casos, los obispos puedan tomar la iniciativa de iniciar los trámites correspondientes.

Evitar el éxodo. Bajo el papado de Pablo VI era relativamente fácil obtener la dispensa para los sacerdotes que abandonaban su ministerio, según explicaron a lanacion.com fuentes vaticanas. Fue Juan Pablo II, alarmado por la gigantesca sangría de sacerdotes, quien al principio de su pontificado puso en marcha una política mucho más restrictiva, con el fin de impedir el éxodo.

Esto dio lugar a la situación actual -en la que existen miles de sacerdotes que se casaron por civil y tuvieron hijos, sin pedir dispensa-, que ahora Benedicto XVI intenta corregir, respondiendo a pedidos en este sentido de los obispos de todo el mundo.

"La gran mayoría de los curas vive su identidad sacerdotal cotidiana con serenidad y ejercita fielmente su propio ministerio", escribió en su epístola a los obispos Hummes, que consideró "que cuando surgen situaciones de escándalo, un obispo debe poder actuar firme y rápidamente".

Las nuevas normas aluden a eventuales situaciones escandalosas, pero no relacionadas con casos de abusos sexuales de menores cometidos por sacerdotes, que siguen estando bajo la jurisdicción de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Si bien el cardenal brasileño dijo desconocer cuántos sacerdotes dejaron sus hábitos sin obtener su dispensa y reducción al estado laical, se estima que hay unos 100.000 en todo el mundo en esta condición. .

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