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En el reino de la inmediatez

Domingo 07 de junio de 2009
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El desarrollo de la web 2.0, como se llama a las redes sociales en Internet, sigue siendo vertiginoso. Uno de los servicios más populares es el de Facebook, que ya usan alrededor de 200 millones de personas. Otro servicio, de corta vida aún, pero que se está propagando de manera exponencial, es Twitter, que concentra más de veinte millones de usuarios en todo el mundo. Twitter es toda una curiosidad, y cuando uno escucha la idea por primera vez, no puede menos que considerarla con escepticismo, dado que se trata primariamente de un servicio gratuito de mensajes en que los usuarios pueden decir a sus seguidores qué están haciendo o pensando, desde un teléfono celular, un sitio web o un programa. La idea es contestar, en no más de 140 caracteres, a la pregunta: ¿qué estás haciendo? Es una suerte de reino absoluto de la inmediatez, un acelerador de partículas sociales, en el que la vida cotidiana se ametralla mediante microtextos de diversa relevancia. A Twitter nadie le ve demasiada utilidad en primera instancia, y hasta parece una idea algo ridícula, pero a esta altura hay millones de escépticos convertidos a su uso, especie más fiel que la de los meros crédulos iniciales.

Por supuesto que los interrogantes son varios, y las lecturas de este tipo de fenómenos son encontradas. Algunos lo consideran una sonsera y otros una revelación. ¿Es la celebración del instante o de la banalidad? ¿Se trata de una forma de exhibicionismo extremo o, por el contrario, una manera de compartir la propia vida y la de nuestros amigos y seres queridos? ¿Es una forma de crear mayor conciencia sobre la vida de los que nos rodean o es una suprema pérdida de tiempo? La insistencia en permanecer conectados en las cuestiones más banales ¿es una señal de que estamos desconectados por completo en las cuestiones esenciales? ¿Estamos presenciando la muerte de las otras dimensiones del tiempo a manos del tiempo real? Y, por otra parte, ¿cuáles son los efectos de este tipo de herramientas sobre el tipo de atención que le prestamos al mundo? ¿La atención del hombre contemporáneo está convirtiéndose en fragmentaria, descartable, adictiva e inesencial?

En todo caso, una propiedad clave del fenómeno Twitter es la velocidad de difusión de la información, cosa que lo torna relevante en ciertos contextos. Además de informarnos que un amigo está esperando el tren, o que desayunó kiwis esta mañana, Twitter ha servido para organizar y hacer explotar una revuelta anticomunista en Moldova, y es usado intensamente por activistas políticos chinos, hasta tal punto que las autoridades lo han censurado ante el aniversario del masivo crimen de Tiananmen. También permite convertir un encuentro privado o un evento de alto nivel en una conversación global, lo cual da lugar a repercusiones en tiempo real y a una conversación paralela en la que pueden participar audiencias mucho más vastas. En síntesis, tal vez, Twitter no es una herramienta que esté modelando al usuario, sino que es el usuario el que ha comenzado a forjar, mediante su uso, a la herramienta. Nada diferente de lo que hacemos con el mundo, que es algo inerte hasta que le insuflamos día a día nuestro sentido.

evnoailles@yahoo.com.ar

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