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Regreso a las aulas / La mayoría tiene entre 30 y 55 años

Terminar el secundario es posible para más adultos

Cultura

En las escuelas porteñas estudian 34.480 mayores de 18 años

"El estudio me permite ayudar a mis hijos con sus tareas y a contarles el porqué de las cosas. En cambio, cuando era chica, nadie me podía explicar y me dolía." Quien habla es Marisa Alvarez, una mujer de 38 años, que dentro de dos semanas terminará el secundario.

Marisa tiene dos hijos, de 12 y 15 años, está separada, sin trabajo y alquila. Su presente no es fácil, pero una gran sonrisa y emoción irrumpen en su rostro cuando piensa que está por lograr lo que hace años anhela: terminar el secundario.

En la ciudad de Buenos Aires, 34.480 adultos estudian para terminar el nivel medio de enseñanza, de los cuales 10.358 tienen entre 30 y 55 años, según datos de un informe del Ministerio de Educación porteño.

En tanto, del total de la matrícula de educación de adultos, hay 7981 alumnos que tienen hasta 18 años; es decir que están dentro del rango de edades contempladas para la educación común. ¿Por qué este grupo de jóvenes opta por la educación para adultos en vez del secundario común?, preguntó LA NACION al ministro de Educación, Mariano Narodowski.

"Muchos de estos adolescentes tienen la obligación de trabajar y muchas veces la escuela secundaria tradicional no ofrece un formato flexible para los alumnos que trabajan. Claramente, no es lo ideal. Lo mejor sería que ningún adolescente necesitara trabajar. Pero, a su vez, es una buena opción para que los chicos terminen el secundario", respondió el funcionario. El último dato disponible arroja un 9% de deserción escolar en el nivel medio en esta ciudad.

Existen distintas variantes para poder cursar el secundario para adultos: presencial, a distancia, por materias o por años de estudio. El plan de estudio prevé entre tres y cuatro años.

En cuanto a las modalidades, más del 80% de los alumnos cursan bachiller y comercial. El informe del Ministerio de Educación indica al respecto que es significativo también el número de estudiantes de otras modalidades, entre las que se encuentran distintos títulos relacionados con el mundo del trabajo.

Creció la matrícula

Entre 1998 y 2007, la matrícula de nivel medio de adultos subió en la ciudad: de 31.065 a 34.480 alumnos, y las unidades educativas pasaron de 119 a 145. En su mayor parte, el 85,6% -unos 29523 alumnos- son adultos que optan por la educación estatal, donde la matrícula subió un 50% en los últimos nueve años, con la implementación del programa Adultos 2000. Mientras que en el sector privado, en cambio, fue decreciente.

"La población busca y valora más la educación secundaria. Los sectores de menores recursos quieren acceder y también se fue incrementando la oferta. La idea es abrir nuevos Centros Educativos de Nivel Secundario (CENS) en la medida en que identifiquemos demanda, y hay más demanda", indicó Narodowski.

Asimismo, el ministro señaló que la tendencia a terminar el secundario es de los últimos 30 años.

Laura Pavón es compañera de Marisa en el CENS 87, de Villa Devoto. Laura tiene 43 años y cuando era adolescente dejó el secundario cuando le faltaba sólo un año para terminarlo. "Me casé muy joven, tuve un hijo, después me separé y fui postergando el estudio. Mi mamá, en 2006, me avisó que iba a abrir el CENS y decidí poner en marcha lo que había dejado pendiente", contó a LA NACION.

A pesar de que sólo le faltaba un año, cuando retomó el estudio, Laura decidió empezar de cero. "Había pasado mucho tiempo, quería hacerlo con gusto, con ganas y a conciencia. Estudio mucho y soy la abanderada." Laura en este momento está sin trabajo, "pero con otras perspectivas", subrayó. Dice que se siente "más segura" y ahora quiere estudiar diseño de interiores.

Marisa, que en su caso no tuvo apoyo ni de chica ni de grande para estudiar, también quiere seguir haciéndolo. Expresó que tiene la "necesidad de salir adelante", que quisiera ahora estudiar el profesorado de Historia o de Psicología, y que serán sus hijos quienes le entregarán el título secundario de bachiller dentro de algunas semanas. Ambas coincidieron en que el estudio les permitió conocer sus derechos.

"¡Ya lo tenemos en la mano, Marisa!", le dijo en un momento de la charla Laura, al imaginar el momento que se aproxima de recibir el título. Las dos mujeres se miraron y les surgió una sonrisa que pareció brotar desde el alma. .

Laura Casanovas LA NACION
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